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Cuadrado, el hombre de la carpeta que obligó a los diputados de Cs en Murcia a pasar la noche en vela

El número dos de Arrimadas irrumpió una hora antes del toque de queda en Murcia para obligarles a firmar los papeles redactados en Madrid.

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El número dos de Arrimadas irrumpió una hora antes del toque de queda en Murcia para obligarles a firmar los papeles redactados en Madrid.
El vicesecretario general de Ciudadanos Carlos Cuadrado | Eduardo Parra/Europa Press

Murcia ha sido el detonante que podría hacer caer los gobiernos de PP y Cs en toda España como un castillo de naipes. Un movimiento que se gestó hace un mes en Madrid, a caballo entre la Moncloa y la dirección federal del PSOE, cuando comenzaron los contactos entre las direcciones nacionales de PSOE y Cs, con Pedro Sánchez e Inés Arrimadas respaldando en todo momento a sus equipos.

Tras las elecciones catalanas en las que el PSOE se erigió en el heredero de la victoria de Ciudadanos en 2017, el Gobierno perfiló una cuidada estrategia para atraer a los naranjas a su órbita de actuación. Después de analizar el millón de votos de Ciudadanos que se quedó en casa el 14-F, el PSOE decidió utilizar a este electorado "huérfano de centro" para seducir a Inés Arrimadas.

Primero, con la ofensiva parlamentaria de la sesión de control del 17 de febrero en la que varios miembros del Ejecutivo —Pedro Sánchez y Carmen Calvo a la cabeza—, pidieron a Arrimadas que rompiese "con los gobiernos del PP" apoyados por Vox; y segundo, con el "trabajo de campo" del secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, en conversaciones con Ciudadanos en Madrid, ayudado por los negociadores del partido y el Gobierno, Santos Cerdán, Félix Bolaños y Paco Salazar.

Por parte de Cs, Carlos Cuadrado, vicesecretario general del partido y el hombre de confianza de Inés Arrimadas, fue el encargado de entablar los contactos con los miembros del PSOE, ante el deterioro de las relaciones con el PP en Murcia, tal y como publicó Libertad Digital. La baza de la Ley de Presidencia que Cs pretendía utilizar para que la coordinadora del partido, Ana Martínez Vidal, ascendiera en el Gobierno, quedaba bloqueada y con ello sus aspiraciones, precipitando así la situación.

Después de varias semanas de contactos, el martes, tras una larga jornada de negociaciones, Cuadrado se presentó a última hora del día en Murcia con las mociones de censura ya redactadas en una carpeta. Llegó para obligar a los seis diputados de la formación a que firmaran, sin que algunos de ellos tuvieran conocimiento de lo que estaba ocurriendo.

Sin pegar ojo

Urgía cuanto antes dar el golpe, hasta el punto de que el toque de queda impuesto en la comunidad a las diez de la noche obligó a algunos a estampar su firma a toda prisa, antes de que llegara la hora límite para poder regresar a sus casas cumpliendo las restricciones impuestas por el coronavirus. A la mañana siguiente, se presentaron las mociones en el registro de la Asamblea, mientras tenía lugar el Pleno, con la mayoría de escaños de PSOE y Cs vacíos.

"No lo vimos venir, estábamos en otra cosa, centrados en la pandemia", se quejan algunos de los miembros de la formación en la comunidad, ante las dudas sobre si el giro dado por Cs se gestó en Murcia o en Madrid.

Esa noche varios de los diputados del partido naranja no pegaron ojo, conscientes de la bomba que al día siguiente caería en Murcia ante una ruptura de la que se venía hablando desde hace tiempo, pero que nadie quiso asumir, al ser conscientes de las consecuencias que podría generar. Y eso que aún estaba por llegar el tsunami provocado por la decisión de Isabel Díaz Ayuso.

Madrid ha sido la primera en acusar el golpe convocando elecciones para anticiparse a Pedro Sánchez e Inés Arrimadas, pero en Castilla y León la carrera la han ganado los socialistas presentando una moción de censura que genera muchas dudas, y en Andalucía las relaciones entre PP y Cs se auguran muy tensas.

Según las fuentes consultadas por Libertad Digital, lo ocurrido en Murcia trasciende con mucho a una cuestión regional. El Gobierno presume de haberle dado "una patada al tablero" y de haber logrado un "hito": forzar la ruptura de la alianza entre el PP y Ciudadanos que deja a los de Pablo Casado con la única opción de pactar "con la ultraderecha" de Vox mientras Sánchez amplía el abanico de sus posibles socios.

Arrimadas, de espaldas al partido

Las conversaciones entre las direcciones nacionales de PSOE y Cs se llevaron en el más absoluto secreto, sin dar cuenta de lo que ocurría ni a la Ejecutiva nacional de Cs, ni a los propios diputados de Murcia. "Nos matan las formas, pasamos por encima de la gente", se quejan miembros del partido de Inés Arrimadas por su manera de actuar y las maniobras llevadas a cabo para pactar las mociones de censura.

"Mucho presumir de comunicación y nos falla la comunicación interna", asegura otro dirigente de la formación naranja, que se queja de que esta situación "está matando" al partido. "Nos hace polvo", añade, recordando su desplome en todas las encuestas, tanto a nivel nacional, como en las comunidades.

Toni Cantó fue el rostro más conocido dentro de Cs que puso voz a las críticas internas que comenzaron a producirse ante la jugada de Arrimadas. También el eurodiputado Adrián Vázquez se quejó de no estar entendiendo "nada" de lo que estaba ocurriendo, haciéndose eco también de las críticas de Cantó, que ha pedido una reunión de la Ejecutiva para manifestar sus discrepancias.

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