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Tertulianos y periodistas cambian de opinión sobre la amnistía con la misma desfachatez que lo hace Sánchez

Los cambios de opinión de Sánchez contagian de forma milagrosa a sus tertulianos y periodistas de cabecera, que asumen el argumentario sin rechistar.

Los cambios de opinión de Sánchez contagian de forma milagrosa a sus tertulianos y periodistas de cabecera, que asumen el argumentario sin rechistar.
Cristina Almeida | Atresplayer

Cuando Carlos Alsina, en su primera entrevista a Pedro Sánchez desde que llegó a Moncloa, le preguntó por qué nos había mentido tanto, el presidente respondió, sin que se le moviera un músculo de la cara, que él no había mentido, que él cambiaba de opinión. "He tenido cambios de posición política en algunos asuntos de Estado, como puede ser el tema catalán, porque he tenido que tomar decisiones muy difíciles y muy complejas", dijo ese día Sánchez.

Es una evidencia que el presidente del Gobierno en funciones ostenta el récord nacional en mentir, en decir y defender que jamás haría algo y hacer luego exactamente lo contrario. Pero lo que ahora está también quedando en evidencia es que Pedro Sánchez no sólo ha colonizado todas las instituciones poniéndolas a su servicio, sino que ha conseguido que periodistas y tertulianos asuman su argumentario y sancionen su forma de ejercer el poder a base de mentiras, porque —dicen— los resultados del 23-J habrían avalado esa forma de gobernar.

El Gobierno, pero también sus periodistas y tertulianos de cabecera, se afana en convencer a la opinión pública de que la amnistía es lo mejor que puede hacerse para los intereses generales del país y de que el fin justificaría los medios. El problema es que el fin es tan evidente como obsceno: mantener a Pedro Sánchez en Moncloa y, de paso, conseguir el fin superior, que es que la derecha no toque poder.

Que lo enmascaren con que la amnistía es necesaria para pacificar Cataluña es otra más de las mentiras del sanchismo. Si fuese así, el PSOE lo habría llevado en su programa electoral y no la habría rechazado una y otra vez —el propio Sánchez, muchos de sus ministros y la casi totalidad de sus terminales mediáticas— durante todos estos años y hasta que los resultados del 23-J lo han dejado a merced de los votos de Junts para repetir en Moncloa.

Lógicamente, estos cambios tan descarados de opinión están haciendo las delicias de los tuiteros en redes sociales. Son cientos los mensajes que se dedican a recopilar las mentiras de Sánchez y sus ministros en relación a la amnistía, lo que decían hace apenas unas semanas y lo que defienden ahora que necesitan los votos del golpista prófugo de la justicia Carles Puigdemont. La hemeroteca y la videoteca harían enrojecer a cualquier político que tuviese un mínimo de vergüenza.

Lo mismo empieza a ocurrir con periodistas y tertulianos que, nada más recibir el nuevo argumentario sanchista, proclaman sin rubor la buena nueva de las bondades de la amnistía.

Uno de los primeros que ha quedado retratado ha sido Ignacio Escolar. En apenas un mes ha pasado de decir que la amnistía estaba "prohibida legalmente" a defender su constitucionalidad y a que es algo "políticamente deseable", como pone de manifiesto el mensaje en la red X del tuitero Pedro Otamendi con las declaraciones de Escolar.

Si alguien se ha tragado la nueva doctrina sanchista sin pestañear y sin tiempo para hacer la digestión esa es Cristina Almeida. Otro mensaje del mismo tuitero Otamendi contrapone sus intervenciones en una tertulia de La Sexta:

El primer corte es de cuando el voto CERA dio al PP un escaño más y a Sánchez ya no le bastaba la abstención de Junts. Almeida decía contundente que no le iban a dar la amnistía a Puigdemont y demás golpistas del procés pendientes de juicio. La también tertuliana del programa, la popular Celia Villalobos, le llevaba la contraria señalando que era evidente que Sánchez iba a conceder la amnistía y que para eso había colocado en el Tribunal Constitucional a Conde Pumpido.

En el segundo corte, Almeida se declara total y absolutamente a favor de la amnistía y es de ayer por la noche. "Yo soy una persona de la amnistía, yo soy una persona del olvido, a mí no me da miedo la palabra amnistía, ni que diga Felipe que no está en la Constitución", en referencia al posicionamiento en contra del expresidente del Gobierno Felipe González.

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