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Sánchez autorizó a Iglesias iniciar una agenda paralela para negociar con ERC

"Esta vez sí tenía permiso", explican a LD fuentes de Moncloa. El vicepresidente solicitó el beneplácito del presidente para una agenda "no oficial".

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"Esta vez sí tenía permiso", explican a LD fuentes de Moncloa. El vicepresidente solicitó el beneplácito del presidente para una agenda "no oficial".
Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, en el Senado. | EFE

Tras un reguero de contradicciones internas, salidas de patas de banco y filtraciones de una parte de la coalición para poner contra las cuerdas a la otra, el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, solicitó al presidente, Pedro Sánchez, su permiso para iniciar una agenda paralela y "no oficial" en su despacho del ministerio.

Según informan a Libertad Digital fuentes de Moncloa, "esta vez sí tenía autorización" porque así se lo concedió Sánchez con la exigencia de que sería una ronda de contactos alternativa a la oficial iniciada por la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y las discretas conversaciones de la portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

Según las citadas fuentes, un reparto de papeles que en realidad consiste en una nueva concesión a Iglesias en el sentido de brindarle algo de iniciativa política tras semanas fuera de foco y "buscando protagonismo". Y una forma al mismo tiempo de prevenir posibles fugas de información interna en forma de filtración interesada de Podemos.

No en vano, en el PSOE describen la situación de una forma más descarnada: "Iglesias está a las fotos y Calvo, Adriana y Montero a la negociación. Como siempre". Así se explican los detalles sutiles de las dos agendas paralelas: la de Pablo Iglesias no figuraba en la agenda gubernamental de Moncloa este miércoles y se celebraba en el despacho del vicepresidente en el ministerio como si se tratase de una convocatoria a título personal; por contra, la de la vicepresidenta, Carmen Calvo, figuraba como uno de los focos de la agenda del Ejecutivo ubicada en el ámbito institucional y oficial del Congreso de los Diputados.

Sea como fuere, ni en el Gobierno ni en el PSOE tienen grandes esperanzas en esas conversaciones del vicepresidente segundo con ERC pero "si nos trae los votos, ni tan mal". A día de hoy, siguen viendo a Ciudadanos como la opción más probable, dada el complicado clima catalán que estará condicionado por la presencia de Quim Torra este jueves en el Supremo.

Bildu: "Hay predisposición" al acercamiento de presos

La agenda paralela de Calvo e Iglesias es asimétrica, pues así como la vicepresidenta primera se reunirá este jueves con el portavoz parlamentario adjunto de Ciudadanos, Edmundo Bal, y con el vicesecretario general del partido naranja, Carlos Cuadrado, es evidente que el vicepresidente segundo no se verá con los de Arrimadas, quien no oculta su intención de alejar la, a su juicio, perniciosa influencia de Podemos de las cuentas públicas.

Desde la otra orilla, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, horas antes de su encuentro con Iglesias, minusvaloraba en declaraciones a Televisión Española el papel de Calvo en la negociación, al menos en lo que a los republicanos separatistas se refiere. "Sí que es cierto que en cuanto a Iglesias se refiere creo que compartiremos visiones y en cuanto a Calvo se refiere creo que es más algo protocolario, de inicio de curso, que ya se hace prácticamente cada año" señalaba Rufián, quien insiste en los últimos días en la incompatibilidad de cerrar un acuerdo al mismo tiempo con su partido y con Ciudadanos.

Tras el encuentro con Iglesias en su despacho del Ministerio de Sanidad, muy cerca del Congreso, los responsables del grupo parlamentario de Bildu atendían a los medios para calificar la entrevista de "positiva, fructífera" adjetivos que elegía la portavoz de los proetarras, Mertxe Aizpurúa, quien afirmaba además que "tenemos sintonía en torno a cómo se debe abordar la solución de esta crisis" porque "estamos convencidas de que las decisiones [sobre los Presupuestos] que se adopten ahora, en estos momentos, van a ser las que determinen el futuro de tantos y tantos años, no únicamente los inmediatos sino los de varias décadas".

Preguntada en concreto sobre si el acercamiento de los presos de ETA estaría entre las reivindicaciones para dar un sí a las cuentas públicas, Aizpurúa decía no poner "líneas rojas" y negaba que su planteamiento fuese "presos por Presupuestos", si bien luego afirmaba que pedían "una solución a la cuestión de los presos, porque no pedimos nada extraño. Es una cuestión tan básica como que se respete la política penitenciaria ordinaria y no haya política de excepcionalidad, que es lo que está ocurriendo".

Además, afirmaba pocos minutos después de conversar largo y tenido con Iglesias que "hay predisposición" por parte del Gobierno para atender esas reivindicaciones.

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