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Marruecos se ríe de Sánchez: la inmigración ilegal se dispara en Canarias, Ceuta y Melilla tras los supuestos pactos

La entrega del Sáhara a Marruecos no sólo no ha servido para frenar la inmigración ilegal sino todo lo contrario.

La entrega del Sáhara a Marruecos no sólo no ha servido para frenar la inmigración ilegal sino todo lo contrario.
Salvamento Marítimo ha rescatado a 1,5 millas de Lanzarote a 33 inmigrantes magrebíes, todos varones. | EFE

Pedro Sánchez entregó el Sáhara a Marruecos. Lo hizo, según su versión, porque llegaba una época de "partenariado" en la que Rabat iba a colaborar para frenar una inmigración ilegal totalmente desbocada en los años previos.

Pues bien: los principales focos de llegada de inmigración controlable por Marruecos —Canarias, Ceuta y Melilla—, rebasan las cifras de inmigración ilegal del año pasado. Un nuevo éxito de Sánchez. Y todo ello, tras haber dinamitado las relaciones con Argelia —hasta hace nada, nuestro gran proveedor de gas natural— por culpa de dar el Sáhara a Marruecos.

La política de inmigración es otro de los flancos agujereados por la Administración Sánchez. Ha crecido desde su llegada y, ahora, además, tras los supuestos pactos de colaboración con Marruecos para el control de la llegada de pateras y saltos a las vallas, lo cierto es que sigue creciendo este tipo de inmigración justo por las zonas en las que Rabat puede ayudar a controlarla.

Los datos oficiales del Ministerio del Interior son elocuentes. Los inmigrantes llegados de forma ilegal a Canarias por vía marítima entre el 1 de enero y el 15 de septiembre ascienden a 11.522 personas, 231 más de las que llegaron a las islas el año pasado. Y eso que ese ejercicio fue ya uno de los más agitados en esta materia.

Y los inmigrantes llegados por tierra a Ceuta y Melilla también han crecido: en 393 personas, llegando a los 1.899 en lo que va de año.

Es más, resulta llamativo que la cifra global de entrada ilegal de inmigración en España por medio de la Península y Baleares, en lo que va de 2023, ha bajado en 3.022 personas. Pero, mientras, en el conjunto de España el saldo de rebaja de la entrada de inmigrantes ilegales es claramente menor: esta inmigración ilegal baja en 2.821 personas, tanto por vía marítima como terrestre. Lo que quiere decir que las puertas de entrada que Marruecos debía ayudar a controlar —Canarias, Ceuta y Melilla—, según lo que prometió el presidente Sánchez, lejos de seguir la tendencia general de rebaja de la entrada ilegal, han sido precisamente las que han descontrolado el dato y disparado la entrada de inmigrantes.

Hay que recordar que precisamente esas relaciones con Marruecos y la política de inmigración han generado ya roces más que sonados entre el PSOE y sus aliados parlamentarios y de Gobierno. Todos los socios del Ejecutivo y del Parlamento de Pedro Sánchez salieron en julio a reclamar explicaciones urgentes por los inmigrantes ilegales muertos en uno de los últimos y más voluminosos asaltos a la valla de Melilla. Murieron en el lado marroquí, pero Pedro Sánchez, en el contexto de su rendida actitud ante Rabat, felicitó a los agentes marroquíes por su labor. Es más, se congratuló de la labor de control llevada a cabo por Marruecos con más de 20 muertos confirmados oficialmente y casi 40 denunciados por las ONG.

Han pasado unos meses, la subasta de negociación de los próximos Presupuestos se ha abierto y todos los aliados del PSOE al unísono, desde Podemos hasta Bildu pasado por ERC, BNG, la CUP o Compromís, han pedido oficialmente la retirada de la petición de comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados. La petición de explicaciones al más alto nivel por las muertes de los inmigrantes ha finalizado. De golpe.

Por si fuera poco, el caso Pegasus también tensó esas relaciones. El sistema de espionaje informático se usó para investigar legalmente a separatistas implicados en indicios delictivos y los socios de Sánchez no tardaron en exigir cabezas en el CNI —que se cobraron— por llevar a cabo los servicios de inteligencia españoles la labor que deben realizar. Pero también se conoció en ese momento que el móvil del propio presidente había sido espiado. Y las sospechas apuntaron a Rabat.

La oposición reclamó de inmediato una explicación a ese espionaje porque justo en esas fechas entregó Sánchez el Sáhara a Marruecos. Pues bien, los socios de Sánchez que habían exigido todo tipo de explicaciones por el uso de Pegasus contra el golpismo, perdieron paulatinamente el interés al aparecer en medio el espionaje a Sánchez.

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