Menú

El 'abogado del diablo' insinúa que hay una confabulación tras la denuncia por agresión sexual contra Pumpido

Ricardo Álvarez-Ossorio ha repetido en varias ocasiones que la mujer que le acusa de participar en una violación grupal actúa "dirigida por alguien".

Ricardo Álvarez-Ossorio ha repetido en varias ocasiones que la mujer que le acusa de participar en una violación grupal actúa "dirigida por alguien".
Cándido Conde-Pumpido Varela, hijo del presidente del TC. | FACEBOOK

El abogado Cándido Conde-Pumpido Varela ha sido denunciado por una mujer brasileña que asegura que él y otros dos varones -un español y un venezolano- la violaron grupalmente en el chalet que el primero tiene en el distrito de San Blas. La juez, sin embargo, ha dejado en libertad a los tres hombres sin imponerles ninguna de las medidas cautelares habituales en estos casos, como puede ser una orden de alejamiento o retirada de pasaporte, tras visionar las imágenes del circuito cerrado de vigilancia aportadas por la defensa del hijo del presidente del Tribunal Constitucional.

Según ha argumentado la magistrada María Isabel Durántez Gil, que ocupó una dirección general de Fomento en el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, los videos "desvirtúan la versión" mantenida por la denunciante y "no se visualiza tampoco ninguna situación similar a la descrita", ya que aparece deambulando por distintas estancias, bebiendo vino y pasando varias horas en una habitación con Pumpido "sin que pueda adivinarse ninguna situación coincidente con el relato de los hechos por ella mantenido".

Todo a pesar de que la mujer insiste en que la obligaron a realizar prácticas sexuales que no quería mantener. Algo que, según denunció ante la UFAM de la Policía Nacional de Madrid, les verbalizó en varias ocasiones. Lejos quedan ahora los ecos del famoso "hermana, yo sí te creo" o la exigencia de consentimiento expreso que recoge la ley del ‘sólo sí es sí’ (que sí ha valido para otros casos), que debería haber mantenido a los acusados en prisión provisional.

En este caso, el hijo del presidente del TC tenía circuito cerrado de videovigilancia y -afortunado- las cámaras captaron todos los movimientos de la denunciante desde que llegó hasta que se fue de la casa de Pumpido. Eso es al menos lo que asegura su letrado Ricardo Álvarez-Ossorio, más conocido como el ‘abogado de los narcos’ o el ‘abogado del diablo’, quien parece haber marcado ya una línea de defensa clara: la denunciante está loca o trabaja para alguien que quiere perjudicar a su cliente.

Prostituta, ¿loca o dirigida?

En las distintas entrevistas concedidas este lunes, el abogado gaditano no se ha cansado de repetir que la mujer actúa "dirigida por alguien", como si hubiera una especie de conspiración detrás de la acusación de la brasileña que, según reconoce el propio Ossorio, Pumpido metió en su casa horas después de conocerla y permitió que se quedara allí durante varios días, a pesar de que -ha manifestado- se sentía incómodo por su comportamiento.

El letrado llega a utilizar la palabra "delirio" y la expresión "problema mental", en varias ocasiones y en cada una de sus intervenciones en los medios de comunicación. "No se la quitaba ni con agua caliente", asegura. "Había una intensidad de conductas en esta mujer que no era natural" ni propia de la "novedad de la relación". "Ella está en su mundo, bebiendo vino, caminando por la casa, alrededor la cama, hablando sin parar, durante horas y horas... en un deliro, subidón o lo que quieras", deja caer durante la entrevista para el programa ‘Vamos a ver’ de Telecinco.

No se quería ir

De hecho, llega a relatar un episodio "de terror" en el que Pumpido, en su esfuerzo para que la mujer se marchara de su casa, la acompaña para que coja un taxi y se vaya su casa y ésta reacciona de forma violenta, llegando incluso a amenazarle. "Empieza a pegar estallidos, a aporrear la puerta de la casa de Cándido y a gritar: déjame entrar o te voy a arruinar la vida", explica el abogado Ricardo Álvarez-Ossorio que también intenta deslegitimar la denuncia de la mujer deslizando que se trata de una prostituta. "Si no lo es, tiene toda la pinta".

Palabras que, de no venir de la defensa del hijo del presidente del TC, habrían servido para que las feministas que salieron inmediatamente a linchar a Luis Rubiales por el beso a Jenni Hermoso sin más prueba que el testimonio de la jugadora, que aseguró sentirse agredida, se le hubieran echado encima. Nos describe a la presunta víctima como una persona de dudosa reputación, con problemas mentales y que actuaría motivada por algún fin oculto. Parece difícil que fuese posible aplicar algún cliché o estigma más, al margen de que la investigación demuestre o no la culpabilidad de Pumpido.

Temas

En España

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Biblia Ilustrada
    • Libro