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La otra cara de la inmigración ilegal en Canarias: borracheras, robos y violencia

Los supermercados denuncian que los sin papeles "se pasan todo el día bebiendo" y advierten de que esta situación ahuyenta a clientes y turistas.

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Los supermercados denuncian que los sin papeles "se pasan todo el día bebiendo" y advierten de que esta situación ahuyenta a clientes y turistas.
Inmigrantes en el muelle de Arguineguín, en el sur de Gran Canaria. | EFE

En los últimos días, tanto la alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, como los agentes de la Guardia Civil de este municipio del sur de Gran Canaria han venido denunciando los numerosos incidentes protagonizados por los inmigrantes ilegales a los que el Gobierno aloja en hoteles y apartamentos turísticos de la zona.

"Los 3.200 inmigrantes que tenemos en Mogán generan mayores incidencias que el millón de turistas al año que visitaban antes este municipio", aseguraba la regidora el pasado martes en La Noche de Dieter. A su juicio, la mayor parte de los altercados son provocados por el permanente estado de embriaguez de los sin papeles y, para demostrar la gran cantidad de alcohol que éstos consumen, la alcaldesa alertaba sobre lo que está sucediendo en los supermercados de la zona turística: "Antes les llegaban cuatro palés de cervezas. Ahora han tenido que cuadriplicar hasta llegar a 15 palés".

Compran cervezas y roban whisky y ron

Los encargados de los establecimientos corroboran a Libertad Digital esta información. "Empiezan a venir a eso de las 11 de la mañana y se pasan todo el día bebiendo", asegura Diego, encargado del SPAR de Puerto Rico. "Compran tanto cervezas como vino de tetra brick. Las cosas más caras intentan robarlas", denuncia su compañero Manuel, que está al frente de otro supermercado de la misma cadena en el centro comercial Europa.

Ambos confirman a este periódico que los hurtos son constantes. "Es el pan de cada día: entran en la bodega e intentan robar whisky o ron - nos explica Diego-. Lo que pasa es que entran tantos de golpe y hay tan poco personal debido a la situación que estamos atravesando, que es incontrolable y nos cuesta muchísimo diferenciarlos y cogerlos en el momento".

Las mascarillas tampoco ayudan, porque les dificultan reconocer a los ladrones para prohibirles la entrada la próxima vez que aparezcan por la zona. "Nos aconsejan que pongamos un vigilante de seguridad, pero tal y como están las cosas es inviable. No podemos pagar el sueldo que cobra esta gente", lamenta el encargado del SPAR de Puerto Rico.

Dependientes y vecinos atemorizados

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Las cervezas que los ilegales arrojan a la vía pública

Y nada les gustaría más que poder hacerlo, porque la situación ha llegado hasta tal punto que muchos días pasan miedo. "Los problemas suelen llegar por la tarde, porque después de estar todo el día bebiendo se ponen muy violentos y mis compañeras pasan mucho miedo cuando tienen que cerrar. De hecho, ya han tenido varios altercados al salir, porque con las mujeres se envalentonan", denuncia Diego.

Los vecinos están "asustados y preocupados" y eso también les está pasando factura, ya que la clientela habitual ha disminuido considerablemente: "Algunos siguen viniendo por cercanía, pero muchos prefieren comprar en otros sitios a los que saben que ellos no llegan".

Las consecuencias para el turismo

Sin embargo, las consecuencias van mucho más allá. Según Manuel, el responsable del SPAR del centro comercial Europa, muchos de los residentes son extranjeros que están alertando a los suyos de lo que sucede en Gran Canaria. "No son ciegos y se lo comentan a sus familiares y allegados, y este año se lo van a pensar dos veces antes de venir", lamenta.

Según este joven, aunque la inmigración siempre ha sido una constante en las islas, "lo que está pasando este año no se había visto nunca y esto está haciendo mucho daño al sector turístico". Durante su intervención en La Noche de Dieter, la propia alcaldesa de Mogán ponía un ejemplo de hasta qué punto esto está afectando a la imagen y, por tanto, a la economía de Gran Canaria: "Antes lo primero que preguntaban los turistas era si tenían internet, ahora lo que preguntan es si hay inmigrantes en la zona".

El Gobierno rectifica y envía a los antidisturbios

A los incidentes en los supermercados se unen las peleas en los hoteles en los que se encuentran alojados. El pasado lunes por la noche, 150 menas atacaron a un grupo de policías y guardias civiles, arrojando por las ventanas y balcones piedras, hamacas, sombrillas y hasta los pasamanos de cerámica de las instalaciones.

Tras este episodio, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) reclamó que se enviase a Mogán a los llamados Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) -los antidisturbios de la benemérita-. "Cualquier día va a haber un fallecido y después se van a echar las manos a la cabeza preguntándose por qué no les mandaron antes", advertían los agentes a Libertad Digital.

Según su testimonio, el Gobierno se había negado, pero en las últimas horas parece haber rectificado y este sábado estaba prevista la llegada en barco de varios efectivos del GRS de Los Rodeos, que en principio permanecerán en la isla hasta el día 24.

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