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Las víctimas: el doctor Izquierdo, el médico de cabecera de Cuenca que se contagió en su consulta y luchó hasta el final

El Covid-19 azota con fuerza a la generación del Baby Boom, los protagonistas de la transición española.

El Covid-19 azota con fuerza a la generación del Baby Boom, los protagonistas de la transición española.
El doctor José Ramón Izquierdo, fallecido en Cuenca por Covid-19

José Ramón Izquierdo Sanz murió a sus 61 años en el Hospital Virgen de la Luz de Cuenca, su ciudad natal. A primeros de marzo empezó a encontrarse mal. Este conocido médico de cabecera pasaba consulta en el Centro de Salud Cuenca 1. Allí atendió paciente tras paciente con sospechas de coronavirus desde finales de febrero, informa a este diario uno de sus familiares.

No tenía medidas de protección, las autoridades sanitarias no habían dado ninguna orden, de hecho, en España no había peligro y así lo dejaban claro desde el Ministerio de Sanidad. Mientras tanto, José Ramón, hijo de una saga familiar de médicos conquenses de la posguerra, seguía derivando a sus pacientes al hospital. Estaba receloso, algo no andaba bien. La gente llegaba muy enferma.

Luchando por vivir

El 13 de marzo ingresó en la UCI del hospital de Cuenca. Más de dos semanas estuvo luchando por su vida nuestro carismático doctor nacido en la España del 58. "Era una bellísima persona, le quitaba importancia a todo, le alegraba la vida a todo el mundo, José Ramón ponía humor a las cosas. Cada vez que nos juntábamos todos los primos nos pegábamos unas risas tremendas, él siempre llevaba la voz cantante, fueron días maravillosos este último otoño con él y los suyos", recuerda su primo José Luis Sanz. Él como tantos otros familiares tampoco ha podido decirle adiós a su ser querido. El Covid-19 no entiende de despedidas, ni de amor, ni de hijos ni familia. Tiene muy mala leche.

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El doctor Izquierdo con su familia en una foto reciente

Cuando el doctor Izquierdo atendía a sus pacientes y se contagió, "aún no se habían tomado medidas en los Centros de Salud", recalca su primo. La familia calcula que por la fecha se pudo haber infectado a primeros de marzo con total probabilidad. Sus hijos, uno de ellos estudiante de Medicina, y otro arquitecto, están devastados. Por no hablar de su mujer, "están impactados y destrozados. Su padre era un hombre con una vitalidad increíble y lo querían con locura", especifica José Luis Sanz.

José Ramón Izquierdo era deportista nato, amado en la región y un gran asiduo a las pistas de pádel. Regañaba a los que no se cuidaban la salud. Él había dejado de fumar desde hacía veinte años, y no, no presentaba ninguna patología previa. "Ten cuidado con el azúcar, no comáis esto, no es bueno", eran frases que repetía el buen médico a sus primos a medida que se hacían mayores. El doctor Izquierdo tenía una salud de roble y un espíritu arrollador.

A las cinco de la tarde

Perteneció a la generación de los Baby Boomer, aquellos que nacieron en la década a finales de los 40 y principios de los 60. Los protagonistas de la transición española. Los que han cuidado de sus padres y de sus hijos a la vez. Los que tenían fotos en blanco y negro y en color. El doctor Izquierdo pertenecía a la España de Cecilia, la de la Camisa blanca de mi esperanza, la de Los Bravos del Bring a Little Lovin. La generación que ha trabajado toda su vida en la misma empresa, la que vivió el golpe de Tejero, cantó con Nino Bravo, los que eran responsables, creían en la familia pero también tenían ganas de bailar, ellos querían parecerse a los Beatles, ellas a Brigitte Bardot y a Marisol.

Ese contexto forjó el carácter de nuestro fallecido médico. José Ramón Izquierdo como su padre, uno de los más famosos y prestigiosos otorrinolaringólogo de España, cumplió con sus enfermos hasta que el virus que venía de China llegó a Cuenca y asedió su cuerpo.

Cuentan que el doctor tuvo un duro combate, 13 días sin descanso en la UCI. Los riñones le fallaron, le pusieron diálisis, pero se cree que el resto de órganos no respondió. "Lo que le ha pasado a José Ramón evidencia que el virus no vino a partir del 8 de marzo. Llevaba mucho tiempo infectando a la gente antes de esa fecha", incide su primo.

El doctor Izquierdo estuvo tratando a pacientes con Covid-19 sin saber ni ellos ni él que eran huéspedes forzosos del maldito virus. El 31 de marzo la familia recibió la fatídica llamada del hospital de Cuenca. Eran las cinco de la tarde de un martes, José Ramón partió para siempre.

Agradecimientos a la familia por compartir su historia con el mundo. El doctor Izquierdo es uno más entre los numerosos médicos que están muriendo sin protección y exponiendo su vida en Centros de Salud y hospitales de España. Son las caras de la tragedia entre tantos miles de españoles que están cayendo. Vaya por ellos y por José Ramón Izquierdo Sanz este homenaje. No serán un número, no serán una cifra. Gracias, doctor, gracias, y descanse en paz.

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El doctor José Ramón Izquierdo con sus hijos y su esposa

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