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Roures, el trotskista con pasado etarra que controla el Barça, el VAR, las retransmisiones y el calendario de la Liga

Ha sido clave para que Laporta pueda inscribir fichajes con la adquisición del 24,5% de la comercializadora de la producción audiovisual del Barça.

Ha sido clave para que Laporta pueda inscribir fichajes con la adquisición del 24,5% de la comercializadora de la producción audiovisual del Barça.
Agencias

Jaume Roures (Barcelona, 1950), el empresario independentista cuya historia pública arranca con una detención por colaborar con ETA, es el personaje clave de la última peripecia de Joan Laporta, presidente del Barça. Roures, que aportó un aval de 25 millones de euros para que su amigo pudiera ocupar la principal poltrona del club, es también quien se ha llevado el 24,5% de la empresa Barça Studios, la central que maneja y distribuye los contenidos audiovisuales del club, por cien millones de euros. Este pelotazo ha permitido al F. C. Barcelona inscribir a todos sus nuevos fichajes, salvo el defensa exsevillista Koundé, pocas horas antes del partido que este sábado enfrentará al club catalán contra el Rayo Vallecano en el Camp Nou.

La cuarta palanca, eufemismo de liquidación, pone en manos de Roures una porción nada desdeñable de un club que arrastra una pérdidas de más de cuatrocientos millones de euros en la última temporada y que trata de ocultar su crítica situación a base de grandes fichajes y venta de patrimonio a precio de saldo. No es una sorpresa que el empresario audiovisual de turbio pasado aparezca como sombra de Laporta.

Colaboración con ETA

Roures, de cuyos inicios se ignora casi todo hasta la detención por albergar y ocultar en su casa al etarra Iñaki Ibero Otegui (al que se le imputaron entre otros crímenes el secuestro del empresario guipuzcoano Saturnino Orbegozo) tiene un amplio currículo al servicio de las causas de la extrema izquierda y el separatismo. Cuenta la leyenda que su nombre original es Jaime Robles Lobo. Sobre lo que no hay dudas es sobre su implicación durante la fase final del franquismo en movimientos y facciones del catalanismo junto a otros personajes como los hermanos Maragall, Pasqual y Ernest, o Miquel Roca en el Front Obrer Català (FOC). También militó en Comisiones Obreras. Fue encarcelado en 1969 y detenido otra vez en 1971 en Bilbao. Había dejado la escuela con doce años para trabajar en una imprenta y en las pocas entrevistas en las que alude a sus orígenes extiende el relato de una infancia particularmente dura, pero sin aclarar ningún detalle sobre sus progenitores.

El episodio que dio con sus huesos en el calabozo por presunta colaboración con ETA está perfectamente documentado por los periódicos de la época. La detención se produjo el 2 de julio de 1983. Montserrat Cervera y Jaume Roures, entonces militantes de la Liga Comunista Revolucionaria, formación trotskista, habían cobijado y ocultado en su casa al citado Ibero Otegui, del que la Guardia Civil sospechaba que pretendía crear la que hubiera sido primera infraestructura de la banda terrorista en Cataluña.

Primeros pasos en TV3

Tras superar ese episodio, la última detención, sin consecuencias penales, un año después comienza la historia de Roures con TV3. Él asegura que no sabía nada de televisión y que se presentó a unas oposiciones para entrar en la cadena autonómica a las que concurrieron otros cuatrocientos candidatos. Roures sostiene que quedó el primero. Y es ahí, en la televisión impulsada por Lluís Prenafeta, la sombra de Pujol, donde comienza su meteórica ascensión, primero como productor de informativos y después en el área de deportes, donde contactará con Johan Cruyff y pasará a ser la mano derecha del entonces entrenador del F. C. Barcelona. También fue durante esos años el presidente del comité de empresa de la televisión autonómica.

El comienzo de Mediapro

Tras un breve paso (1991-1995) por Dorna, la empresa que controla las carreras de motociclismo, y con la agenda labrada en TV3, Roures funda junto a otro hombre de la casa, Tatxo Benet, Mediapro, la empresa con la que en la actualidad maneja los hilos del fútbol en España y tiene intereses en retransmisiones deportivas de medio mundo tras vencer al grupo Prisa en la denominada "guerra del fútbol". Pero antes de esa "guerra", Roures se había posicionado como un elemento clave en el denominado "cruyffismo" y en el entorno de Joan Laporta. De hecho ni la primera fase de Laporta como presidente ni su vuelta al Barcelona se entienden sin el concurso de Roures, quien presume de no ejercer ninguna vida social y de estar siempre en la sombra. Afirmación que contrasta con las últimas imágenes de Roures, el pasado mes, junto a la exdirectora de TV3 y ahora vicepresidenta de Òmnium, Mónica Terribas, y el excomisario Villarejo.

