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Comparan a Ayuso con Hitler y Stalin en 'El País': "Bestias sedientas de sangre"

España en vilo con las elecciones catalanas. Cataluña decidirá si nos aplican un nuevo arresto domiciliario a todo el país.

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España en vilo con las elecciones catalanas. Cataluña decidirá si nos aplican un nuevo arresto domiciliario a todo el país.
EFE

El Mundo

"Illa veta los confinamientos ante las elecciones catalanas". Pues mira, al fin acierta en algo el ministro de Sanidad.

"España se encuentra en pleno estallido de la tercera ola de la pandemia", dice el editorial. "La gravedad de la situación ya no se puede seguir ocultando ni un día más. El todavía ministro de Sanidad afirma una y otra vez que está completamente volcado en su quehacer ministerial, pero siendo candidato a unos comicios cuya campaña arrancaría en 15 días resulta imposible que su atención no sea absorbida por la maquinaria preelectoral. Sus desvelos se centran en las elecciones del 14 de febrero, que el disparo de los contagios aconseja retrasar cuanto antes, al margen de casuísticas jurídicas. Con una tasa de incidencia infinitamente menor, el Gobierno retrasó las elecciones gallegas y vascas. Illa se resiste a dimitir de su puesto al frente de Sanidad tanto como a conceder el retraso de las elecciones, lo que demuestra que miente cuando dice estar 'al 101%' enfocado en la pandemia: lo que le quita el sueño es aprovechar el golpe de efecto demoscópico de su candidatura antes de que se diluya". No es necesario que cada editorial de este periódico nos explique que el Gobierno miente, ya nos hemos percatado.

"Se baten récords de contagios diarios, los fallecimientos alcanzan cifras que evocan ya la pesadilla de la primavera y la ocupación de las ucis no deja de crecer, amenazando con colapsar en corto plazo. Regiones como Extremadura, Murcia o Andalucía ya están peor que en cualquier otro momento desde que se declaró la enfermedad". ¿Y qué proponen? ¿Otro arresto domiciliario? ¿De qué sirvió estar tres meses confinados? ¿Vamos a estar confinados años y años?

Federico Jiménez Losantos está preocupado por la creciente influencia de los magnates de las redes. "El totalitarismo de izquierdas vive momentos de esplendor. Las big tech (Google, Amazon, Facebook, Twitter, YouTube, etc.) ejercen ya, con la excusa de Trump, un control ideológico de las redes que sólo alcanza Xi Jinping. El Ministerio de la Verdad se llama Twitter. Y este oligopolio de las redes se basa en el desprecio de la Ley y en la censura ideológica del que se oponga a lo que dicte el Tribunal Supremo de Napoleón Zuckerberg. Estamos viendo, y muchos lo aplauden, cómo un poder político-mediático atropella impunemente el Estado de derecho. Los jueces de verdad, sobran".

El País

"Gobierno y Generalitat chocan por el atraso de las elecciones". Pero vamos a ver, Cataluña no es más que una autonomía más y solo a su presidente le compete cuándo convoca elecciones. ¿Qué pinta ahí el Gobierno? ¿Y desde cuándo unas elecciones autonómicas centran la actualidad nacional? Luego hablan del protagonismo de Madrid.

"La suspensión de un trámite electoral de este calibre no está contemplada en la ley" decía el ministro de Justicia pese a que el año pasado se retrasaron las elecciones en Galicia y País Vasco y nadie le importó una higa. "Dicho aplazamiento sería "grave para la democracia" . Ahora se va a tambalear la democracia porque las elecciones catalanas se celebren en febrero o en marzo, no te joroba.

"El Gobierno se ha posicionado y no es partidario del aplazamiento, que está complicando los planes del PSC para intentar disputar el podio al independentismo. El cambio de fecha podría mitigar el efecto Illa que mostraban algunas encuestas y expone al también titular de Sanidad a un desgaste de alcance desconocido". Los indepes se nos están atozinando, que aguanten semejante injerencia sin decir ni mu. Hace bien poco los aguerridos cuperos y demás tropa estarían asaltando la Delegación del Gobierno en Cataluña ante semejante invasión de sus competencias.

En días como hoy damos gracias a columnistas como Jorge M. Reverte, que con su visceral odio a Ayuso nos distrae de la matraca catalana. El hombre no pega ojo con lo que ocurre en la Cañada Real. El relato es espeluznante, Charles Dickens no le llega a la suela del zapato. "Lo que pasa es que se hacinan varios miles de personas, dos mil de ellas niños, de los que no pueden quedarse atrás". Ay Dios, ¿y qué hace Reverte que nos les deja su casa? ¿No puede Iglesias dejarles un sitio en su palacio estos días?

