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Simón quitó importancia a las advertencias de sus colegas europeos sobre el coronavirus en febrero

Al informe del 10 de febrero y el caos de las mascarillas, se suman los desprecios a las advertencias de sus colegas europeos.

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Al informe del 10 de febrero y el caos de las mascarillas, se suman los desprecios a las advertencias de sus colegas europeos.
Una mujer se asoma a su ventana durante el confinamiento que se decretó en Italia. | EFE

Esta misma semana Libertad Digital publicaba el informe firmado por Fernando Simón, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, y fechado el 10 de febrero, en el que se destacaban los fuertes riesgos que entrañaba la expansión del nuevo coronavirus y evaluaba los daños que podría ejercer sobre el sistema sanitario Español, tal y como ha sucedido a posteriori. El caso es que mientras firmaba ese informe, Simón se repartía por distintos medios de comunicación y televisiones en horario de prime time para señalar que era exagerado temer al coronavirus, que su incidencia era menor a la de una gripe y que no había por qué restringir actos multitudinarios como grandes manifestaciones.

A este escándalo hay que sumar el de las mascarillas. Simón ha pasado de prácticamente reírse de quienes hacían acopio de las mismas a finales de febrero y marzo, a decir que son obligatorias y, además, reconocer públicamente que no se recomendó su uso en una fase más temprana porque no había mascarillas para todos.

Pues bien, este miércoles se suma una nueva evidencia del engaño al que nos ha sometido el Gobierno y, más concretamente, el director del centro de coordinación de alertas y emergencias sanitarias del Ministerio de Sanidad Fernando Simón cuando minimizó las alertas que también en febrero hicieron sus colegas de la UE.

Lo cuenta el diario El Mundo. Cuando ya había pasado más de una semana desde que elaborase y firmase el informe en el que se advertía de los fuertes riesgos que entrañaba la expansión del coronavirus con el membrete del Ministerio de Sanidad, los días 18 y 19 de febrero en Estocolmo, Fernando Simón restaba importancia a las advertencias de sus colegas preocupados por el avance de la enfermedad, sobre todo, por la falta de medios de protección.

Francia alertaba. Lo hacía su representante Bruno Coignard: "El cuarto escenario, que contempla la transmisión masiva y que causaría un impacto significativo en los sistemas de salud, es el más probable", dijo el galo.

Alemania alertaba de la falta de material de protección. Lo hacía Osamah Hamouda: "Con respecto a los equipos EPI, el mercado está vacío y no es sencillo poner en marcha la producción nacional". Además, Alemania reconoció que ya se habían puesto en marcha los protocolos para la realización de pruebas PCR en 20 universidades y se habían realizado ya "más de 1.000 test del coronavirus en varios laboratorios".

Holanda se pronunció en el mismo sentido que Alemania y mostró su preocupación por la falta de material sanitario para hacer frente a la pandemia. En especial, de equipos de protección para que los sanitarios pudieran asumir el trato con los pacientes con garantías de evitar el contagio.

Pese a todo, Simón hizo oídos sordos a la advertencia y, desde aquel momento, el Gobierno tardó todavía más de un mes en comenzar a buscar los equipos de protección en mercados internacionales. Cuando acudieron, ya estaba saturado. El Ministerio de Sanidad no comenzó a prepararse para hacer acopio de material hasta el 2 de marzo, y no ejecutó grandes compras hasta el 25 de marzo. Y eso que durante la reunión con sus homólogos europeos ya advirtió del "riesgo de estigmatización" de los infectados y de los riesgos que corrían los profesionales sanitarios en los hospitales.

Frente a los 1.000 test de Alemania, España había realizado 60 en total, a pesar de haber tenido ya por aquel entonces –18 de febrero– dos casos positivos en su territorio nacional.

En su intervención, Simón dijo que nuestro país no estaba preparado para realizar el seguimiento epidemiológico de los casos que exigía la epidemia en sus primeros pasos si lo que se quería era evitar la transmisión comunitaria del coronavirus. Según los documentos que publica El Mundo, Fernando Simón dijo estar preocupado por "el riesgo de importación y cómo lidiar con los focos secundarios, ya que el rastreo de los contactos es ahora una mayor carga para el sistema de salud que la asistencia sanitaria", decía. Pero menospreció el efecto de la transmisión comunitaria en varias ocasiones durante la reunión y aseguró que era "irrelevante si hay transmisión comunitaria" en los focos principales de la epidemia. Para el experto español, eran más importantes otros factores como el factor temporal y la incidencia de la enfermedad.

En cuanto a los test diagnósticos, en aquella reunión Simón restó importancia al número de test practicados en España, y dijo que lo importante era que "cada persona tenía que ser aislada" y fue entonces cuando advirtió de que "los testados están siendo estigmatizados".

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