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'El lobo de Utrera': de campeón de España a reclamar ayuda al Gobierno

Javier Campanario fue campeón de España de boxeo y subcampeón de Europa y del mundo. Hoy es uno de los miles de españoles que espera el IMV.

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Javier Campanario fue campeón de España de boxeo y subcampeón de Europa y del mundo. Hoy es uno de los miles de españoles que espera el IMV.
Javier Campanario, | LD

El pasado martes se cumplieron tres meses desde que entró en vigor el Ingreso Mínimo Vital y son miles las personas que no sólo no han recibido la ayuda, sino que, a día de hoy, siguen sin recibir respuesta a su solicitud. Ciudadanos anónimos, pero también caras conocidas que en su día lo tuvieron todo y que hoy han visto sus negocios arruinados por el coronavirus. Ese es precisamente el caso de Javier Campanario, excampeón de España de boxeo y subcampeón del mundo. Un deportista que, sin lugar a dudas, marcó toda una época.

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Con tan sólo 14 años, los técnicos ya vieron en él cualidades para llegar a lo más alto y lo cierto es que no se equivocaron. Cuatro años más tarde, el lobo de Utrera, como le bautizó el especialista en boxeo Jaime Ugarte, Campanario se convirtió en el boxeador más joven en ostentar el título de campeón de España profesional, un honor que hasta ese momento sólo había logrado el mítico Poli Díaz. "En cuanto vi cómo era su forma de concebir el noble arte, me pareció un boxeador interesantísimo –recuerda Ugarte–. Era rápido, muy fuerte, agresivo, con una manera muy peculiar de boxear… Talento innato. Enseguida supimos que ahí había madera de campeón".

De los 32 combates en los que participó como profesional, Campanario ganó 24 de ellos por K.O. Su meteórica carrera le llevó a conseguir nada más y nada menos que seis campeonatos de España y a convertirse en subcampeón de Europa y del mundo: "Era un ídolo en Utrera y un ídolo en España, en definitiva".

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Cuando tan sólo tenía 30 años, sin embargo, le detectaron un coágulo en la cabeza y decidió retirarse. El lobo de Utrera optó entonces por quedarse en su localidad natal y apostar por la creación de una escuela municipal de boxeo. A finales de 2018, su sueño se convirtió en realidad. "Mi curriculum era un reclamo y la verdad es que nos iba muy bien", nos cuenta melancólico. Con la llegada de la pandemia, sin embargo, todo cambió: "Tuvimos que cerrar y, cuando llegó el momento de abrir, lo tuvimos que hacer con aforo limitado". Así, los 125 alumnos con los que contaba a principios de este año se reducen hoy a una treintena y, con el dinero que gana, es imposible llegar a fin de mes. "No me da para pagar comida, ni luz, ni agua, ni hipoteca, ni nada… Y la verdad es que lo estamos pasando bastante mal", se lamenta.

Casado y con dos hijos, a el lobo de Utrera se le empezaron a acumular las deudas a sus espaldas, pero, desde el primer momento, tenía claro que él estaba dispuesto a intentarlo todo para salir adelante. Lo primero que hizo fue pedir ayuda a su Ayuntamiento. No quería dinero. Simplemente, que su ciudad natal, ésa cuyo nombre ha llevado con orgullo por medio mundo, le cediese un local más grande en el que poder atender a toda la gente a la que atendía antes de la pandemia y entre los que no sólo se encuentran aficionados. También mujeres maltratadas, niños con discapacidad, víctimas de bullying o jóvenes con problemas, a los que Campanario ayuda a través del boxeo. "Yo lo único que quiero es que me den un local más grande, fomentar el boxeo en Utrera y ayudar a todos esos niños y a esas personas a las que había conseguido sacar de la calle", aclara. Sin embargo, a día de hoy, el alcalde de la ciudad, el socialista José María Villalobos, sigue sin ofrecerle ninguna alternativa. "He llevado el nombre de Utrera y de Andalucía por todo el mundo: América, África, Asia… Y que se estén portando así conmigo es una auténtica vergüenza", lamenta.

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Desesperado ante el portazo de su municipio, Campanario vio un rayo de esperanza cuando el Gobierno anunció la entrada en vigor del Ingreso Mínimo Vital hace ya tres meses. Sin embargo, a pesar de que fue uno de los primeros en echar la solicitud, el que fuera campeón de España de boxeo sigue sin recibir respuesta: "Hasta el día de hoy no he recibido ninguna carta, ningún correo, ni nada. Es una pena, porque mi negocio está como está, mi mujer no trabaja y ya no sabemos dónde acudir".

Aun así, Campanario sabe que ni es el único ni tampoco el que peor lo está pasando. Por eso, pide al Gobierno que sus promesas no caigan en saco roto: "Es una vergüenza que estemos pasando por esta situación y yo creo que el Gobierno debería apretarse más las cuerdas y cumplir con lo que dijo". De momento, no le queda otra que esperar. Esperar y luchar. Y en eso, el lobo de Utrera tiene experiencia de sobra.

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