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Rusia entra en la campaña catalana y llama "presos políticos" a los golpistas

Puigdemont explota las declaraciones del ministro ruso que acusa a España de tener presos políticos en respuesta a las presiones de la UE por Navalni.

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Puigdemont explota las declaraciones del ministro ruso que acusa a España de tener presos políticos en respuesta a las presiones de la UE por Navalni.
Carles Puigdemont | EFE

El prófugo Carles Puigdemont se ha encontrado con un aliado internacional en la campaña electoral catalana. Se trata de la Rusia de Putin, que rechaza las acusaciones europeas sobre el encarcelamiento del opositor Alekséi Navalni. En un alarde de imaginación, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, replicó a las críticas con el insólito argumento de que los independentistas que trataron de separar Cataluña de España son "presos políticos".

La tesis de la diplomacia rusa es que si Navalni es un preso político, también lo son Junqueras, los Jordis y los condenados por el golpe de Estado de octubre de 2017. El choque se produjo en el marco de la visita al ministro Lavrov de Josep Borrell en calidad de alto representante de la Política Exterior de la Unión Europea para pedir explicaciones sobre el encarcelamiento de Navalni y la detención de miles de personas que participaron en los actos de protesta.

Como primera providencia ante la visita, Moscú expulsó a tres diplomáticos rusos con la acusación de haber acudido a actos de apoyo a Navalni. Acto seguido, Lavrov habló del juicio a los golpistas separatistas como una "decisión politizada" y que pese a estar impugnada por tribunales alemanes y belgas la justicia española no ha rectificado. Así, Lavrov exige el mismo trato para Rusia, que la Unión Europea respete sus decisiones.

El supuesto Navalni catalán

Tras el encontronazo diplomático, Puigdemont salió a la palestra arrogándose el papel de una suerte de Navalni catalán perseguido por sus ideas políticas en vez de por haber capitaneado un golpe de Estado desde el poder. Según el prófugo, España no respeta los derechos humanos y eso hace insostenible la posición de la Unión Europea.

Como se recordará, Navalni fue envenenado en agosto en un acto que se atribuye a los servicios secretos de Putin. Tardó cinco meses en recuperarse acogido en Alemania y fue detenido a su regreso a Rusia, el pasado 17 de enero. Se le acusa de haberse saltado la libertad condicional que se le concedió en 2014 y se le ha condenado a una pena de tres años y medio de cárcel.

Las simpatías rusas

Las diferencias con España son obvias. Entre otras, que los condenados ya están en tercer grado y protagonizando la campaña electoral en Cataluña. Sin embargo, esos detalles no son óbice para la explotación separatista de la actitud rusa, cuyos bots tuvieron un papel destacado en la campaña de intoxicación y desinformación en redes en torno al golpe de Estado en Cataluña.

Rusia siempre ha mirado con simpatía el secesionismo en Cataluña en tanto que supone un frente interno de la Unión Europea y le sirve para contrarrestar las críticas por sus ataques a Ucrania y el intento de anexión de Crimea.

Esa utilización de Cataluña ha dado pie a que sectores de independentismo consideren verosímil que Rusia habría ofrecido a los separatistas una fuerza de diez mil mercenarios para defender una hipotética república catalana, tal como afirmaba Víctor Terradellas, el hombre de Puigdemont para la política exterior de Waterloo, en una conversación con Xavier Vendrell.

Espías en Cataluña

Por otra parte, la CNN informó en febrero de 2019 que un espía ruso había sido detectado en Cataluña durante el golpe del 1 de octubre y que se trataba del mismo agente localizado en el Reino Unido durante el referéndum del Brexit. El individuo disponía de varios pasaportes, uno de ellos extendido al nombre de Sergey Vyacheslavovich Fedotov, y se le relacionaba con el intento de asesinato por envenenamiento del disidente Sergei Skripal y su hija.

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