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Iglesias, "infatigable seductor que llora sobre el hombro de Dina sus congojas amorosas"

El folletín de Pablo Iglesias nos deja nuevos capítulos al aparecer al fin el protagonista en escena.

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El Mundo

Pablo Iglesias reconoce que se quedó con la tarjeta de Dina Bousselham para no meterle "más presión". Rosell está escandalizado con el lenguaje y los modos del vicepresidente en la radio pública. "Los ataques de Pablo Iglesias al juez instructor de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, y a los medios de comunicación críticos con Unidas Podemos sitúan al Gobierno en posiciones inadmisibles, antidemocráticas e impropias de un país miembro de la Unión Europea", dice el editorial. Ataques que desde el estercolero mediático de Iglesias pasan por amedrentamientos y amenazas a empresas privadas y periodistas incómodas que rozan el delito.

No da crédito El Mundo a los calificativos de Iglesias, "insinuando una posible prevaricación de García Castellón y hasta su disparatada sumisión a Villarejo. Acto seguido, recordó que esa "cloaca" es ahora ante todo mediática y tachó de "gentuza" y "tipejos" a conocidos periodistas y medios de comunicación y calificó de "bajezas" las informaciones publicadas. No le faltó de nada. Y este matón de baja estofa nos gobierna.

"Es cierto que la actitud de Iglesias es propia de un político que se siente acorralado por sus propias mentiras y teme ser desplazado de su posición de poder, pero no hay que olvidar que de momento sigue siendo vicepresidente del Gobierno. Pero la verdadera catadura de Iglesias no quedó ayer solo en evidencia por sus graves acusaciones e injurias para intentar salvar su posición. Además, evidenció que su feminismo es solo una máscara electoral al reconocer que se quedó con la tarjeta de Bousselham, a la que presentó como una desamparada "mujer de veintitantos años", para "protegerla". Una actitud paternalista y "heteropatriarcal" que contrasta con su discurso, que ya sabemos impostado y falso". Lo más sorprendente es que sus chicas, en lugar de levantar la voz, defienden como gatas a su hombre. Parece la letra de una copla.

El País

Triste papel el de El País, que no puede entrar en esta juerga y se tiene que esforzar en presentar a Pablo Iglesias como víctima. La crónica de J.J Gálvez sobre la entrevista de Iglesias ayer en RNE merece un premio a la manipulación periodística. No menciona los insultos del vicepresidente a medios, a periodistas, descalificaciones al juez, no, de eso no hay rastro. Lo que intenta es desviar la atención hacia las supuestas cloacas, y, sólo faltaba, el PP, en una sórdida historia en la que la única cloaca es Iglesias y su inquieta bragueta. Pero J.J., que todos vimos la entrevista, quién se la iba a perder, con lo entretenidos que nos tiene Pablo entre rebrote y rebrote.

A Inés Santaeulalia le toca defender al machista podemita. Hace lo que puede, la mujer. "De todos las batallas que le tocaría librar este 2020, el vicepresidente Pablo Iglesias se enfrenta estos días a la última que habría imaginado". El caso Dina "se ha vuelto en su contra. Sus ecos resuenan estos días en el Congreso aupado por la oposición, que ha aprovechado el giro judicial para redoblar sus ataques contra el vicepresidente". Oh, pobriño, Iglesias, que no ataca nunca. "En Podemos aún no se explican cómo un proceso en el que el líder del partido figuraba como perjudicado lo coloca ahora en el punto de mira". ¿Porque es un mentiroso que ha querido tomarle el pelo al juez? Dadle una pensada. "No es la primera vez que el vicepresidente recibe los ataques de los partidos de la derecha, pero sí es la primera vez que se ve obligado a entrar al trapo". ¿Iglesias obligado a entrar al trapo? Patético.

ABC

"Iglesias justifica el caso Dina como una campaña para hacer caer al Gobierno". "Se refugia en la cloaca y obvia que la Fiscalía y el juez creen que cometió dos delitos".

