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Insultos, escraches y amenazas de muerte a periodistas y políticos en el 8-M feminista: "¡Villacís, puta, fuera!"

El comunismo hembrista lidera el Día de la Mujer echando a medios de comunicación, entre ellos, Libertad Digital.

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"¡Sinvergüenza!, ¡zorra!, ¡puta!, ¡deberíais moriros todas, fascistas de mierda!, ¡dais asco!", gritaba una turba morada impidiendo el acceso a la manifestación del 8-M a los políticos de Ciudadanos. Un cordón policial, acompañado de una veintena de efectivos de seguridad con chaleco naranja, intentaba que no hubiera que lamentar heridos ni males mayores. Centenares de chicas veinteañeras y mujeres de entre 50 y 60 años, gritaban con la vena del cuello a punto de reventar contra la formación naranja que buscaba incorporarse en el Paseo del Prado: "Qué vengáis aquí es para mataros", se escucha entre el vocerío.

Una de las manifestantes, en un ataque de ira contra Begoña Villacís y Lorena Roldán, tiró su bicicleta y empezó a echar espumarajos por la boca (literalmente). A punto de que le diera un patatús, varios agentes intentan calmarla, pero lejos de conseguirlo, la mujer eleva su nivel de odio: "Muérete, hija de puta". A su lado se unen decenas de mujeres y hombres y nos increpan: "¡Graba, graba!, ¿de qué medio eres?". Enseguida, como si de la policía moral estalinista se tratara, varios manifestantes comienzan a identificar a medios de comunicación y a señalar a los que consideran non gratos. Mientras tanto, varias jóvenes se sientan en el suelo para no dejar pasar a Cs y, una Villacís sin amilanarse, levanta la pancarta para sortear la sentada feminista contra ella.

La masa enervada crece en número y el escrache multitudinario da paso a un escenario de guerra de mujeres que impiden la libertad de expresión y de manifestación a otras féminas.

Vuelan escupitajos que rememoran el Día del Orgullo Gay con Inés Arrimadas. Villacís nos atiende como puede: "Esto ya es un clásico. Yo creo en la libertad y a mí me cuesta mucho que me den órdenes, y aquí estoy para defender la libertad. Estas calles no son suyas, míralas, qué lástima. Lo peor de todo es que estas chicas tienen veinte años y las ministras socialistas nos lo hicieron el año pasado, y ellas tienen ya una edad. Espero que después de un año hayan madurado y no pase", nos comenta la vicealcaldesa de Madrid con numerosos insultos como banda sonora a nuestro alrededor.

Villacís no ha podido finalmente saber cómo iba a ser la reacción de las socialistas como Carmen Calvo este año. El hembrismo marxista ha conseguido echar a los políticos naranjas quienes han abandonado por recomendación de los efectivos de la policía nacional. "¡El feminismo liberal no es feminismo!, ¡fuera!, ¡bien!, ¡a la mierda!, vitoreaban entre aplausos hombres y mujeres con banderas comunistas mientras sonreían ante su victoria liberticida.

El cordón de Podemos censura a LD

Más abajo, entre proclamas como "¡sola y borracha quiero llegar a casa!, ¡hasta las tetas de hacerte las croquetas!", "¡no quiero tu piropo, quiero tu respeto!", y el ya clásico hit de éxito mundial "¡el violador eres tú!", le abrían paso a la ministra de Igualdad, Irene Montero. Un cordón de una treintena de mujeres rodeaba la pancarta que portaba la líder podemita y sus acólitas del Ministerio.

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Cordón de Podemos que rodeaba a Irene Montero y ha impedido el acceso a Libertad Digital

Dentro de ese corro de las patatas bailaban al unísono las cámaras y periodistas que habían permitido pasar para hacer una foto a la política con residencia propia de lujo en Galapagar. "¿De qué medio eres? Para estar dentro de nuestro cordón tienes que estar acreditada", nos informa una de las agentes espontáneas que "protegen" a la líder comunista de la formación morada. "De Libertad Digital", contestamos. Inmediatamente empieza a gritar a unas y a otras del ejército lila: ¡A esta no la dejéis pasar¡, ¡no la dejéis pasar!", repite una y otra vez desgañitándose como si hubiera visto al mismo diablo. Comienza el señalamiento multitudinario. No somos los únicos, otros periodistas de diarios digitales también "son sospechosos" para las comunistas y terminan por irse para salvaguardar su integridad física ante amenazas de muerte.

Izquierdismo y nada más

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Miembros del PC en formación con la bandera comunista en el 8M

De repente en el Paseo del Prado cantan, "¡Abascal!, ¡criminal!", ¡Madrid será la tumba del fascimo!". Miles de chicas jóvenes portan pancartas dignas de análisis sociológico. Se levantan contra el capitalismo pero, entran y salen del McDonalds de Atocha, comen donuts en el Dunkin Coffee, fuman Malboro y toman cerveza en el 100 Montaditos con lemas en sus cuerpos denunciando la opresión del neoliberalismo.

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Nada mejor que una hamburguesa del Mc Donalds para luchar contra el capitalismo opresor heteropatriarcal

El coronavirus se cuela entre los trending topics del 8-M y aprovechando la coyuntura denuncian que "no hay peor virus que el patriarcado", o "el verdadero coronavirus son los machirulos".

En otra de las consignas de la cartelería propagandística que llevan las mujeres manifestantes se puede leer: "Tenemos más fuerza que Chernobyl". Como si de un aviso se tratara, la radicalización se ha acrecentado, sin duda, alentada por el izquierdismo político que canturrea y baila sin miedo apropiándose del espacio público y expropiando la moral y la libertad de quiénes no piensan como ellos.

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