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Los proetarras se envalentonan: agresión a un ertzaina en Vitoria y boicot a una agente en Motrico

En los últimos días también han aparecido pancartas contra la policía autonómica en diferentes localidades vascas

En los últimos días también han aparecido pancartas contra la policía autonómica en diferentes localidades vascas
Agentes de la Ertzaintza detienen a dos jóvenes tras unos incidentes. | EFE

Los acólitos de ETA utilizan el espacio público vasco como si fuera únicamente de su propiedad. Decidiendo qué vecinos pueden estar en según qué calles o cuáles no en función de si son más o menos nacionalistas o qué profesión tienen. Lo comenzaron a hacer durante los años en los que la banda terrorista asesinaba, como complemento local al terror criminal, y se resisten a dejar de hacerlo ahora que ETA ha dejado las armas.

En los primeros seis meses del año, según datos recopilados por Covite, han realizado 324 actos de apoyo a ETA. Pero el ritmo sigue. En los últimos días, por ejemplo, han agredido a un agente de la Ertzaintza que estaba fuera de servicio en Vitoria, han vetado la presencia en las fiestas patronales de otra policía autonómica en Motrico y han llenado las calles y plazas de varias localidades vascas de carteles contra este cuerpo policial.

La agresión en Vitoria se produjo el pasado domingo, coincidiendo con la jornada nocturna previa a la festividad de Santiago, cuando un ertzaina fuera de servicio y de paisano se acercó con su grupo de amigos a los barres de la calle Cuchillería. Esta calle, situada en el Casco Viejo de la capital alavesa, fue un bastión del entorno de ETA durante décadas y estuvo prácticamente vetada para los efectivos de cuerpos policiales y constitucionalistas reconocidos.

Dos proetarras le reconocieron y le increparon: "Zipayo, ¿qué haces en esta calle?". Zipayo es el nombre que recibían los policías hindúes que se unieron al servicio policial británico durante la ocupación colonial de la India y es el término despectivo que los acólitos de ETA han utilizado durante años para referirse a los ertzainas. El agente recibió entonces un golpe brutal por su espalda, que le hizo tener que ser atendido con posterioridad en el hospital.

La Ertzaintza, una vez tuvo conocimiento de la agresión, se dirigió a la zona y procedió al arresto de las tres personas que había participado en los hechos. Detuvieron tanto a los dos que increparon a su compañero inicialmente como al tercero que le golpeó por la espalda. Los tres pasaron a disposición judicial, aunque horas después quedaron en libertad con cargos.

Días antes había estallado la polémica en el País Vasco por el veto que los proetarras de Motrico, una pequeña localidad vizcaína de algo más de 5.000 habitantes, habían establecido en torno a una joven de 21 años de la localidad que ingresó hace poco en la Ertzaintza. La agente quería participar en la celebración de una comida popular con motivo las fiestas de las 'Magdalenas' y en el 'Día del joven' y la rechazaron por su condición de ertzaina.

La comisión de fiestas locales trasladó a la agente de la Ertzaintza que no podía participar en el acto porque miembro de "un cuerpo policial" y le advirtieron de que era mejor que no apareciese ni por la comida popular y por las zonas de txoznas. Las txoznas son casetas populares que se instalan en las fiestas de los pueblos y que tradicionalmente han estado controladas por el entorno de ETA, que ha utilizado la recaudación por la venta de comida y bebida para financiar sus actividades.

Este hecho llegó incluso a obligar a salir a la palestra al consejero vasco de Interior, Josu Erkoreka, que denunció "el sectarismo, la intolerancia y la exclusión" que suponía este veto y lamentó que "estos actos todavía permanecen en nuestro pueblo desgraciadamente", tras lo que aseguró que "es necesario superar este tipo de actitudes". También salieron en bloque los principales sindicatos de la Ertzaintza (ErNE, Esan o Euspel, entre otros) ha denunciar los hechos.

De manera paralela, se ha detectado la aparición de carteles en localidades como Guecho y Rentería en contra de la Policía vasca, con imágenes de agentes autonómicos golpeando con las porras a supuestos ciudadanos, tildándolos de zipayos, y acusando al cuerpo policial de "pegar palizas" y "echar a la gente de sus casas". Estos carteles ya han sido denunciados por el sindicato ErNE ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) por un posible delito de odio.

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