"Ahora se han quedado sin luz. No pagan la que consumen, y lo hacen con una cierta chulería. Los niños tiritan de frío. Los adultos también, claro", aclara. "Y creen, o lo parece, que entre la maraña de cables que denuncia las prácticas ilegales con la luz, tienen derecho a recibir una estufa de gas gratis de Naturgy. Para que, al menos, puedan dormir". El llanto anega mis ojos, pero sigo leyendo en busca de la bruja piruja culpable de esta situación.

"La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, parece odiarles, con alguna razón. Que en realidad es ninguna si se considera que ella es una representante del Estado". ¡Ahí la tenemos! La Cruella de Vil de Reverte.

Pero a Reverte no le bastan los malos de cuento para atacar a Ayuso. Como siempre, se pasa de frenada amparándose en un libro. "Hay un libro biográfico sobre Vasili Grossman (Crítica, 2020), escrito por Alexandra Popoff, que es de las cosas buenas que han pasado este año en el terreno de la cultura. Grossman no solo es el autor de una gran novela del siglo XX, Vida y destino. Además, fue el primer hombre que se atrevió a algo que ahora nos parece obvio: a comparar la crueldad, la inhumanidad, de Stalin y Hitler, dos bestias sedientas de sangre que marcaron el pasado siglo". "Grossman, que sobrevivió a unas peripecias que le convierten en un auténtico héroe, vio a su alrededor cómo el mal crecía, dejando a millones de personas sometidas al frío, a la tortura y al silencio. Es terrible su descripción de los que se quedan atrás en aquellos regímenes brutales cuyos fines eran tan redentores, como el supremacismo de los nazis o la liberación de la Humanidad de los soviéticos". O sea, que como quien no quiere la cosa, el columnista de El País equipara a Ayuso con Hitler y Stalin. Y se atreve a hablar de bestias.

ABC

"Las UCI en riesgo extremo con las autonomías desesperadas". ABC es partidario de un nuevo confinamiento férreo. "El confinamiento domiciliario se vuelve un arma 'inevitable' para acabar con la tercera ola del coronavirus". Cuando el Gobierno ceda a sus presiones, este mismo periódico le criticará porque se hunde la economía, porque abusa de poder, porque recorta libertades. Al tiempo.

"El retraso de los comicios no es conveniente porque el poder orgánico de Cataluña está en funciones desde que se negó a designar un nuevo presidente tras la inhabilitación de Joaquim Torra. Un hipotético retraso de las urnas no podría justificarse con el mismo argumento con el que se aplazaron el año pasado las de Galicia y el País Vasco. Cataluña está en una anómala situación de interinidad, y además en aquellos casos hubo unanimidad de todos los partidos dada la gravedad de la pandemia", dice el editorial. Pero vamos a ver, Cataluña lleva en una situación anómala desde hace una década, ha celebrado yo qué sé cuántas elecciones, y ahora va a resultar que se celebren unas nuevas en febrero, mayo o julio va a determinar la vida de los ciudadanos del resto de España.

"La economía se estanca y no crecerá lo que dice Sánchez", dice un segundo editorial. Pues un nuevo confinamiento no ayudará precisamente a la economía, y ABC se lo pasará chachi piruli criticando al Gobierno, pero no será Sánchez quien pague las consecuencias. Serán los ciudadanos, serán las empresas, serán los autónomos. Entonces veremos a ABC mesándose los cabellos y rasgándose las vestiduras por la ruina económica cuando están siendo ellos mismos los que la están fomentando al apostar por un nuevo confinamiento.

La Razón

"Casado ofrece replantear su 'no' el estado de alarma para confinar". También nos da el tostón en el editorial con las elecciones catalanas. Con el mismo argumento que ABC, dice que aplazar las elecciones catalanas "prolongaría aún más su inestabilidad política". Es que nos toman por idiotas, está claro. Cataluña vive en perpetua inestabilidad y las elecciones no van a resolver nada, ni siquiera a los propios catalanes.

Que si "el plan de Puigdemont es aplazarlas para frenar el empuje de ERC", que si "desinfla la candidatura estelar de Salvador Illa por el PSC", que si JxCat no sé qué. Que los políticos antepongan sus intereses a los de la gente común es normal, pero que lo hagan también los medios de comunicación es indignante. ¿Qué coño le importa esto al ciudadano normal en paro, en ERTE, que ve cómo su negocio se hunde ante una pandemia que no da tregua? Debería darles vergüenza.

Y encima termina con una idiotez para enmarcar. "Cataluña no puede estar al albur de los partidos nacionalistas y, por lo tanto, las elecciones deben celebrarse el 14-F". Cataluña lleva cuarenta años al albur de los partidos nacionalistas y lo más probable es que siga siendo así. Cataluña no puede condicionar la vida y la economía de todos los españoles. Que celebren las elecciones cuando les venga en gana. A la gente, incluidos los catalanes, nos tiene sin cuidado.

En España

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