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Dolor y concentraciones de condena por el crimen de Orio

No fue una bomba casera, como se dijo en un principio, sino una escopeta con cañones recortados que él empuñó para matar a su expareja e inmediatamente quitarse también la vida.

En Orio, Guipúzcoa, un día después de que un hombre acabara con la vida de su expareja los vecinos no han querido esconder su repulsa. Son muchos los que han acudido a esta concentración para condenar otro caso de violencia de género. Entre silencios y aplausos recordaban a Lourdes, la mujer de 50 años que fue asesinada mientras esperaba sentada en un banco de la localidad.