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Pedro Sánchez hunde al PSOE hasta su peor resultado histórico tras el 'sorpasso' de Más Madrid

Sorpasso y sorpresa. Mónica García logra adelantar a Gabilondo en 4.000 votos y empate a 24 escaños. El PSOE se derrumba en 10 puntos y 12 escaños.

Sorpasso y sorpresa. Mónica García logra adelantar a Gabilondo en 4.000 votos y empate a 24 escaños. El PSOE se derrumba en 10 puntos y 12 escaños.

Hubo sorpresa y hubo sorpasso. Íñigo Errejón logró el 4-M en Madrid lo que nunca consiguió Pablo Iglesias en 2015: adelantar al PSOE. Una posibilidad descartada tajantemente por Moncloa, Ferraz y el PSOE-M. Hasta los más pesimistas apuntaban a lo primero, la sorpresa, pero nunca a lo segundo, un adelantamiento "imposible", según las fuentes consultadas por Libertad Digital hasta bien avanzado el escrutinio, y que finalmente alzó a Más Madrid de Mónica García a la segunda fuerza, a 3.000 votos de distancia del PSOE y empate a 24 escaños.

La debacle fue mucho peor de la esperada. La operación de acoso y derribo que Pedro Sánchez inició hace un año con la llegada de la pandemia a España cosechó un rechazo sin paliativos por parte del electorado madrileño. El PSOE obtuvo este 4-M su peor resultado histórico, paradójicamente alcanzado apenas dos años después del mejor. La candidatura de Ángel Gabilondo que ganó en 2019 las elecciones con un 27% del voto y 37 escaños ha dilapidado esa victoria con una caída de 10 puntos porcentuales y 13 escaños, hasta el 16,89% de voto y los 24 escaños.

Un hundimiento fruto de la campaña de polarización, amenazas de muerte utilizadas en los mítines del PSOE y ocultación de los escoltas detenidos de Pablo Iglesias que ha sido duramente castigada además por las dos fuerzas que conforman la coalición de gobierno que obtienen apenas 34 de 136 escaños, menos del 25% de la Asamblea de Madrid.

Gabilondo, de salida

Los socialistas reconocieron la derrota. De un lado, del candidato, Ángel Gabilondo, compareció en soledad en el Hotel Princesa, a 600 metros de la calle Ferraz, para encarnar una derrota que en realidad lo fue de Pedro Sánchez, quien no se movió de Moncloa. Hablando entre el tiempo pretérito y presente, el candidato admitió que "no esperábamos estos resultados" y asumió que "obviamente no nos parece que los resultados son buenos. Confiábamos en que pudiera abrirse paso lo que deseábamos y esto no ha sido así".

Desánimo en Moncloa

Consumado el adelantamiento de Más Madrid en 4000 votos, el desánimo empezó a cundir en La Moncloa. "Me voy a casa", decían algunos de los colaboradores de Pedro Sánchez que, avanzado el escrutinio, aún mantenían que llegarían a los 30 escaños. "No entiendo nada", explicaban obnubilados por las encuestas secretas de Tezanos que les generaron la ilusión de un empate técnico entre bloques. El desánimo no cundió de la misma forma en Ferraz, donde los tres responsables del partido, y del Comité Electoral del PSOE, José Luis Ábalos, Adriana Lastra y Santos Cerdán, asistieron en solitario al escrutinio desde la sede socialista.

La Ejecutiva se reunirá el próximo jueves en Ferraz, 70, con la necesidad de hacer autocrítica y asumir responsabilidades. Fue Ábalos quien entonó en solitario la mayor autocrítica -o crítica-, al admitir que "No son unos buenos resultados, no quiero poner paños calientes" porque "no hemos sabido atraer a nuestro electorado a esta campaña". Ábalos evitó hablar de Gabilondo y pidió "a los socialistas madrileños", "poner a punto y renovar nuestra organización para las elecciones previstas dentro de dos años".

Puños en alto en Ferraz

Un mensaje velado que podría anticipar la salida de Gabilondo, a quien muchos ya le veían de salida antes de esta campaña electoral y a quien ya culpan algunos desde Moncloa para esquivar la responsabilidad del fracaso: "ha sido Gabilondo quien lleva dos años diciendo que se va, quien lleva dos años sin hacer oposición".

Pero, en realidad, las miradas se dirigen a Iván Redondo. A un jefe de gabinete a quien responsabilizan de la "campaña errática", ideada para arañar primero el voto de Ciudadanos, después el de Podemos, y que ha provocado la estampida del voto del PSOE hacia la formación de Más Madrid pero también hacia el PP dado que el crecimiento de Ayuso no se produce a costa de Vox, como vaso comunicante, sino desde el centro izquierda. Las miradas se dirigen hacia Moncloa y los puños -que no las espadas-, están en alto en Ferraz, sin voluntad de buscar dimisiones sino un gesto de reconocimiento, agachar la cabeza ante "el partido" que lo advirtió entre bambalinas y al que las urnas han dado la razón más aún de lo deseable.

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