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Sanchez exprimirá el 'efecto Illa' que se presentará a la investidura sin esperanza de formar gobierno

Illa hace realidad el sueño de Sánchez y anuncia que se presentará a la investidura, como adelantaron a LD fuentes socialistas.

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El esfuerzo no fue en balde. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, convirtió en realidad el efecto Illa gracias a la utilización de todos los medios a su alcance: las encuestas flash del CIS, el desembarco del PSOE y el Gobierno en el PSC, la utilización de la Moncloa como catapulta hasta el último minuto... El efecto Illa acabó existiendo gracias a la forzada convocatoria electoral del 14-F que el PSC se negó a posponer para no dar tiempo a la movilización del electorado independentista. Y lo logró.

Con una abstención de casi el 50%, Illa se sirvió de la baja participación como mejor aliado para obtener la victoria del 23% de voto, por delante del 21% de ERC y el 19% de Junts con quienes compartía un triple empate técnico durante la recta final de la campaña. El desempate se produjo nada más comenzar el escrutinio y no estuvo tan reñido como la campaña electoral.

El candidato del PSC, Salvador Illa, se postulará "esta misma noche" como candidato a la investidura, según adelantaron fuentes socialistas a Libertad Digital, "aunque no le dejen" porque la palabra la tendrá el presidente del parlamento catalán, Roger Torrent. Un anuncio que confirmó el propio Illa en su comparecencia en la sede del PSC: "Les quiero anunciar esta noche que me presentaré a la investidura a presidente de la Generalitat de Cataluña. El cambio ha llegado para quedarse. Hoy es un primer paso pero habrá mas. Tardaremos más o menos tiempo, pero el cambio es imparable".

Los socialistas pretenden marcar la diferencia para apuntalar su victoria, que ésta no pase inadvertida ante el bloque independentista que conseguirá formar gobierno "con toda probabilidad", descuenta el ejecutivo socialista. No ven ninguna posibilidad alternativa, tampoco en el caso de un tripartito con ERC y En Comú Podem, que sumarían 74 escaños, seis por encima de la mayoría absoluta de 68, pero que rechazó el propio Illa en campaña y propuso Podemos pese a tener ambos la seguridad de que "ERC gobernara con Junts y la Cup si suman" y, aún más, si lidera Esquerra.

La jugada ‘redonda’

Se consigue así un triple objetivo. Primero, ganar las elecciones catalanas logrando una legitimidad ante el independentismo que servirá para encauzar la "política del reencuentro" de Pedro Sánchez a nivel nacional con un intercambio de cromos entre la gobernabilidad catalana y española. Segundo, encauzar las relaciones del gobierno de coalición que sale "vencedora y con mejor salud" gracias a que el PSOE mejora sus resultados en Cataluña respecto a las elecciones generales (20,64% en 2019 frente al 23% de este 14-F), y gracias a que Podemos "se mantiene por primera vez", en palabras de sus socios, tras la debacle de las gallegas -cuando se convirtieron en formación extraparlamentaria-, las vascas -redujeron a la mitad sus resultados-, y las generales -cuando perdieron su tercer millón de votos-.

Después de "un año de pandemia" y tras las constantes tensiones en la coalición, Iglesias salva los muebles, "no sufre desgaste" y esto le hará "reconsiderar" su ofensiva respecto a sus socios de coalición porque los ciudadanos "no cuestionan la estabilidad del Gobierno". El mismo Iglesias ha querido sacar pecho de ello con un mensaje en las redes sociales recordando a quienes "auguraron nuestra debacle pero nos consolidamos. Somos una fuerza pequeña pero modesta pero ineludible para un gobierno de izquierdas en Cataluña y en España".

Y tercer objetivo cumplido, dar la puntilla al PP de Pablo Casado, cuya debilidad y división en el espectro de la derecha es la fórmula para garantizarse la permanencia en Moncloa. Los socialistas se vanaglorian porque "el PP es la última fuerza con el peor resultado de su historia en Cataluña". Una debilidad que pretenden explotar en el Ejecutivo en la próxima semana. El miércoles, el presidente Pedro Sánchez será preguntado por Casado en la sesión de control del Congreso, junto a "las otras perdedoras de las elecciones", Inés Arrimadas de Ciudadanos y Laurá Borrás de Junts. Sánchez recordará a Casado que "se lo advirtió", que no siguiera el camino de Vox, que no fuera a rebufo de la formación de Abascal porque sería fagocitado por ella.

Con todo el viento a favor y tras utilizar La Moncloa, Sánchez ve culminada la operación ideada junto a su gurú Iván Redondo quien se ha instalado de facto en Cataluña en la última semana de campaña. Un jefe de gabinete furtivo a quien quiso agradecer personalmente el candidato del PSC, Salvador Illa, con quien preparó desde hace meses su salto del ministerio de Sanidad a la candidatura del PSC sin solución de continuidad. "Gracias a Iván Redondo, por todo lo que me ha acompañado en estos meses desde que soy ministro", desveló Illa en un gesto emotivo que fue en realidad un descuido, la mejor evidencia de que la jugada ‘redonda’ es una victoria electoral fabricada desde el Palacio de la Moncloa.

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