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Carmen Artigas dimitió en 2005 por adjudicar un contrato a la empresa en la que su marido era director de operaciones

El contrato de la empresa en la que trabajaba su marido era hasta dos veces más caro que el resto.

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El contrato de la empresa en la que trabajaba su marido era hasta dos veces más caro que el resto.
Carmen Artigas, próxima secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. | Imagen TV

El nuevo Gobierno de coalición de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias comienza como comenzó el que sucedió a la moción de censura de Mariano Rajoy, con polémica en sus nombramiento, aunque de momento no a tan alto nivel.

Carmen Artigas, próxima secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital que dirige desde este lunes Nadia Calviño, dimitió de forma voluntaria en el año 2005 como gerente de la Administración Abierta de Cataluña (AOC) tras la adjudicación de un contrato de 320.000 euros a dos empresas. En una de ellas trabajaba su marido como director de operaciones, como informó en su día el diario El País.

La AOC era el consorcio que impulsaba la relación entre las administraciones y los ciudadanos a través de internet y dependía del Departamento de Gobernación y contaba entonces con un presupuesto de 25 millones de euros.

El contrato adjudicado a la empresa Powerdata Ibérica, al que optaron otras catorce compañías, se refería a la plataforma de integración de datos de las administraciones. Durante el proceso, Artigas no informó de que su marido trabajaba como director de operaciones en dicha empresa que actuaba como distribuidora de la americana Informatica. Sí que dio cuenta de ello en el momento en el que las consultoras Penteo, Gartner e IDC evaluaron la idoneidad del producto.

Según comentaron fuentes próximas a la Administración Abierta el momento en el que la próxima secretaria de Estado informó de su vinculación era "demasiado avanzado, cuando ya estaba todo decidido". A pesar de que ella se quedó tranquila, se envió un anónimo a la Generalidad de Cataluña en el que se explicaba la situación de la pareja y denunciando un trato de favor. Fue entonces cuando Artigas dimitió argumentando que era para "evitar que se cuestionase su honorabilidad" y para "preservar las instituciones". Demasiado tarde.

Desde la AOC la acusaron de "extrema ingenuidad" y que resultaba chocante que una de las empresas adjudicatarias tuviera una oferta dos veces más cara que el resto.

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