Problemas judiciales en Estados Unidos

El fulminante éxito de Mediapro le situó bajo los focos hasta el punto de que sus actividades en Estados Unidos fueron objeto de una investigación del FBI por sobornos a directivos de la FIFA, la federación internacional de fútbol, que se saldó con la confesión de los implicados, Reynaldo Vázquez, exdirectivo de la federación salvadoreña de fútbol que admitió haber participado en una conspiración para obtener derechos televisivos que implicaba a la filial estadounidense del entramado de Roures.

La empresa aceptó pagar una sanción de 24 millones de dólares en 2018 por la participación de dos de sus ejecutivos en una trama de corrupción para hacerse con los derechos televisivos de los mundiales de federaciones caribeñas, pero ahí no terminó el caso, como corroboran las confesiones del antedicho Reynaldo Vázquez.

Las aventuras empresariales de Roures no se limitan al fútbol. Presume de ser un gran productor con el aval de películas como Los lunes al sol, de Fernando León de Aranoa, o la comedia Vicky, Cristina, Barcelona, de Woody Allen, o el documental Comandante, de Oliver Stone, sobre la figura de Fidel Castro.

El apoyo de Zapatero

También obtuvo en 2006 la última concesión de una televisión en abierto en España, La Sexta, gracias al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, una operación marcada por la controversia toda vez que la adjudicación se efectuó sin concurso y cuando se había decidido que no habría más canales privados. Roures se deshizo de La Sexta en 2019, cuando Atresmedia tomó el control de dicha televisión.

Entre medias, fundó el diario Público en 2007 y lo cerró tras dos traumáticos ERE en 2011 y 2012. Sin embargo, logró quedarse con la cabecera en la subasta judicial y montar la versión digital del diario, que a día de hoy sobrevive como un medio al servicio de Pablo Iglesias.

Lo que nunca ha ocultado Roures es su militancia política. Se define como trotskista, corriente que calificó en una entrevista en el digital catalán "Crític" como una "filosofía política y un método de análisis de la realidad". Y sostiene que no hay contradicción entre ese "pensamiento" y sus actividades en el marco del capitalismo porque "el manifiesto comunista no defiende que la gente sea pobre".

Roures lo ha sido todo en el mundo del fútbol y aspira a seguir siéndolo, ahora con el control de una parte significativa de los posibles ingresos del Barcelona por las retransmisiones deportivas.

El control de los clubes

Fue a principios de la década pasada, en la temporada 2009-10, cuando el magnate se hizo con los derechos televisivos de todos los clubes de la Liga española, tras haber creado Gol TV, canal que sigue abierto en la actualidad. El fútbol en España es Roures, cuyas múltiples actividades le emparejan con la familia Guardiola en la representación de jugadores y entrenadores y que ha llegado a gestionar la televisión del Real Madrid a pesar de su declarado barcelonismo, o la señal interna del Congreso de los Diputados, entre otros negocios. También controla las imágenes del VAR, el polémico sistema de videoarbitraje, fundamental para alterar el curso de los partidos.

Las dificultades financieras que arrastra el empresario no le han impedido acudir al rescate de Laporta con cien millones de euros.

Y eso a pesar de haber pedido ayuda a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) durante la pandemia y tras la expulsión de la empresa de la liga francesa por no haber podido llevar a cabo el pago de las cantidades comprometidas por los derechos de los partidos.

Según la empresa, esas dificultades ya son historia tras la inyección de 620 millones de su accionista principal, el grupo Southwind Group Limited, con sede en Singapur y propiedad del empresario chino Tang Hao.

Golpe de Estado separatista

Roures fue también uno de los más entusiastas promotores del intento secesionista del gobierno de la Generalidad. El empresario, que ha llegado a afirmar que en caso de votación legal se decantaría por la permanencia de Cataluña en España, montó una sala de prensa para seguir el golpe de Estado y mandó elaborar una serie de "documentales" sobre la actuación policial del 1-O de 2017. Casi toda la producción audiovisual del separatismo pasa por Roures, quien también produce contenidos "informativos" para TV3. En 2019 compró la productora El Terrat, de Andreu Buenafuente, por once millones de euros.

Es la empresa que emitió el programa Preguntes Freqüentes, un espacio nocturno de los sábados que hasta su última emisión, en junio de este año, se caracterizó por el sesgo independentista y por dar voz a personajes como Villarejo, que en TV3 complació a los espectadores independentistas al "confesar" que había participado en diversas conspiraciones contra líderes separatistas y también al sembrar dudas sobre la actuación del CNI respecto a los atentados islamistas de las Ramblas y Cambrils, del que este próximo 17 de agosto se cumplen cinco años.

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