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Militares españoles en la frontera de Putin: los F-18 han salido doce veces para interceptar aviones rusos

Han realizado en total más de 200 salidas, incluyendo patrullas fronterizas, entrenamientos o ejercicios de interoperatividad con otros países OTAN.

Han realizado en total más de 200 salidas, incluyendo patrullas fronterizas, entrenamientos o ejercicios de interoperatividad con otros países OTAN.
Caza de combate F18 del Ejército del Aire durante el ejercicio Ocean Sky 2021 | Flickr Ejército del Aire

En plena invasión rusa de Ucrania, cuando la tensión entre el Gobierno de Moscú y los países de la OTAN y la Unión Europea está en uno de sus puntos más calientes de las dos ultimas décadas, un grupo de militares españoles se encuentra en primera línea. En alerta permanente ante las amenazas a la seguridad que provienen desde el exterior, a más de 2.850 kilómetros de casa.

El enemigo a controlar es la aviación de la Fuerza Aeroespacial rusa. Un problema habitual en prácticamente todos los países de la Europa del Este. Moscú no cambió la tradicional forma de vuelo de sus aviones militares con el colapso de la Unión Soviética y los mismos siguen irrumpiendo en el espacio aéreo de los mismos como si siguieran siendo sus viejos satélites y nunca hubieran alcanzado la independencia real.

Los aviones rusos siempre actúan igual en esta zona. Vuelan entre su territorio nacional y su exclave de Kaliningrado con el transpondedor apagado y sin plan de vuelo notificado, inclumpliendo de este modo la legislación internacional. Por si fuera poco, no tienen problema en entrometerse en el espacio aéreo y en la zona de responsabilidad de las tres pequeñas repúblicas bálticas: Lituania, Estonia y Letonia.

Para ayudar a estos tres pequeños países, socios de la OTAN desde 2014, unos 140 militares españoles están desplegados en la base aérea de Siauliai, en Lituania, una vieja instalación soviética que fue remodelada cuando estos países entraron en la alianza. Hay pilotos, mecánico, armeros, personal médico y de apoyo logístico o económico. Todos ellos pertenecen al Ejército del Aire salvo dos, que son miembros de los Cuerpos Comunes.

Con ellos hay ocho cazas de combate F-18 Hornet, el mayor despliegue realizado por nuestro país en el Báltico desde que empezó a hacer rotaciones en 2006. Son esos cazas los encargados de salir en scramble o intercepción de los aviones militares rusos cuando desde el Centro Aéreo de Operaciones Combinadas (CAOC) de Ramstein (Alemania) se detectan trazas de radar no identificadas y se manda la alerta a la base de Siauliai.

La orden de la OTAN es que, desde que la alarma truena en el barracón español, el tiempo máximo que debe pasar hasta que las ruedas de la pareja de F-18 se elevan del suelo no deben pasar más de 15 minutos. A partir de ahí, ya en vuelo, los pilotos reciben las coordenadas a las que deben dirigirse para identificar y reconducir a la aeronave infractora.

El día a día del destacamento español está siendo, de momento, movidito, según explica el jefe del mismo, el coronel del Aire David Soto Martínez, durante la visita que ha realizado este lunes al destacamento la ministra de Defensa, Margarita Robles, que ha querido visitar a los efectivos españoles ante la cercanía de la celebración del Día de las Fuerzas Armadas -se celebra este sábado en Huesca- y a los que ha agradecido su trabajo "en momentos tan difíciles como los que vivimos".

La ministra ha reivindicado el buen hacer de los cazas españoles en el Báltico y ha recordado a los militares españoles que "estamos en una misión de paz y ustedes trabajan por la paz". Del mismo modo, ha asegurado que la presencia española en esta misión es una demostración de que España es un aliado "serio, fiable y comprometido" dentro de la OTAN.

Desde su llegada, los miembros del destacamento Vilkas del Ejército del Aire han realizado más de 200 salidas (entrenamiento, patrullas de presencia aérea en las fronteras con Rusia o Bielorrusia, vuelos de interoperabilidad con otros medios militares de la OTAN…), pero las más problemáticas han sido las salidas destinadas a interceptar aviones rusos.

Desde su llegada lo han tenido que hacer en una docena de veces, la ultima de ellas, este mismo lunes. En el aire se encuentran con cazas de combate, aviones de guerra electrónica, aeronaves de inteligencia y aviones de transporte, a los que se identifica y, en muchos casos, se les "reorienta" para que cambien de rumbo. Por ahora toca ha ido bien y con relativa facilidad, según explica el coronel Soto.

El destacamento español no está solo en esta misión. Junto a ellos, en la misma base lituana, hay también un destacamento de la República Checa con 5 cazas Saab Gripen. Más al norte, en Estonia, hay un destacamento francés con 5 cazas Mirage F-5 y uno belga con 4 cazas F-16 Fighting Falcón.

La del Báltica (ya sea en Lituania o Estonia) no es la única mision de Policía Aérea que se realiza en el seno de la OTAN. Tambien hay en Bulgaria o Rumanía, donde los cazas españoles estuvieron a principios de año y durante 2021. Además, el espacio aéreo de Luxemburgo está controlado permanentemente por la Fuerza Aérea belga, mientras que los cielos de Eslovenia y Albania están protegidos de forma permanente por cazas de combate italianos. La misión de Policía Aérea es Islandia también es rotativa, como la del Báltico, pero en ella nunca han participado cazas españoles.

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