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ERC cancela una reunión con JxCat, al tiempo que exige celeridad a los de Puigdemont

Pere Aragonès pide a los neoconvegentes concreción y que cierren el pacto, mientras su partido les ningunea.

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Pere Aragonès pide a los neoconvegentes concreción y que cierren el pacto, mientras su partido les ningunea.
EFE

Caos, confusión, reproches y patadas por debajo de la mesa cuando hay reuniones. El ambiente entre Junts per Catalunya (JxCat) y ERC es de absoluta desconfianza con notas de creciente crispación. Las delegaciones negociadoras de ambos partidos juegan al despiste y a filtrar a los medios afines versiones interesadas sobre el colapso de las conversaciones.

La última reunión se celebró el pasado miércoles y no se concretó ningún avance. Para el viernes estaba previsto otro encuentro, pero el partido de Puigdemont ha denunciado en el digital independentista El Món que ERC canceló la reunión y se malicia que el partido republicano no quiere formar gobierno con ellos.

Si hace una semana el secretario general del partido, Jordi Sànchez, decía estar dispuesto a votar a favor de la investidura de Pere Aragonès para acto seguido pasar a la oposición, los neoconvergentes advierten ahora que no prestarán los votos de sus 32 diputados a cambio de nada. Están en juego 250 altos cargos, el 50% de la estructura corporativa de la Generalidad, que implican más de 30 millones de euros en sueldos anuales.

En JxCat aseguran que han enviado a ERC un calendario de reuniones y que no han obtenido respuesta. Tampoco han obtenido respuesta a su petición de incluir a la CUP en las conversaciones. ERC replica que es JxCat quien aplica una táctica dilatoria al no querer abordar el reparto de consejerías ante la falta de acuerdo en materias como la "hoja de ruta" o los papeles del prófugo Carles Puigdemont y su Consell per la República.

Otros medios, sin embargo, adelantan la versión republicana de que JxCat ya acepta negociar sobre el reparto de cargos a pesar de los desacuerdos en el resto de la agenda. Las delegaciones de ambos partidos subrayan que hay tiempo hasta finales de mayo y aventuran una negociación larga y que no se resolverá hasta el último minuto, como ocurrió con el relevo de Mas por Puigdemont o en la investidura de Quim Torra. La fecha límite es el 26 de mayo.

A pesar de todo, y de que su partido tampoco parece interesado en agilizar el trámite, Pere Aragonès reprocha a Junts que no esté por la labor de cerrar un acuerdo de manera urgente. Según Aragonès, no es el momento de echar balones fuera. Estas declaraciones acrecientan la tesis en JxCat de que Aragonès es una figura de paja mal informada por los miembros de la delegación negociadora de ERC.

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