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Los fragmentos de la extinta Convergencia se reagrupan en contra de Puigdemont

El Partido Nacionalista Catalán, Lliures, la Lliga Democràtica y el PDeCAT preparan una fusión para disputarle el terreno a Junts per Catalunya.

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El Partido Nacionalista Catalán, Lliures, la Lliga Democràtica y el PDeCAT preparan una fusión para disputarle el terreno a Junts per Catalunya.
El expresidente catalán fugado, Carles Puigdemont. | EFE

La fragmentación del voto convergente impidió que el partido de Carles Puigdemont, Junts per Catalunya (JxCat) quedará por delante de ERC. La formación del prófugo obtuvo 567.421 votos y 32 escaños frente a los 602.658 votos y 33 escaños del partido de Oriol Junqueras. El PDeCAT por su parte logró 76.967 votos y el Partido Nacionalista Catalán (PNC) de Marta Pascal 4.575. Sólo con los votos del PDeCAT, Puigdemont habría logrado voltear el resultado y ser la fuerza mayoritaria en el gobierno de la Generalidad. Sin embargo, su desprecio por el PDeCAT le pasó una dura factura.

La situación todavía puede ser peor para el prófugo toda vez que todas las formaciones surgidas de la disolución de Convergència, el partido de Pujol, se plantean ahora una fusión para disputar el voto a JxCat. El citado PNC, Lliures, del exconsejero convergente Antoni Fernández Teixidó, y la Lliga Democràtica, dirigida por la politóloga Astrid Barrio, ya han alcanzado un acuerdo para formar un solo partido, según filtraron a La Vanguardia.

Los tres grupos son insignificantes, pero la suma del PDeCAT haría de esta amalgama un poderoso rival de Puigdemont. El PDeCAT (Partido demócrata europeo y catalán) está liderado por Àngels Chacón, exconsejera del gobierno de Torra purgada en la última remodelación del inhabilitado, y está en negociaciones con los otros partidos para forjar una coalición de cara a las próximas elecciones municipales que podría tener continuidad. El partido, del que se escindieron Puigdemont y los suyos de muy mala manera, aún conserva un gran número de alcaldes y notables derechos electorales, lo que complicaría la existencia de JxCat.

JxCat, un partido desestructurado

El partido de Puigdemont, cuyo secretario general es el expresidente de la ANC Jordi Sànchez, tiene un funcionamiento bastante anárquico y desestructurado. Puigdemont es un político marcado por arrebatos de entusiasmo seguidos de fases de poca o nula actividad mientras que la militancia mira con recelos a Sànchez por su pasado izquierdista. En esas debilidades pretende hacer mella el movimiento que se está constituyendo con los restos de Convergència, una amalgama de partidos insignificantes por separado que juntos tienen la capacidad de causar destrozos electorales para JxCat como el referido de las pasadas autonómicas.

Además, Puigdemont voló todos los puentes con el PDeCAT, donde aún milita Artur Mas aunque con un papel que no es ni siquiera testimonial. El prófugo no se recató a la hora de mostrar su desprecio y distancia por sus antiguos compañeros, que veían con recelo operaciones como la del "Consejo por la República" o el caudillismo a ratos del que también fuera alcalde de Gerona.

La constatación de que JxCat tiene más de solución individual para Puigdemont que de partido es una de las razones que han llevado a los partidos exconvergentes a formular una alianza cuyo objetivo final es arrebatar el espacio a Puigdemont y plantear una alternativa nacionalista que pretenden "moderada". De momento, el espacio de la vieja Convergència está ocupado, según coinciden todos los analistas, por ERC, mientras que JxCat se nutre de un voto fiel a Puigdemont, separatista y en cierta medida de izquierda, ajeno a la tradición conservadora del pujolismo.

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