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La Generalidad y el Ayuntamiento de Barcelona destrozan la plaza de San Jaime

Colocan grandes etiquetas con mensajes políticos en la fachada del palacio de la Generalidad y un belén "metafórico" en una esquina de la plaza.

Colocan grandes etiquetas con mensajes políticos en la fachada del palacio de la Generalidad y un belén "metafórico" en una esquina de la plaza.
Belén del Ayuntamiento en la Plaza de San Jaime en Barcelona | Ayuntamiento de Barcelona

La Generalidad y el Ayuntamiento de Barcelona han entrado en una competición para ver quién demuestra más saña contra el carácter religioso de la Navidad y contra la neutralidad institucional. Se esperaba con expectación el pesebre municipal de este año tras los dos mandatos de Colau. Los belenes de Colau se convirtieron en una leyenda por su alto coste, su nula relación con el nacimiento de Jesucristo y su carácter abstracto, prácticamente incomprensible y más teniendo en cuenta que el pesebre de la plaza de San Jaime era en su día una atracción infantil, no un premio a un artista plástico para mostrar sus dotes y talento en el centro de la capital catalana.

Este año la construcción del pesebre recayó en el escenógrafo Ignasi Cristià y el montaje ha costado 100.000 euros. Se trata de un escenario en una esquina de la plaza en la que el tradicional "caganer" se ha sustituido por una mujer leyendo en un retrete, el ángel es un trabajador especialista en trabajos en altura, el fondo son diversos edificios y paisajes de Cataluña y la Sagrada Familia, una del común en torno a una mesa. En las redes corre la broma de que lo único cristiano que hay es el apellido del autor.

Por la parte de atrás, unos paneles explican los orígenes de la tradición de colocar pesebres, que "el pessebre és art, cultura i tradició, i forma part del nostre patrimoni cultural inmaterial", que es "una forma de arte efímero", un "espejo de la comunidad que lo construye" o "una historia que cambia de actores y de paisaje dependiendo de quien lo explica". Los redactores han conseguido no referirse en ningún momento al origen religioso de la representación del Nacimiento y la Adoración de los Reyes Magos.

La instalación no estaba causando gran polémica. Más bien curiosidad entre quienes pasaban por la plaza de San Jaime durante su instalación.

Decoración navideña por el referéndum

Lo que sí resulta polémico es la conversión de la fachada del palacio de la Generalidad en una especie de torpe remedo de escaparate de unos grandes almacenes con las ofertas de la temporada. En este caso se trata de deseos políticos. Es la primera vez en la historia que la fachada de la Generalidad se "decora" para Navidad. Los letreros, todos en catalán, abogan por la paz, que haya más maestros y maestras y mossos y médicos pero también por una Cataluña monolingüe "en la que todo el mundo pueda vivir plenamente en catalán" o "Per una Catalunya que decidirà el seu futur democràticament i en llibertat".

El precedente de Torra

Por menos que eso, dos pancartas en el balcón sobre los "presos políticos" y la libertad de expresión, Quim Torra fue inhabilitado y, en consecuencia, apartado de la presidencia de la Generalidad. Las denuncias fueron de Impulso Ciudadano y el fallo, del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). Torra vulneraba la Ley Electoral (las lonas se mantuvieron durante dos campañas electorales) y la neutralidad de las instituciones, según la sentencia, que no fue impedimento para que otros edificios de la Generalidad sirvieran como plataforma de propaganda independentista.

Al margen de la política, en la red social X un usuario destaca que la fachada del palacio de la Generalidad parece el escaparate de una tienda en época de rebajas.

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