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Aragonès evita la agenda separatista en un encuentro con Sánchez y empresarios catalanes

El presidente del Gobierno elude la tragedia de la valla de Melilla y aboga por el "diálogo permanente".

El presidente del Gobierno elude la tragedia de la valla de Melilla y aboga por el "diálogo permanente".
Ada Colau, Pere Aragonès y Pedro Sánchez. | Europa Press

Las relaciones entre Moncloa y Generalidad han entrado en una fase de deshielo tras las polémicas por el espionaje a dirigentes independentistas, la supuesta escasa ejecución de las inversiones en Cataluña y la falta de concreción de la llamada "mesa de diálogo" entre el Gobierno y el Govern. La entrega de los premios de la patronal catalana Pimec (Micro, Pequeña y Mediana Empresa de Cataluña) celebrada anoche en el estadio de fútbol del Barça fue el marco del encuentro entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès.

Ambos mantuvieron un breve cruce de palabras antes del comienzo del acto y también al final. Según los presentes, el trato fue muy cordial y sólo se habló de la situación en Ucrania y de la inflación. Tampoco en los discursos hubo espacio para la agenda separatista. Aragonès centró su intervención en la "infrafinanciación y la infraejecución crónicas" que a su juicio sufre la región. Sánchez, por su parte, aprovechó la ocasión para vender su último plan contra la crisis y apelar a la unidad.

Aragonès reclamó a Sánchez "garantías" sobre la ejecución de las obras del Estado en Cataluña. El presidente autonómico también se refirió a los sucesos en la valla de Melilla. Fue el único momento de cierta tensión. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se sumó a la petición de Aragonès de que se realicen las "investigaciones necesarias".

"Grandes consensos"

Pero Sánchez no se dio por aludido ni se salió del guión. Así, abogó por "grandes consensos, grandes acuerdos" y por el "diálogo permanente", tanto con los interlocutores sociales como con las instituciones. "Siempre he creído que por muy duras que sean las crisis, y sin duda alguna, también los desencuentros, merece la pena apostar por el diálogo", dijo en la única alusión a las relaciones con la Generalidad separatista.

El jefe del Ejecutivo presumió de las últimas medidas arbitradas por el Gobierno, que según sus cálculos se sustancian en 15.000 millones para "proteger a las pequeñas y medianas empresas, a las familias, a la clase media trabajadora de nuestro país". El argumentario de Sánchez incluyó pinceladas sobre la situación internacional, críticas a Rusia, apelaciones a la unidad y a la necesidad de cambiar las reglas del mercado energético europeo.

Sánchez y Aragonès no fijaron fecha para la reunión que deben celebrar ambos y que prometió Sánchez para aplacar las iras separatistas por el espionaje de algunos de sus dirigentes cuando el independentismo dio orden de incendiar las calles en respuesta a la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe de Estado. Tampoco hay fecha para la convocatoria de la "mesa de diálogo", que sólo se ha reunido una vez, el pasado mes de septiembre. Sin embargo, las relaciones que la Generalidad dio por suspendidas tras el caso de espionaje con el programa Pegasus se están restaurando a gran velocidad tras el encuentro, la semana pasada, entre el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y la consejera de Presidencia de la Generalidad, Laura Vilagrà. La cita de anoche consolidó la reactivación de lo que los socialistas llaman "agenda del reencuentro".

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