Dice el editorial que "Iglesias vivió en carne propia lo difícil que es defender una falsedad contra las evidencias que arroja una investigación judicial. En una entrevista radiofónica, ayer insistió en mostrarse víctima de una conspiración policial a cuenta de la tarjeta de su exasesora Dina Bousselham. Es mejor que Iglesias dé estas explicaciones en sede judicial, porque esta huida a la desesperada solo confirma las sospechas sobre su relación con unos hechos sombríos.

"Las cloacas del Estado son para él una excusa, pero el coste es alto: el escenario que crea Iglesias es el del un vicepresidente que acusa a la Policía que dirige el Gobierno de maniobrar contra él. Y Marlaska callado". Callados están todos. Las mujeres del vicepresidente se lanzan como lobas contra cualquiera que ose meterse con el sultán de harén.

La Razón

El periódico de Planeta busca incansable socialistas decentes. "Malestar de las ministras del PSOE por el tono "machista" de Iglesias". En privado, por supuesto. Cuenta A. Rojo que Moncloa suspendió la rueda de prensa posterior para evitar que se centrará en el caso Dina".

Francisco Marhuenda dice que "a estas alturas es necesario hacer un esquema, como si tuviéramos que superar un examen, para entender esta historia llena de rumores, maledicencia, intrigas y descalificaciones políticas. Desde el robo o presunto robo hasta la filtración y las copias de la tarjeta no hay Dios que se aclare". Marhu, ya hay varios periodistas trabajando en el asunto para no perderse. Aquí tienes un resumen de Luis del Pino, por ejemplo. Y aquí la guía de Javier Somalo.

En tu periódico, Marian Benito explica a la perfección el fondo del asunto. "Podemosplace, la erótica de la coleta".

"Hace tiempo que la erótica de la coleta de Pablo Iglesias trae de cabeza al Congreso. A juzgar por su denso historial, la ornamenta del vicepresidente resulta muy hipnótica, aunque poco útil para escapar ahora que se ve atrapado en su propio juego de seducción. Iglesias clama respeto por su vida privada, pero la llamada pieza DINA del sumario Villarejo le ha convertido en la lechera que llevaba el cántaro al mercado".

"A Dina Bousselham, de origen marroquí, la conoció siendo su alumna en la Complutense y la aprobó con matrícula. Fue su asistente en el Parlamento Europeo y militante podemita. Practica el fútbol americano y en ella ha encontrado un hombro sobre el que llorar más de una vez sus congojas amorosas". Vaya, no es extraño que Dina esté que trina, es el pañuelo de usar y tirar del macho alfa.

"Después de haber pasado por varias manos, se sabe que en una de sus conversaciones él mismo se califica de 'macho alfa', un apelativo idóneo como hilo conductor de este intenso folletín que arranca con la fundación de Podemos, con Tania Sánchez de la mano. Por él abandonó ella su escaño de diputada de Izquierda Unida y por él acabó en el gallinero del Congreso cuando el líder morado empezó a pelar la pava con Irene Montero. Después del mitin político de Vistalegre 2, ambos fueron sorprendidos besándose en un bar. Fue entonces cuando destinó a su exnovia detrás de una columna para tapar, según las crónicas políticas, sus divertidos aspavientos cada vez que tomaba la palabra la mujer que enseguida se convertiría en marquesa de Galapagar". Tania, otra favorita desplazada del harén de Pablo. Normal que quisiera vengarse.

"Sus colegas de universidad describen a Iglesias como infatigable seductor y eterno artífice de sueños. 'Es capaz de enamorarse una y otra vez con el regocijo de la primera vez', han declarado. Esto lleva a su entorno a continuas confusiones entre la conquista y el simple afecto, tal y como le ocurrió recientemente con su joven asesora Lilith, hija de Jorge Verstrynge. Su círculo se encargó de frenar en seco cualquier rumor". ¿Para cuándo un Meetoo de las exalumnas de Iglesias? Y Pablo, ¿para cuándo tu propia serie en Nétflix? Éxito asegurado.

En España

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