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Junqueras, un presunto "preso político" con despacho oficial y apadrinado por una juez

El golpista dispone de una sala de reuniones para sus asuntos en el ayuntamiento de Fonollosa, cerca de la cárcel.

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El golpista dispone de una sala de reuniones para sus asuntos en el ayuntamiento de Fonollosa, cerca de la cárcel.
Oriol Junqueras en una de sus salidas de la cárcel de Lledoners. | EFE

Oriol Junqueras no pierde ocasión de asegurar que se considera un "preso político", que su condena responde a una venganza el Estado, que no se arrepiente del golpe de Estado y que trabaja para que se den las condiciones de repetir la asonada. Sin embargo, se beneficia de unos tratos de favor que no sólo cuestionan su relato sino que lo convierten en lo más parecido a un delincuente respetado y temido con unas condiciones penitenciarias hechas a su medida.

La última noticia sobre Junqueras es que el Ayuntamiento de Fonollosa, un pequeño pueblo de unos 1.500 habitantes próximo a la cárcel de Lledoners, le ha habilitado un despacho para que prepare sus supuestas clases y se dedique presuntamente a teletrabajar para la Universidad de Vich. Según revela El Mundo, el líder de ERC dispone durante diez horas al día de una sala de actos municipal donde recibe visitas y preside reuniones.

El alcalde de la localidad, el también republicano Eloi Hernández, asegura que hace semanas recibieron una petición de la Fundación Universitaria del Bages (una comarca de la provincia de Barcelona cuya capital es Manresa) para la cesión de un espacio de trabajo para el "profesor". Dicho y hecho, Junqueras se ha convertido casi en un vecino de Fonollosa. El pasado jueves y según reporta el citado El Mundo, el dirigente golpista pasó la jornada con Josep Maria Jové, negociador republicano con el Gobierno. Estuvo cuatro horas reunido y pasó otras dos horas largas en un restaurante del pueblo.

Además de dirigir el partido, Junqueras también mantiene una intensa actividad mediática. Este domingo también sale en la portada de La Vanguardia, medio al que ha concedido una entrevista para sacar pecho de la gestión realizada por su partido de la epidemia, de las residencias de ancianos y del rebrote de Lérida.

Según Junqueras, los consejeros republicanos "han estado a la altura". "Creo que se ha hecho muy buen trabajo en circunstancias durísimas. Ahora tenemos un plan de contingencia de residencias por si hay un rebrote que todo el mundo ha alabado. Eso es buena señal", ha llegado a declarar el líder de ERC a pesar de la alta mortalidad en las residencias y el caos y la improvisación en la gestión del rebrote en Lérida.

También ha negado que vaya a pactar con el PSC tras las próximas elecciones autonómicas, se ha mostrado conciliador con su archienemigo Puigdemont, a quien también considera una "víctima" del Estado "represor" y se ha sumado a la tesis de que con un Estado independiente la epidemia se habría cobrado menos vidas en Cataluña: "Si encontramos soluciones a pesar de tener un Estado, en muchos casos, en contra, imagínese qué seríamos capaces de hacer con todas las herramientas. Se ha evidenciado que la independencia no es solo una opción, es una necesidad para que Cataluña pueda salir adelante".

Las consideraciones de la juez

A pesar de las actividades de Junqueras y de sus declaraciones, la juez de Vigilancia Penitenciara que lleva su caso, María Jesús Arnau Sala, considera que el dirigente golpista es un preso modélico que "ha realizado una profunda reflexión, siendo capaz de valorar las consecuencias de sus actos". También considera que dada su formación es innecesario que lleve a cabo algún programa específico relativo al respeto a las leyes y cumplimiento de la Constitución. Esta jueza también considera que Junqueras "actualmente prioriza estar con la familia y los amigos más próximos" y que se quiere dedicar a la familia y a actividades privadas. Todo lo contrario que Junqueras manifiesta en las entrevistas.

La Fiscalía del Supremo está en contra de las medidas de las que se beneficia Junqueras y que también alcanzan a otros presos golpistas, pendiente todos ellos de la aplicación inminente del tercer grado. En breve, los golpistas sólo tendrán que ir a la cárcel a dormir entre semana, aunque no se descarta que ni siquiera tengan que ir a prisión y sean controlados de manera telemática.

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