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Los afiliados de JxCat votan sobre el futuro del 'Govern' mientras el grupo más radical tantea una escisión

Los seguidores de Laura Borràs, partidarios de abandonar el ejecutivo, no descartan dejar el partido si gana la tesis contraria.

Los seguidores de Laura Borràs, partidarios de abandonar el ejecutivo, no descartan dejar el partido si gana la tesis contraria.
Laura Borràs y Francesc Dalmases (primero por la derecha) | Europa Press

Los 6.465 afiliados de Junts per Catalunya (JxCat) han comenzado a votar sobre la continuidad de su partido en el gobierno de la Generalidad de Cataluña entre problemas informáticos, debidos, según la formación, a la avalancha de las primeras horas. A media mañana, ya habían votado unos 1.500 militantes. Las urnas de JxCat no se cerrarán hasta este viernes, a las 17 horas. Los partidarios del "sí" y los del "no" llevan a cabo una intensa campaña de declaraciones a los medios en las que se constata el riesgo de una escisión.

Quienes abogan por continuar en el Govern, en su mayoría consejeros autonómicos, altos cargos, alcaldes y concejales de la formación, deslizan que salir del ejecutivo no les reportará ninguna ventaja y que esa opción también dificulta sobremanera la preparación de las elecciones municipales, previstas para el próximo mayo.

Apelan al pragmatismo e incluso a "tragarse sapos", tal como ha declarado el todavía consejero de Economía, Jaume Giró. El exdirectivo bancario ha puesto como ejemplo que el PSC de Raventós se negó a entrar en el primer gobierno de Jordi Pujol porque consideraban los socialistas que un gobierno en minoría no duraría mucho y en las próximas elecciones conseguirían arrebatarle el poder. "Luego estuvieron 23 años en la oposición", ha ejemplificado Giró. Según su tesis, "la independencia es muy difícil, pero fuera de las instituciones, imposible".

El sector contrario, liderado por la presidenta del partido, Laura Borràs, y por el entorno de Puigdemont, insiste en que el actual ejecutivo es "fraudulento", que no tiene sentido permanecer en un gobierno que tachan de "autonomista" y que ERC ha incumplido todos los acuerdos firmados en el pacto de investidura. Sostienen que es más fácil avanzar hacia la independencia desde la oposición.

Además, si gana la tesis contraria no descartan dejar el partido. Así lo ha dicho este jueves en la radio del conde de Godó Jaume Alonso Cuevillas, quien ha advertido de que en los últimos diez años "el panorama de los partidos ha cambiado tanto que (la escisión) no se puede descartar". Estos "borrasistas" tantean la opción de sumarse a las listas "cívicas" con las que la Assemblea Nacional Catalana (ANC) amenaza a los partidos independentistas si no comienzan a dar pasos decididos en la línea de volver a crear las condiciones del 1 de octubre de 2017.

Tiro en el pie

La situación en el partido es de tensión y franca división. Nadie esperaba la reacción del presidente de la Generalidad, Pere Aragonès, de cesar al vicepresidente, Jordi Puigneró, ante la insinuación de una cuestión de confianza lanzada por el portavoz parlamentario, Albert Batet.

Se habla abiertamente de que se cometió un grave error, de tiro en el pie y de grave crisis a causa de la descoordinación entre la dirección del partido y los consejeros autonómicos, la mayoría de los cuales estaban en la inopia en relación a la velada amenaza que realizó Batet en el pleno de debate de política general.

Mencionó la posibilidad de una cuestión de confianza si ERC seguía sin cumplir acuerdos, como el de crear un espacio de dirección de independentismo coordinado por el Consell de la República que preside Puigdemont, la coordinación de los grupos parlamentarios en Madrid de JxCat y ERC y una mesa de negociación con el Gobierno más combativa y con presencia de elementos ajenos al Govern.

En ERC están deseando que salga el "no" a seguir en el ejecutivo en la consulta de JxCat. En ese partido temen un empate técnico y han decidido blindar a su secretario general, Jordi Turull, quien mantendrá la neutralidad en el proceso de votación a fin de poder seguir dirigiendo el partido salga lo que salga.

El gobierno catalán está bloqueado, a la espera de la consulta a los 6.465 afiliados con los que Junts dice contar. El resultado, salvo sorpresa, se conocerá mañana por la tarde, pero deberá ser validado por una especie de "comité electoral" del partido, que ya ha advertido de que se tomará su tiempo.

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