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El ascenso de Ángela Rodríguez 'Pam': del "puta coja" a la "diarrea legislativa" y el "sentidiño" con el 'sólo sí es sí'

Resulta difícil de explicar cómo alguien con el perfil de Pam ha llegado a secretaria de Estado en el Ministerio de Irene Montero.

Resulta difícil de explicar cómo alguien con el perfil de Pam ha llegado a secretaria de Estado en el Ministerio de Irene Montero.
Europa Press

El principio de Dilbert trata de explicar por qué las personas más incompetentes son las que suelen ascender a cargos directivos en una empresa. Aunque es controvertido, podría explicar que alguien como Ángela Rodríguez Pam sea secretaria de Estado de Igualdad y mano derecha de la ministra Irene Montero, pese a sus antecedentes y las numerosas y desagradables polémicas que protagonizó como integrante de la corriente gallega de Podemos —que habrían acabado con la carrera política de cualquiera— pero, sobre todo, por su manifiesta falta de preparación.

Conocido es el descalificativo que dedicó a su jefa de En Marea en 2015, a la que llamó "puta coja", un desagradable incidente que desató la ira de un sector de Podemos —que reclamó su destitución como secretaria de Coordinación e Igualdad—. Este incidente no saltó a la actualidad nacional hasta que Ángela Rodríguez fue nombrada secretaria de Estado en sustitución de Noelia Vera.

Nombrar secretaria de Estado a una persona que había llamado "puta coja" a una compañera con discapacidad supuso saltar muchas líneas rojas, y provocó reacciones de las asociaciones del sector. En este sentido se manifestó la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid (FAMMA-Cocemfe) para quienes el nombramiento de Ángela Rodríguez como nueva secretaria de Estado de Igualdad, era "una indecencia". "Una persona de estas características no puede ocupar un puesto tan importante y de alta representación del Estado".

Antes de alcanzar el estrellato a la vera de Irene Montero fue apercibida por sisar al partido, junto a otros dos compañeros de Podemos Galicia —Antón García-Reino y José García Buitrón—, en un caso más de la guerra interna que se vivía por entonces en el seno de la formación morada en Galicia. Un año después, en 2017, se posicionó con Tania Sánchez a favor de Íñigo Errejón de cara a la Asamblea de Vistalegre II de febrero de ese año. Es decir: en el bando que a la postre fue barrido por Pablo Iglesias.

Su alegre vida a la sombra de Irene Montero

En 2021 Pam se dio a conocer como asesora de igualdad de Carlota Corredera en Tele 5 durante la emisión del docudrama Rocío, contar la verdad para seguir viva. Y es en octubre de ese año cuando llega su gran momento en política al ser nombrada secretaria de Estado de Igualdad sustituyendo a Noelia Vera.

Pam se ha convertido desde entonces en una de las personas más próximas a la ministra de Igualdad. Ni el incidente de la "puta coja" ni los demás líos internos de los que fue protagonista en la sección gallega de Podemos lastraron sus opciones de ascender en política y asegurarse un estupendo sueldo público: 8.540,43 euros brutos al mes —119.566,08 euros brutos al año—.

Su cercanía a la ministra Montero le ha permitido disfrutar, además, de otras prebendas, como el publicitado viaje a Nueva York en Falcon oficial el pasado mes de julio, con una paupérrima agenda oficial que no justificaba tanto dispendio de dinero público.

Para variar, el grupo se escudó en el consabido "nos atacan porque somos mujeres" para defenderse de la ola de indignación que provocó el viaje y usaron el mantra de que criticarlas es "violencia política contra mujeres feministas", como señaló otra de la pandi de Igualdad, Isabel Serra. Algo que también harán con la ley del sólo sí es sí.

Por un verano sin "violencia estética"

Como secretaria de Estado de Igualdad, Pam también ha estado en el centro de la polémica con una chapucera campaña —la ley del sólo sí es sí no es la única chapuza que ha salido de este Ministerio— para promover la aceptación de los cuerpos no normativos el verano pasado, que terminó con denuncias por haber robado fotos de modelos, posteriormente tuneadas: pusieron pierna a una modelo que no la tenía y vello en la axila, robaron la foto de otra con mastectomía... Un despropósito.

