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"Frustración", "desconcierto" y "desesperación en el PSOE": Sánchez es "un lastre"

Todas las portadas coinciden y celebran el triunfo del Real Madrid en la Champion.

Todas las portadas coinciden y celebran el triunfo del Real Madrid en la Champion.
Sánchez en un mitin en Dos Hermanas. | EFE

El Mundo

"El PP de Moreno se dispara ante el estancamiento del PSOE y el frenazo de Vox". No obstante, "Moncloa confía en que los españoles acaben valorando las 140 leyes que ha sacado adelante", dice Lucía Méndez. Pues entonces es que Moncloa no se entera de nada. Los españoles están hasta la coronilla de que el Gobierno gobierne para etarras, independentistas y radicales de izquierdas, que es para quienes el gobierno aprueba las leyes.

Dice el editorial que "el cambio de liderazgo en Génova y el efecto Feijóo están dando un importante impulso al presidente andaluz, que cuenta además con una clara aprobación a su gestión. Ha enterrado esta legislatura casi cuatro décadas de régimen socialista tan caracterizado por la corrupción y las redes clientelares, e impulsado un modelo liberal que está favoreciendo el desarrollo económico de una Comunidad que no se merecía seguir a la cola europea".

En cambio, "el PSOE encara los comicios con gran frustración. Con apenas el 25,4% de los votos, su declive continúa imparable sin que el candidato sanchista, Juan Espadas, haya podido hacer nada para revertir las malas expectativas. De hecho, uno de sus problemas insuperables es su total vinculación al presidente del Gobierno, que hoy es un lastre para las siglas socialistas". Pero él no lo sabe, sigue mirándose cada día en el espejo y diciéndose a sí mismo qué guapo soy, qué tipo tengo.

Maite Rico está realmente indignada con el indulto a la chalada secuestradora. "Sospecho que Pedro Sánchez se ha propuesto demoler el feminismo. Qué digo, el feminismo: está dispuesto a hundirnos en el oprobio. Solo así se explica que consagre como ejemplos de Mujer Luchadora a desequilibradas condenadas por maltratar a sus hijos para vengarse de sus parejas". Mira Lucía, dile a tus fuentes de Moncloa lo encantada que está la gente con sus decisiones.

"Un frenopático parece para Sevilla un lugar más adecuado que el altar del feminismo, donde la ha colocado Irene Montero. En la neolengua desquiciada de la ministra de Igualdad, las madres secuestradoras son «madres protectoras». No sé si es puro sectarismo o desvergüenza". Una cosa no quita la otra, Maite.

"No se me ocurre mayor degradación para el feminismo. Mayor insulto para las mujeres. Burla más cruel para las maltratadas. Y, sobre todo, mayor desprecio para unos niños que son las verdaderas víctimas. Todo ello, con la complicidad de sus compañeras de Gabinete. La sensata Calviño, tan combativa a la hora de exigir mujeres en los foros. La silente Robles, que encima es juez. Como Pilar Llop, la ministra de Justicia que firmó el indulto sin que le temblara el pulso". Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición. Y en este caso las socialistas se han convertido al podemismo sin ningún problema.

El País

"El envejecimiento mundial amenaza con dar un vuelco a la economía". Y hoy El País confiesa sus pecados y hace examen de conciencia. "El Rey del que no se hacían ni chistes: el periodismo confiesa sus errores". "Veteranos informadores admiten un exceso de condescendencia en el reinado de Juan Carlos I, pero señalan a los Gobiernos como primeros responsables". No sólo eso, se dedicaron a crucificar a quien tuvo el valor de denunciar esos excesos, como Federico Jiménez Losantos.

"El Gobierno decide ir al choque con Vox para reactivar a la izquierda en las andaluzas", cuenta Carlos Cué. "Hasta hace poco, el PSOE apostaba por ignorar a Vox. Solo Pedro Sánchez tenía algún encontronazo esporádico con Santiago Abascal. Pero la tónica general era el desprecio. Esa etapa se ha acabado. Después de mucho debate interno sobre la mejor estrategia a seguir, y con una evidente división de opiniones, el PSOE y el Gobierno han decidido, no por casualidad en plena precampaña de las andaluzas, enfrentarse a Vox a campo abierto". Y reproduce la respuesta de Bolaños a Olona el pasado miércoles. "Yo estoy en política para combatir todo lo que usted representa: el odio, la crispación, el matonismo, los insultos, los privilegios". Si eso fuera así, el PSOE no habría pactado con terroristas, rufianes o Iglesias, auténticos representantes del odio, crispación, matones de bar, insultones profesiones. Y hablar de privilegios teniendo como socios a los independentistas suena a risa.

