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La OTAN defenderá la integridad territorial de todos sus aliados: ¿incluye eso a Ceuta y Melilla?

El Concepto Estratégico de la organización sitúa a Rusia como su "amenaza más importante" y teme su "asociación estratégica con China".

El Concepto Estratégico de la organización sitúa a Rusia como su "amenaza más importante" y teme su "asociación estratégica con China".
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg | EFE

El primero de los grandes hitos de la Cumbre de OTAN ya está cumplido. Los jefes de Estado y de Gobierno han aprobado este martes el Concepto Estratégico de Madrid, que será la hoja de ruta de la organización supranacional durante los próximos diez años, y en la que se identifican los riesgos y amenazas más específicos que hay en el mundo para los treinta países que forman parte de esta alianza.

Un documento que todos los países han estado negociando durante los últimos meses párrafo a párrafo, ya que todos querían que de un modo u otro llevase en el texto sus preocupaciones principales. Fuentes diplomáticas han explicado este miércoles a Libertad Digital que el ritmo de negociación ha sido tan frenético que, sólo durante la jornada de ayer martes, se pasó del borrador 7 al borrador 10. Y ese borrador 10 no ha sido tampoco el texto definitivo.

Lo más llamativo, desde el punto de vista español, es que en el punto número 20, recoge que "aunque la OTAN es una alianza defensiva, nadie debe dudar de nuestra fuerza y determinación para defender cada centímetro del territorio de todos los aliados y preservar la soberanía e integridad territorial". Es decir, colma el intento a última hora del Gobierno español de incluir un mensaje que pueda vender como que Ceuta y Melilla están bajo protección de la OTAN.

El problema es que este documento es únicamente una hoja de ruta teórica sobre los análisis a futuro y los objetivos de los países aliados, pero no tiene la validez jurídica del artículo 6 del Tratado de Washington, que delimita el ámbito de actuación geográfico en el que se puede actuar la defensa colectiva y que, por su redacción, no incluye a las dos ciudades autónomas. Es decir, que no está claro si en caso de agresión a Ceuta y Melilla los socios de la OTAN estarían jurídicamente obligados a apoyar militarmente a España.

El flanco sur, es decir, la amenaza africana y, especialmente, la zona del Sahel, también se incluye dentro del Concepto Estratégico. Este era el objetivo político número uno del Gobierno español –que hasta esta misma semana no había mostrado preocupación por Ceuta y Melilla– y en el que también estaban muy interesados otros países de la zona sur de Europa como Francia o Italia.

África es un continente en el que el yihadismo se extiende como la pólvora; China compra voluntades a diestro y siniestro gracias a sus créditos blandos y a la construcción de infraestructuras; la inmigración se ha convertido en un gran negocio que también sirve para chantajear a países más ricos; y Rusia firma contratos de colaboración militar con países que hasta hace poco eran aliados de Occidente, porque no exige el engorroso –para los países africanos– cumplimiento de los derechos humanos.

En este sentido, la Alianza Atlántica también empieza a reconocer como ataques híbridos la "instrumentalización de la inmigración" -casos como los sufridos por España desde Marruecos o Polonia desde Bielorrusia, por ejemplo- o la "manipulación en el suministro de energía".

Rusia y China

En términos general, la hoja de ruta de la Alianza Atlántica sitúa a Rusia como su "amenaza más importante y directa para la seguridad de los aliados y para la paz y la estabilidad de la zona euroatlántica". De ella dice que "utiliza medios convencionales, cibernéticos e híbridos contra nosotros y nuestros aliados" y se le acusa de "socavar el orden internacional" con su "postura militar coercitiva".

Dice que "la OTAN no busca la confrontación y no supone ninguna amenaza la Federación Rusa", pero que van a trabajar en la "capacidad de resistencia frente a la coacción rusa" y van a apoyar a los socios "para contrarrestar las injerencias y las agresiones malignas". Aun así, dicen que van a "mantener abiertos los canales de comunicación con Moscú para gestionar y mitigar los riesgos, prevenir una escalada y aumentar la transparencia".

En el documento también tiene una importancia relevante otro actor internacional: China. De ella se dice que representa un "desafío" para los países miembros de la OTAN y se la acusa de "emplear un amplio abanico de herramientas políticas, económicas y militares para aumentar su huella mundial y proyectar su poder al tiempo que se mantiene opaco sobre su estrategia, intenciones y crecimiento militar".

Muestran su preocupación por la "asociación estratégica" entre Moscú y Pekín y acusan al país asiático de "buscar controlar sectores tecnológicos e industriales clave, infraestructura crítica, materiales estratégicos y cadenas de suministro" con el objetivo de "crear dependencias estratégicas y reforzar su influencia", especialmente en países de Asia, África e Hispanoamérica.

Fuentes de la OTAN han explicado a este periódico que la definición sobre China ha provocado importantes debates en el seno de la alianza, pues había muchos países que querían calificarlo directamente como amenaza, aunque finalmente vencieron los que eran partidarios de incluir una definición mucho más laxa, como la que finalmente se ha recogido en el documento.

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