Ángela Rodríguez se sumó en Twitter a la campaña playera por la parte de la gordofobia asegurando que "todos los cuerpos son válidos". "Recordarlo y validarlos es una tarea profundamente política y feminista". Y añadió: "Señores diciendo que las gordas ya podíamos ir a la playa sin permiso de Igualdad. Claro que vamos pero asumiendo odio por enseñar un cuerpo que no es normativo. Lo que reivindicamos es que todos los cuerpos están bien, también el tuyo Manolo, que no es precisamente el más bello".

A medida que la polémica por el robo de imágenes crecía, Montero y Pam, con su soberbia habitual, lo que hicieron fue enrocarse, y grabaron un vídeo en el que revindicaban que iban a luchar hasta que la playa y la vida sean felices para todas.

La "diarrea legislativa"

También en agosto pasado la secretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género protagonizó otro de sus momentos estelares, cuando reconoció sin ruborizarse que en Podemos "sabemos que estar en el Gobierno es una anomalía, es una excepción. La gente como yo no está en el Gobierno". Una anomalía muy cara, como hemos señalado.

"Precisamente porque sabemos que no vamos a estar este tiempo tenemos también la diarrea legislativa que tenemos, o sea, es como todo el rato intentando hacer muchas cosas no vaya a ser que mañana se acabe", añadió.

El 'sentidiño' para aplicar la 'ley del sólo sí es sí'

Si la campaña por un verano "sin violencia estética" fue una chapuza, la aprobación y entrada en vigor de la Ley de Libertad Sexual elevó la chapuza a la categoría de desastre —con una "diarrea", por utilizar sus palabras, de rebajas de penas y excarcelaciones de agresores y abusadores sexuales— colocando a Irene Montero y su secretaria de Estado otra vez en el ojo del huracán. Incluso el entorno de Yolanda Díaz y críticos de Podemos pidieron la cabeza de Pam como chivo expiatorio por su "nefasta" gestión de la crisis.

Cada vez más acorralada, Pam decidió sacar su vertiente didáctica, primero cargando contra los abogados y después aleccionando a los jueces que dictan sentencias "machistas" sobre qué tienen que hacer para aplicar bien la ley —fruto de la diarrea legislativa—, asentando una nueva fuente del ordenamiento jurídico: el sentidiño.

En opinión de Ángela Rodríguez, no es necesario cambiar la ley, sino que hay que aplicarla "con sentidiño". Lo dijo tras el decreto de unificación de criterios de la Fiscalía General del Estado que, según ella, les daba la razón sobre que la reforma era "sólida". "Si asumimos que porque hayamos reformado la ley, todos los jueces van a interpretar el código penal lo más a favor de la víctima posible, es olvidar lo que nos ha traído aquí", añadió cargándose de un plumazo el principio de retroactividad de la norma penal más favorable al reo.

Dos días después, el Supremo prescindió del sentidiño que pedía Pam en la aplicación de la ley del sólo sí es sí en el caso Arandina.

"Una puta década" para parir este bodrio

En otra intervención de estos últimos días, Pam hace una caricatura de los votantes —hombres— de izquierda, y les critica que crean "antes a cualquier memo que sale por la televisión" que a sus "compañeras que llevan una puta década pensando cómo había que proteger la ley de libertad sexual en el Código Penal y en el resto de leyes de este país".

Pam en estado puro: alardea de haber dedicado 10 años a parir una chapuza de ley que está teniendo consecuencias nefastas en forma de reducción de condenas y excarcelación de delincuentes sexuales. Diarrea y verborrea, con un episodio más, pues parece que la secretaria de Estado parece que, por fin, ha dado con la tecla adecuada para acabar con las agresiones sexuales: "El mensaje que tenemos que lanzar como instituciones a la sociedad es: violadores, dejen de violar". Para reír, si no se tratase de un asunto tan grave.

Y mientras el Ministerio del que es secretaria de Estado lanza campañas de verano chapuceras y elabora bodrios de leyes, ella se centra en lo importante y reclama el derecho de las mujeres a ver series de Netflix.

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