Mientras, sigue Cué, "Bolaños se ha convertido en el nuevo objetivo central de la oposición". "Bolaños se ha convertido así en el escudo del presidente, que está sufriendo un enorme desgaste por una oposición centrada desde hace meses en deteriorar su imagen". La imagen de Sánchez se ha deteriorado por sí misma. Sus constantes embustes han contribuido mucho. Sus pactos repugnantes. Sus constantes cesiones a los otegis y los rufianes. ¿Qué esperaban? "El PSOE está desconcertado" porque la propaganda del Gobierno ya no cuela por mucho que sus terminales mediáticas nos la metan hasta en la sopa, así que han decidido entrar "al choque con Vox y sobre todo por unir su imagen a la del PP, para tratar de recordar al electorado progresista que si no se moviliza, la coalición PP-Vox que ya gobierna en Castilla y León lo hará en Andalucía y después puede llegar a media España y también a La Moncloa". Sí, eso esperan los españoles que no pueden más con el sanchismo. Nada puede ser peor.

"El electorado progresista tiene que entender lo que está en juego, ver que aquí hay una batalla ideológica y cultural entre dos modelos, el de la coalición progresista y la del PP y Vox", insisten desde el Ejecutivo". ¿La coalición progresista? La dictadura sanchista con proetarras, ultraizquierdistas y golpistas, mejor dicho.


ABC

"Interior margina al CNI en la nueva ley contra financiación terrorista". Ignacio Camacho le explica a Cué por qué la gente no traga a Sánchez. "Hay que tener mucho cuajo, mucha jeta, para ir a Andalucía a hablar de corrupción siendo dirigente del Partido Socialista. Hay que ser Sánchez". "Se planta en Dos Hermanas -como Adriana Lastra en Jerez dos semanas antes- y acusa de mangante al PP sin cortarse mientras sus propios correligionarios tragan saliva y miran a otra parte". En la tierra de los ERE, los puticlub pagados por el contribuyente y las mariscadas del sindicato del PSOE.

La prioridad de Moncloa "consiste en revertir a escala nacional la tendencia derrotista que las encuestas perfilan con unanimidad significativa. Y una de dos: o tienen algún indicio demoscópico de que las corruptelas de la época marianista movilizan algunos votos todavía o andan embarcados en una deriva más que desesperada, suicida".


Con esto quieren hacer olvidar al votante "la enésima humillación ante el independentismo, la cabeza cortada de la directora del CNI, el escándalo de los teléfonos intervenidos, la inflación galopante o las votaciones salvadas ‘in extremis’ por Bildu". Y los indultos a discreción.

"Si el plan funciona, si el sanchismo es capaz de disminuir el rechazo y mejorar sus expectativas con ese argumentario, si los andaluces le aceptan el marco, le compran la mercancía y le evitan el batacazo, el Gobierno tendrá que condecorar a los artífices del milagro. Porque no sólo habrán conseguido mentar sin consecuencias la soga en casa del ahorcado, sino fabricarse con ella un columpio, colgarlo en el árbol y balancearse con el mayor desparpajo". No lo parece, según las encuestas. Pero el objetivo de Sánchez no es Andalucía, es Moncloa.


La Razón


"La «debilidad» de Sánchez alarma en Zarzuela y en las Fuerzas de Seguridad del Estado". "Sus socios en el Gobierno exigen que la nueva ley de secretos oficiales desclasifique documentos de Don Juan Carlos y de la «guerra sucia» contra ETA". Pues si sus socios se lo exigen que nadie dude que lo hará. La capacidad de este individuo de hacer daño a España es infinita.


Jorge Vilches también explica al PSOE qué está pasando. "Sánchez va a perder las elecciones no porque el país haya dejado de ser de centro-izquierda, sino porque ya no cree en él". Yo diría que no le soporta. "Hoy, al electorado de centro-izquierda no le convence el apego irracional a los rupturistas, y Sánchez se ha dado cuenta". Pues cualquiera lo diría. "Hablar de «coalición de progreso» es un chiste porque los votantes socialistas han dejado de ver como «progresistas» a los chantajistas y egoístas de Esquerra, y menos a los que siguen homenajeando a etarras". "Cuando a un Gobierno ideológico y compuesto por soberbios le sale todo mal es muy difícil remontar. Encontrar la fórmula para ganar votos perdidos, ya sea repartiendo dinero europeo o suavizando el discurso, no es fácil. Sólo le queda asumir que ha suspendido". Bueno Vilches, que aún queda mucho tiempo y tiene a sus medios de comunicación como perros rabiosos.

Francisco Marhuenda dice que "la democracia española corre un serio riesgo por culpa de los socios preferentes del PSOE, que son las formaciones menos recomendables del arco parlamentario. He de reconocer que no me importaría que Sánchez gobernara en solitario, porque sería mucho menos letal". A Marhuenda le fascina Sánchez, qué se le va a hacer, nadie es perfecto.

"Nadie quiere que caiga el Gobierno, porque saben que el centro derecha ganaría las elecciones y podría gobernar con tranquilidad. Por supuesto, la izquierda mediática está muy motivada en el objetivo de impedir que esto se produzca. No hay más que ver cómo agita el miedo ante la llegada de la ultraderecha mientras sueña con que los comunistas, los antisistema, los independentistas o los populistas puedan sumar con el PSOE en todas las administraciones". La izquierda mediática no está motivada, está desatada.

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