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Sánchez no logra evitar los pitidos y abucheos pese a tratar de esconderse tras el Rey

El Gobierno intentó evitar la escena sincronizando la llegada del presidente con la de los Reyes, que recibieron el calor del público asistente.

El Gobierno intentó evitar la escena sincronizando la llegada del presidente con la de los Reyes, que recibieron el calor del público asistente.

Los gritos y abucheos contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, han sido por cuarto año consecutivo los protagonistas del acto central de la Fiesta Nacional. Una situación que ya recuerda a los años de abucheos y desprecios constantes que sufrió José Luis Rodríguez Zapatero mientras fue el inquilino de la Moncloa. Los gritos de ¡fuera, fuera! e, incluso, de "okupa", "parásito" o "paleto" fueron muy nítidos desde la Tribuna Real y la zona de autoridades.

Una circunstancia que el Gobierno ha intentado evitar sincronizando su llegada con la de los Reyes. En un principio ha funcionado, pues el público no ha advertido la llegada del jefe del Ejecutivo, pero en cuanto la megafonía le ha nombrado han empezado los gritos, silbidos, abucheos y sonoras peticiones a coro de dimisión. Los mismos gritos y abucheos se escucharon cuando se retiró del acto.

En contraposición al recibimiento al máximo responsable del Gobierno, los Reyes de España han sido aplaudidos y vitoreados durante todo el acto. También han recibido el calor del público asistente los efectivos de las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y la Policía Nacional que han protagonizado el desfile militar.

En la Tribuna Real, el rey Felipe VI, vestido con el uniforme de capitán general del Ejército de Tierra ha estado acompañado en la tribuna de autoridades por el resto de la Familia Real: la reina Letizia y la infanta Sofía. No estaba la princesa de Asturias, que se encuentra estudiando en el Reino Unido y no ha asistido al desfile por primera vez desde el año 2014, cuando se estrenó en la Fiesta Nacional.

Los Reyes han llegado a la plaza de Lima unos minutos después de las 10:30 horas de la mañana y allí han sido recibidos por el presidente del Gobierno; la ministra de Defensa, Margarita Robles; el JEMAD, almirante general Teodoro López Calderón; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida.

En las gradas principales estaban los presidentes de las comunidades y las dos ciudades autónomas. No han estado por problemas de agenda Alberto Núñez Feijoo (Galicia) y Emiliano García Page (Castilla La Mancha) y los de nacionalistas Pere Aragonés (Cataluña) e Iñigo Urkullu (País Vasco) por su manía a todo lo español.

Todo listo para una parada militar que ha recuperado casi todo su esplendor, aunque no todo, después de que el coronavirus obligase el año pasado a recluirlo al Patio de la Armería del Palacio Real. Han participado 2.650 militares, la mitad aproximadamente que en 2019. También ha habido 115 vehículos, aunque todos de ruedas, ninguno de oruga. Por tanto, los carros de combate o los obuses autopropulsados han desaparecido del espectáculo.

El acto ha comenzado con el Rey pasando revista a la Guardia Real, momento previo a que un miembro de la PAPEA (Patrulla Acrobática Paracaidista del Ejército del Aire) haya hecho bajar la bandera de España del cielo. Ha sido el momento entonces de izar la enseña nacional y hacer un emotivo homenaje a los caídos por España.

Desfile aéreo

Ha dado comienzo entonces el desfile aéreo, en el que han participado 68 aeronaves: 41 aviones y 27 helicópteros. Los primeros en entrar en escena han sido los cazas Eurofighter Typhoon y F-18 Hornet del Ejército del Aire, así como los Harrier AV-8B de despegue vertical de la Armada. Han dado paso a los A-400M, C-295, Airbus A310, Falcon 900, Citation V, P3 Orion, D-4 Vigma, CN-235, C-212 Aviocar y Canadiar apagafuegos del Ejército del Aire.

