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El Gobierno monta un show televisivo en la inédita recepción de Sánchez a Torra

Cuidada puesta en escena que encierra un nuevo trato preferencial adornado por el desfile de ministros y consejeros por los jardines de Moncloa.

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Con el jefe de protocolo guiando cada paso y una excepcional y cuidadísima puesta en escena. Así, con toda la pompa y ceremonia, ha sido el inicio de la mesa de diálogo entre gobiernos en el Palacio de la Moncloa que, de forma inédita, ha ofrecido una señal realizada de vídeo en régimen de pool, es decir, distribuyendo la misma señal editada por el servicio audiovisual del Gobierno a todos los medios de comunicación evitado que fueran los periodistas gráficos los que grabaran su propio material.

Una señal con claros tintes cinematográficos, que comenzaba con la imagen de los cerezos en flor de los jardines de Moncloa alternando con planos primaverales, casi bucólicos, como antesala del desfile de los ministros y consejeros autonómicos por los exteriores del complejo monclovita. Imagen de frescura y modernidad cuidada hasta el extremo, como la de las ventanales abiertos de la sala Tapies, en el edificio del Consejo, donde se reúne la mesa de diálogo. Aire fresco para la "Agenda del Reencuentro", estudiado e impostado, pues una vez que los fotógrafos y cámaras de televisión salían de la sala tras grabar el posado inicial del encuentro, un funcionario de Moncloa cerraba las ventanas con la ayuda de una percha.

Fin de la transparencia de la que presumía el gabinete del presidente y que pretendía sugerir hasta las características físicas de la mesa que acoge el diálogo entre gobiernos: una mesa rectangular de cristal, "símbolo de transparencia", bromeaban (o no) los estrategas de Pedro Sánchez. Un mesa en la que los personajes más conflictivos para el Ejecutivo, Josep María Jové y Josep Rius, eran sentados por el servicio de protocolo en los extremos de la mesa. Jové frente al ministro de Universidades, Manuel Castell, y Rius frente al titular de Sanidad, Salvador Illa.

Accesorios que se han limitado a adornar lo nuclear de la escenografía: la bienvenida sin precedentes que le ha otorgado el presidente Pedro Sánchez a Quim Torra. La habitual duda de si Sánchez bajaría por las escalinatas de Moncloa para recibir a Torra a la puerta de su coche oficial, como deferencia y muestra de respeto, quedó resuelta y superada con creces por una derivada desconocida hasta la fecha.

El presidente Sánchez bajó las escaleras y caminó varios metros hacia los jardines, donde toda la delegación gubernamental recibió al president. Torra y Sánchez volvieron a desfilar tranquilos, pausados y sonrientes por los jardines en los que Torra descubrió la estatua de Guiomar, en su primera visita a Moncloa en la anterior legislatura, y pasearon, custodiados por las cámaras oficiales del Gobierno, de vuelta a las escalinatas del edificio. Posado ante las cámaras, apretón de manos y fin del show televisivo, y del streaming, que no tendrá esta reunión a puerta cerrada.

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