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Caso Marta del Castillo: un asesinato y catorce años de tortura

La familia de la joven sevillana busca sin descanso su cadáver mientras aguanta el duro golpe que han supuesto las últimas decisiones judiciales.

La familia de la joven sevillana busca sin descanso su cadáver mientras aguanta el duro golpe que han supuesto las últimas decisiones judiciales.
El abuelo de Marta y los vecinos del barrio sevillano de Tartessos recuerdan a la joven, en acto celebrado el 20 de enero de 2023. | EFE

Hoy, Marta del Castillo tendría 31 años. Ella no los cumplirá, pero Miguel Carcaño -ex novio de la menor y único condenado por su asesinato- en unos años estará en la calle. Le quedan siete de los 21 años de cárcel a los que fue condenado. Después, podrá gozar de la vida que el 24 de enero de 2009 le arrebató a la joven sevillana y a su familia.

Aquella lluviosa noche de invierno comenzó una cruel tortura que -en la actualidad- el responsable del crimen de Marta y los que le ayudaron a deshacerse del cadáver siguen infligiendo a sus padres. Antonio del Castillo y Eva Casanueva buscan los restos de su hija sin descanso. Sus verdugos no han tenido la decencia de al menos permitirles encontrar su cuerpo, para así devolverles algo de paz.

Han actuado sin compasión hacia esta familia a la que "están matando en vida", como decía el pasado viernes el abuelo materno de la joven. Antonio Casanueva ha participado de forma muy activa en la búsqueda de la menor. A sus 86 años -dice- le que da "poco camino" por recorrer, pero tiene muy claro a qué dedicará sus últimos años: "Moriré buscando a mi nieta. No voy a parar hasta que Dios me lleve".

Una búsqueda tardía

Marta salió de casa pasadas las cinco de la tarde, aquel 24 de enero. A las nueve de la noche, su madre la llama para ver dónde está y cuándo volverá. Fue la primera de muchas. Al no recibir respuesta, estuvo intentando contactar con ella cada media hora. También habló con sus amigos, incluido Carcaño. Él le dijo que la había dejado en la puerta de su vivienda alrededor de las 21.00 horas.

Entretanto, su padre salió a buscarla. Pasó por el piso de su ex novio en la calle León XIII, un bajo exterior que estaba con las persianas bajadas, y hasta acudió al hospital Macarena, por si hubiera tenido un accidente con la moto de Carcaño. Ella le había dicho a su madre que iba a verle porque tenían que solucionar algunas cosas. Con el paso de las horas, su preocupación iba en aumento.

Pasadas las dos de la madrugada, del domingo 25 de enero, Antonio del Castillo acudía a la comisaría de la Policía Nacional de Nervión para denunciar la desaparición de su hija de 17 años. Marta era muy responsable y no era propio de ella que se ausentara sin avisar. Ya la habían buscado en todos los lugares en los que pensaban que podía estar.

Le dieron largas. Los agentes presumieron que la menor estaría de fiesta o en casa de algún amigo, y que aparecería en cualquier momento. Pero se equivocaron. Y no es hasta el domingo por la tarde -después de que el padre de la menor insistiera en varias ocasiones- cuando le hacen caso y el grupo de Homicidios realiza la primera actuación.

Según se desprende de la investigación, para entonces Marta ya estaba muerta. No hubieran podido hacer nada para salvarle la vida. Pero, de haberse iniciado antes la búsqueda, quizás se habría encontrado su cadáver. Algo que habría ahorrado a su familia años de sufrimiento añadido, al que les ha causado el asesinato de la joven.

Cambio de protocolo

"Se cometieron muchos fallos", señala Joaquín Amills para LD. "Quizás el primero y más grave fue la tardanza en actuar, en atender el requerimiento del padre de Marta", añade el presidente de SOS Desaparecidos. Los errores que se cometieron en este caso propiciaron cambios importantes, especialmente en los protocolos de actuación en casos de desaparición.

"Han pasado pocos años, pero han cambiado mucho las cosas", comenta. "Hoy en día, difícilmente hubieran transcurrido tantas horas y se habría perdido tanto tiempo, más cuando la desparecida es una menor o una persona vulnerable", asegura Amills. Como recoge en nuevo protocolo, las primeras horas tras una desaparición son fundamentales.

"Estamos a años luz de la situación que había hace pocos años, pero queda mucho camino todavía. Toca seguir luchando", advierte. "Marta no es la única que -por desgracia- no se ha encontrado su cuerpo porque unos asesinos, unos cobardes, callan la verdad", recuerda, "son muchísimas las familias que tienen que sufrir este tormento". "Muchas ni siquiera consiguen que los culpables se sienten en el banquillo".

Las versiones de Carcaño

El que fuera novio de Marta fue detenido el 13 de febrero de 2009. El análisis de la ropa que llevaba Carcaño la noche que desapareció la joven sevillana determinó que había sangre de la joven en ella. No le quedó más remedio que confesar el asesinato. Pero -eso sí- ha cambiado su versión de los hechos en múltiples ocasiones, según le ha convenido a él y los que pudieron acompañarle la noche de los hechos.

Particularmente, ha modificado la parte que se refiere a las personas implicadas en el asesinato y ocultación del cadáver de Marta, así como a la forma en la que se deshicieron del cuerpo. Sobre este último extremo, ha dicho que lo tiraron al río Guadalquivir, que lo tiraron a un vertedero, y hasta que no sabía dónde estaba porque fueron Samuel Benítez y Francisco Javier García el Cuco los que se ocuparon de esconderlo.

En cuanto a cómo sucedió el crimen, también ha relatado distintas versiones: que él le dio un golpe en la cabeza con un cenicero en medio de una discusión, que fueron Samuel y él quienes la golpearon y la violaron (aunque de esto se desdijo después y parece que formó parte de una estrategia para evitar enfrentarse a un jurado popular), y hasta que Marta se interpuso en un enfrentamiento que él tuvo con su hermano recibiendo un golpe desafortunado.

Varapalos judiciales

Recientemente, la Sección Tercera de la Audiencia de Sevilla ha cerrado la pieza separada que permanecía abierta para la búsqueda del cuerpo de la joven al entender que se habían superado los plazos de instrucción previstos en la Ley de enjuiciamiento criminal. Un palo para la familia de Marta, que ha recurrido esta decisión ante el Tribunal Constitucional.

Por otra parte, emitía un auto el pasado 26 de octubre desestimando un recurso de apelación contra un auto previo en el que se autorizada que un perito accediera a los "datos telefónicos crudos" de los teléfonos móviles de Miguel Carcaño y Marta del Castillo cuando ocurrieron los hechos, pero excluyendo "el resto de terminales telefónicos".

La familia de la joven tenía sus esperanzas puestas en que la triangulación de los teléfonos de las personas que pudieron estar con ella la noche de su asesinato (el hermano de Carcaño, Francisco Javier Delgado; su novia, María García Mendaro; Samuel Benítez, amigo íntimo del condenado; y el conocido como el Cuco) arrojara luz sobre lo que sucedió la noche del 24 al de enero de 2009, y dónde se encuentra el cadáver de la víctima.

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