Han seguido los helicópteros. AS 332 Super Puma, NH-90 Lobo, EC-120 Colibrí del Ejército del Aire, los últimos de ellos pertenecientes a la acrobática Patrulla Aspa; EC-135, NH-90, Cougar, Tigres y Chinook del Ejército de Tierra; Sikorsky SH-60B y Augusta Bell 212 de la Armada; así como los EC-135 y AS365N3 Dauphin de la Guardia Civil.

Desfile motorizado

En la parte terrestre han participado más de 2.656 militares y guardias civiles, junto a 115 vehículos. Los primeros en desfilar han sido los componentes de la sección de motos de la Guardia Real, a los que han seguido el mando del desfile, a cargo del General Jefe de la Brigada de Infantería Almogávares VI de paracaidistas, general de brigada Luis Sáez Rocandio, seguido por la unidad de veteranos y de Reservistas Voluntarios.

Ha sido entonces el turno del escalón motorizado. Lo ha abierto el Ejército de Tierra con uno de sus vehículos estrella del futuro, el blindado 8x8 Dragón, que será la base de su futura modernización. Después se han visto modelos, VEC (Vehículo de Exploración de Caballería), Centauro, mulas aerolanzables Falcata, RG-31, blindados LMV Lince, y Vehículos Especiales Multiplataforma de Abastecimiento y Recuperación (VEMPAR).

Tras ellos, han tomado el relevo las unidades motorizadas de la Armada, Ejército del Aire, Unidad Militar de Emergencias, Guardia Civil, Policía Nacional, Salvamento Marítimo, Vigilancia Aduanera y Protección Civil. Se han podido ver diversos tipos de vehículos de asistencia e intervención, motos de Tráfico, equipos de GAR o GEO, patrullas caninas o de desactivación de explosivos, o vehículos todoterreno con visión térmica.

Desfile a pie

El desfile de las unidades a pie ha sido abierto por el grupo de honores de la Guardia Real, que encabezaba la compañía Monteros de Espinosa. Tras la enseña nacional, las banderas de varias unidades que han participado en el desfile como el Regimiento de Infantería Zaragoza 5 de Paracaidistas, el Regimiento Inmemorial del Rey nº 1, el Tercio Gran Capitán 1º de La Legión, el Regimiento de Caballería Alcántara 10, Regimiento de Infantería Galicia 64 de Cazadores de Montaña o la Agrupación de Madrid del Cuerpo de Infantería de Marina.

La segunda agrupación a pie la ha abierto un batallón de la Armada, entre los que se incluían dos compañías de fusiles del Segundo Batallón de desembarco del Tercio de Armada. Acto seguido ha tocado el turno del escuadrón del Ejército del Aire, entre los que han desfilado una escuadrilla del Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA) y otra del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC). Ha cerrado esta parte del desfile un compañía de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y otra del GRS de la Guardia Civil.

La tercera agrupación a pie pertenecía en exclusiva al Ejército de Tierra y en ella han participado una compañía de Bandera Ortiz de Zárate III/5 de Paracaidistas (BPAC III), una compañía del Regimiento de Cazadores de Montaña Galicia 64, una compañía del Regimiento de Infantería Inmemorial del Rey nº1, y una compañía del Regimiento de Caballería Alcántara 10.

Paso específico para cerrar del desfile

El desfile ha concluido este años con las unidades terrestres que desfile con un paso específico, que suelen ser las más esperadas del evento. Con una cadencia de 160 pasos por minuto —la cadencia habitual es de 124 pasos por minuto— han desfilado miembros del Tercio Gran Capitán 1º de La Legión, acompañados este año por su mascota, un macho cabrío llamado Puzzle, que hizo las delicias del público.

A continuación, bajo toque de nubas, ha entrado en escena el Tabor de Regulares, que destaca por su cadencia de paso lenta y por su llamativa vestimenta. A 80 pasos por minutos desfiló el Tabor Tetuán I/54. La faja azul de su uniforme indica que su base se encuentra en Ceuta. Los regulares de Melilla llevan esa misma faja de color rojo.

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