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Gamesa se suma a Volkswagen: nuevo desastre en la política industrial de los socialistas en Navarra

Siemens-Gamesa avisa sobre nuevos recortes y eleva hasta los 4.500 millones su previsión de pérdidas para todo el año fiscal.

Siemens-Gamesa avisa sobre nuevos recortes y eleva hasta los 4.500 millones su previsión de pérdidas para todo el año fiscal.
Europa Press

El primero en avisar de que las cosas habían cambiado para la tradicional Navarra industrial fue uno de los mayores estandartes de la economía de esta comunidad autónoma: Volkswagen y su factoría de Landaben. Ahora es Gamesa quien avisa de despidos y de malos tiempos. Pero el Gobierno foral sigue empeñado en una política pactada con comunistas separatistas que se ha convertido en un freno a la competitividad de las empresas.

Los datos nacionales no ayudan. Desde la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno de España los costes laborales acumulados se han disparado hasta el 10,3% desde los 30.883,44 euros a los 34.058,83 euros. Y si ese dato se combina con subidas de impuestos el resultado se convierte en insalvable. Y las empresas van tomando nota. Y decisiones. Primero fue el gigante del automóvil. Y ahora el gigante de los aerogeneradores.

La factura fiscal de los últimos años no ha dejado de encarecerse en lo que antes era un territorio de alto atractivo empresarial. El Gobierno de Navarra, de hecho, acaba de batir en 2022 todos los récords recaudatorios quedando al borde de los 5.000 millones de euros en ingresos tributarios sin tener en cuenta, ni los impuestos locales ni las cotizaciones sociales -que no han dejado de subir por decisión de los compañeros nacionales de partido de María Chivite-. El incremento de la presión fiscal se ha convertido ya en todo un clásico. Y si en 2019 la presión fiscal por esa parte de los ingresos quedaba en el 18,3%, ahora es del 23,4%.

Y todos esos factores suponen una pérdida de competitividad. Y ahora es el consejero de Industria y Transición Ecológica y Digital Empresarial del Gobierno de Navarra, Mikel Irujo, quien ha tenido que acabar reconociendo que "preocupa de manera extrema" la situación de Siemens Gamesa. El Gobierno socialista comunista separatista con apoyo proetarra ha salido al quite para afirmar que defenderá "hasta el último empleo" de la compañía en Navarra. Pero la decisión es de la compañía. Y la marcan principalmente los números.

Desde el Gobierno de Navarra reconocen que el sector eólico es "el tercer sector industrial en importancia, con más de 6.000 empleos directos y además acompañado de un ecosistema perfecto como los centros tecnológicos, formación, universidades y centros demostradores, etcétera".

Se avecinan recortes

Pero lo cierto es que, desde la fusión de los activos eólicos de Siemens y Gamesa en 2017, los ajustes no han parado. Y el aviso de nuevos recortes vuelve a primera línea después de que Siemens Energy, matriz de Siemens-Gamesa, haya elevado hasta los 4.500 millones su previsión de pérdidas para todo el año fiscal.

Sindicatos como ELA no ocultan que los avisos de la compañía del deseo de prescindir de 150 trabajadores de subcontratas de servicios tecnológicos en Navarra y País Vasco puede ser el anuncio extraoficial de un ERE. Otras formaciones como UGT se han sumado a los mensajes y reclama de la Administración un mayor "compromiso con el empleo". "Gamesa es una empresa que se ha construido con mucho soporte público", señalan desde UGT. Pero olvidan que las empresas se guían por una cosa más sencilla: es rentable o no la producción. Y si los costes energéticos, laborales, fiscales o burocráticos no dejan de subir, el resultado acaba siendo inevitable.

Y mientras sucede todo esto, la presidenta socialista de Navarra, María Chivite no deja de suscribir acuerdos con todos aquellos que quieren seguir dificultando esa rentabilidad y perjudicando la acción y beneficios de las empresas.

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