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La Fiscalía pide seis años de cárcel para el exconsejero que puso escolta a Puigdemont en Bélgica

También solicita cuatro años de prisión para el sargento de la Policía Autonómica que ayudó a escapar al prófugo.

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También solicita cuatro años de prisión para el sargento de la Policía Autonómica que ayudó a escapar al prófugo.
El expresidente de la Generalidad, Carles Puigdemont. | David Zorrakino (Europa Press)

Dura petición fiscal contra Miquel Buch, exconsejero de Interior durante buena parte del mandato de Quim Torra. Se le acusa de prevaricación y malversación de caudales al haber facilitado que Puigdemont dispusiera de un servicio de guardaespaldas coordinado por el sargento Lluís Escolà, quien fuera jefe de los escoltas del prófugo y el hombre que preparó la fuga del expresidente autonómico a Bélgica tras haber proclamado la república en el Parlament.

Según el escrito del teniente fiscal Pedro Ariche presentado en el juzgado de instrucción número 4 de Barcelona, el sargento Lluís Escolà fue quien organizó la escapada de Puigdemont, una acción que el departamento de Asuntos Internos de la Policía Autonómica consideró que era una simple "falta disciplinaria" por no haber informado a sus jefes del operativo. Como "castigo", se le destinó a una comisaría de Martorell entre noviembre de 2017 y julio de 2018. Sin embargo, no apareció por la comisaría ni un solo día ya que estaba ocupado en "prestar labores de custodio y seguridad para el ya entonces procesado en rebeldía Puigdemont".

A partir de julio de 2018, el entonces consejero Miquel Buch, decidió premiar al sargento Escolà con un cargo de asesor en el departamento de Interior, pero tampoco iba a trabajar en el despacho asignado sino que seguía con sus funciones de jefe de la escolta de Puigdemont en Waterloo a sabiendas del propio consejero, según la Fiscalía. En marzo de 2019, el sargento decidió dimitir como asesor de Buch. Según el escrito del fiscal, Escolà no estaba capacitado para e puesto de asesor, pero eso no fue obstáculo para su nombramiento. Durante el tiempo que estuvo en el cargo pasó la mitad del tiempo velando por la seguridad de Puigdemont.

Fue Ciudadanos quien presentó una denuncia por las supuestas irregularidades en el nombramiento de Escolà, cuya presencia habitual en Bélgica no era ningún secreto toda vez que aparecía en las fotografías de todos los actos públicos en los que participaba el golpista fugado. Según Escolà, las funciones de escolta de Puigdemont las realizaba en sus días libres y en vacaciones y sufragadas de su propio bolsillo, una versión que no es verosímil para la Fiscalía.

El perfil de Buch

El Ministerio público pide seis años de cárcel y 15 de inhabilitación para Buch por los delitos de prevaricación y malversación y cuatro y medio para Escolà, así como 13 de inhabilitación. Buch fue uno de los dirigentes más radicales del separatismo durante los años álgidos del proceso. Primero operó como presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) en su calidad de alcalde de Premià de Mar. Después fue nombrado consejero de Interior por su acreditado perfil separatista. Sin embargo, cayó en desgracia. Torra pensaba que no le tenía respeto porque no le comunicaba importantes detalles del día a día de Interior y fue cesado pocos días antes de que el expresidente fuera inhabilitado por desobediencia.

Su esposa, Cesca Domènech, ha sido protagonista de los medios en los últimos días porque forma parte del grupo de altos cargos que ha cambiado de función con el nuevo Govern. Así, ha pasado de asesora de Presidencia a directora general de Acción Cívica y Comunitaria, cargo que le reporta un salario de 85.000 euros.

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