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Los nuevos MQ-9 Predator B del Ejército del Aire alzan el vuelo por primera vez en España

Las dos primeras unidades de este sistema tripulado de forma remota llegaron en diciembre. Está previsto que estén operativos en próximos días.

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Las dos primeras unidades de este sistema tripulado de forma remota llegaron en diciembre. Está previsto que estén operativos en próximos días.

Los nuevos MQ-9 Predator B ó MQ-9 Reaper del Ejército del Aire son ya una realidad. La primera unidad ha alzado el vuelo en territorio nacional después de que en las últimas semanas se hayan estado realizando las pruebas imprescindibles para confirmar su perfecto funcionamiento, entre las que destacan las de motores, generadores o enlaces satelitales. Este jueves se ha realizado la primera prueba funcional en la base aérea de Talavera la Real (Badajoz).

Las previsiones iniciales eran que las dos unidades que se encuentran en poder del Ejército del Aire estuvieran plenamente operativas a finales de este mes de enero, pero el ritmo ha ido un poco más lento de lo esperado, debido a algunos pequeños problemas tanto administrativos como del propio sistema de vuelo. Aun así, es muy posible que ya en próximas días, unas semanas a más tardar, sean entregados de forma definitiva al Escuadrón del que van a formar parte.

Estas aeronaves pasarán a formar parte del 223 Escuadrón, encuadrado dentro de la estructura del Ala 23 del Ejército del Aire, la responsable de la Escuela de Caza y Combate. Su sede principal, como la del resto del Ala 23, estará en la base pacense de Talavera la Real, aunque tendrán también una base avanzada en el Aeródromo Militar de Lanzarote, donde ya se han realizado las obras de acondicionamiento necesarias.

Los MQ-9 Reaper son una versión avanzada de los Predator. Estos RPAS (sistema aéreo pilotado de forma remota, por sus siglas en inglés) tiene una longitud de once metros y una envergadura (de la punta de un ala a la punta de la otra) de veinte metros. Tiene una autonomía de más de 27 horas de vuelo, puede operar a una altura máxima de 50,000 pies (15.240 metros) y tiene una capacidad de carga útil de 1.746 kilos.

El Ejército del Aire va a utilizar estas aeronaves para misiones de reconocimiento y vigilancia, control del entorno terrestre y marítimos, evaluación táctica de daños, misiones de apoyo al combate como guerra electrónica, designación de objetivos, relé de comunicaciones, apoyo al rescate y salvamento aéreo, misiones de detección de amenazas NBQR (nuclear, biológica, química o radiológica) o detección de IEDs (artefactos explosivos improvisados) desde el aire.

Pese a esto, estas aeronaves podrían ser empleadas también para otros fines. Y es que vienen perfectamente preparados para ser artillados en caso de ser necesario, pasando a convertirse así en potentes armas para realizar ataques o bombardeos selectivos. Tan sólo sería necesario la adquisición de esa versión del software y de los misiles necesarios. La compensación de pesos, el cableado… ya viene preparado en la versión Bloque 5 adquirida. Otra cosa será la voluntad política.

Los dos RPAS que están actualmente en poder del Ejército del Aire llegaron el pasado diciembre a territorio nacional a través de la base aéreo de Morón de la Frontera (Sevilla). Lo hicieron junto a dos estaciones de control remoto y otros materiales necesarios para su uso. El Ejército del Aire ha comprado otras dos unidades de esta aeronave no tripulada y está previsto que sean entregadas por el fabricante estadounidense General Atomics en 2021.

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