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"Los votantes de Vox esperan las urnas papeleta en mano como quien aprieta una piedra"

Los partidos se han puesto en modo preelectoral celebrando actos a todas horas pese a que quedan dos años de legislatura.

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Los partidos se han puesto en modo preelectoral celebrando actos a todas horas pese a que quedan dos años de legislatura.
Acto de Vox en Madrid. | EFE

El Mundo

"Ofensiva del PSOE para 'descapitalizar' Madrid, con Pedro Sánchez al frente". Con el inútil de Puig y su madrileñofobia. Está claro que el PSOE ha tirado la toalla de volver a gobernar Madrid. Es una persecución sin tregua.

"Abascal se lanza contra Casado: "No llegará a ningún Gobierno. No se puede mentir a los españoles". Vaya par. Como sigan así vamos a tener Sánchez por los siglos de los siglos. Rosell riñe a Abascal en el editorial. "No puede caer en el error de llegar hasta el insulto al líder 'popular', dando la sensación de una colaboración imposible entre ambos. Abascal, como Casado, saben que están obligados a entenderse, no solo para conformar mayorías estables en las comunidades autónomas y las principales alcaldías, sino para sumar y convertirse en una opción real (es decir, aritmética) que ponga fin a un Gobierno que promueve políticas disolventes y es rehén de los independentistas catalanes y de los herederos políticos de ETA". Y de los ultras de Podemos.

"Que las propuestas de PP y Vox no son las mismas es algo que los electores tienen ya bastante claro. Y está bien que así sea", "es normal que ambas formaciones quieran marcar distancias entre sí y poner en valor los rasgos de su propia personalidad".

Pero que no se engañen ni nos engañen, "Casado y Abascal han de reconstruir los puentes que les lleven a la creación de una alternativa de centro derecha al Gobierno de PSOE y UP". Así que menos sobreactuación.

Federico Jiménez Losantos pone a caldo a Irene Montero por su vomitiva reacción a la violación de una simpatizante de Vox. "Condeno el fascismo. El fascismo que se ejerce desde los medios de comunicación que intentáis aprovechar ese hueco para dañar a la democracia. Lo condeno firmemente y creo que nuestra democracia necesita ser defendida de personas que utilizáis al periodismo para difundir bulos y noticias falsas". "Es difícil reunir más miseria moral e intelectual en menos palabras. Para la simpatizante de Vox no rige el "hermana yo sí te creo", dice Federico. "Después, Montero añadió que la violación era "un bulo", materia querellable. Pero nótese lo que le importan las mujeres a la ministra: la noticia es "un hueco", que aprovecha "el fascismo de los medios" para "difundir noticias falsas". O sea, que la presunción de culpabilidad que rige para los hombres no alcanza a los menas si violan a una mujer de Vox. Y ahora quiere condenar las "miradas impúdicas". Esta no se ha mirado al espejo". No puede, le darían arcadas.

El País

"Villarejo y su presunta "organización criminal" se enfrentan a su primer juicio". El País ve así el ataque de Sánchez a Madrid. "Pedro Sánchez redobla su compromiso para que haya un reparto territorial más equilibrado de las instituciones públicas". Ja.

Dedica un editorial a atacar al Tribunal Constitucional por las sentencias contra el Gobierno tras las denuncias de Vox. "La función de control que ejerce este tribunal no impide que algunas de sus decisiones merezcan alguna reflexión, dada la excepcional situación de bloqueo institucional en que sigue instalado nuestro sistema judicial. Las consecuencias tienen evidente calado político, dado que las cuestiones que se someten a su control provienen, en estos dos casos, de un partido que ha defendido en público postulados desafiantemente inconstitucionales", dice sin concretar qué postulados son inconstitucionales.

"En ambos fallos se trata de decisiones sobre recursos interpuestos por una minoría política —el partido de la ultraderecha— contra el Ejecutivo". ¿Minoría política? Es el tercer partido del Congreso, por encima de la ultraizquierda podemita y los cuatro nacionalistas que están gobernando España.

ABC

"Abascal exhibe el ideario más beligerante de Vox". Ignacio Camacho advierte. "El voto de Vox es rocoso. Sus seguidores muestran una cohesión sólida en torno a un discurso de tono tan potente como hiperbólico, y como el partido no gobierna en las instituciones será difícil que cometa errores susceptibles de restarle apoyos; de aquí a las elecciones ese entorno se va a mover poco. Si lo hace es más probable que sea hacia arriba que hacia abajo".

"Por tanto en estos momentos el PP está lejos de poder gobernar en solitario", que no sueñe Casado. Los votantes de Vox, "igual que hace unos años los de Pablo Iglesias -el paralelismo les molesta pero qué le vamos a hacer-, esperan las urnas papeleta en mano como quien aprieta una piedra". Para lanzársela a Sánchez a la cabeza, pero también al PP. Y "contra el propio Podemos y la arrogante hegemonía de la izquierda", dice Camacho.

"Abascal intenta convertirse en el portavoz del descontento, del cabreo de ese ciudadano que se siente agredido por el sectarismo del Gobierno y al que los liberales le parecen unos pusilánimes sin remedio. Un elector al que las llamadas al voto útil o pragmático le traen al fresco" y "le resbala que lo llamen ultra, fascista". Y más si los que les llaman fascistas son los fascistas de Podemos, los fascistas indepes y los fascistas proetarras con los que gobierna el PSOE del ultra radical Pedro Sánchez.

La Razón

"Vox ahonda en la crisis con el PP y lanza su plan". Dice el editorial que "Abascal está en su perfecto derecho a no dejar que su partido se convierta en un mero apéndice del PP, aunque sólo sea porque una parte de sus votantes, como señalan los estudios de opinión, no proceden de ese sector ideológico y difícilmente apoyarían a un centro derecha que perciben como liberal, pero el hecho es que VOX y el Partido Popular están condenados a entenderse y que cuanto antes se rebaje el tono de las críticas personales, mejor será". Pero llevan el camino contrario. Les falta liarse a puñetazos.

Vicente Vallés rebaja la euforia del PP por las encuestas. "En las elecciones de 2015 saltó por los aires el sistema de partidos que había establecido una especie de reedición moderna de la alternancia entre los conservadores de Cánovas y los liberales de Sagasta a finales del siglo XIX. Los votantes daban el poder a PSOE o PP, en función de las circunstancias de cada momento. Pero con la irrupción de Podemos, Ciudadanos y Vox ya nada es tan evidente. Ni siquiera una victoria en las urnas asegura el gobierno. Las mayorías parlamentarias dependen ahora de la suma de varios partidos. Y, en ese escenario, Pedro Sánchez cuenta con ventaja, incluso si el PSOE perdiera frente al PP". Cierto, al PP le cuesta hacer amiguitos.

"Pablo Casado tiene mucho trabajo por delante. Está obligado a ganar las elecciones si quiere gobernar, pero no es condición suficiente. Su trabajo más complejo será conseguir un resultado que le permita gobernar sin verse obligado a trabajar codo con codo con Vox". Eso va a ser imposible, Vallés. "Al otro lado del espectro, el PSOE contará con el resto del arco parlamentario. El éxito de Sánchez ha sido, precisamente, ese: que se considere normal pactar con cualquiera". Menos con Vox. La izquierda política y mediática ve normal pactar con los ultras de Podemos, con los proetarras, con lo que caiga. Pero con Vox, no. No me gustaría estar el el pellejo de Casado como sume con Vox. La presión va a ser horrible.

En España

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