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Hostil recibimiento independentista a la misión de observadores de la UE para inspeccionar la inmersión lingüística

La consejera de Educación republicana de la Generalidad dice que explicará a los eurodiputados que integran la delegación "la realidad de la vida".

La consejera de Educación republicana de la Generalidad dice que explicará a los eurodiputados que integran la delegación "la realidad de la vida".
La consejera de Educación, Anna Simó. | EFE

Hostilidad sin tapujos contra el grupo de diputados de la Unión Europea que visitarán entre hoy y mañana dos centros educativos de Cataluña y se entrevistarán con representantes de las entidades partidarias del bilingüismo y de defensores de la inmersión lingüística. La consejera de Educación, Anna Simó, de ERC, no sólo ha calificado de "demencial" la misión de la Comisión de Peticiones de la UE para inspeccionar sobre el terreno el pilar de la "escuela catalana", la inmersión lingüística, sino que ha tratado de hacer una parodia al decir que se habla de "misión" con si el grupo de eurodiputados fuera "a hacer las Américas para ver la maldita inmersión".

A tal efecto, los eurodiputados observadores se entrevistarán con representantes de la Asociación por una Escuela Bilingüe (AEB), con padres que han pedido que se eduque a sus hijos también en español, con técnicos de la Generalidad, con la propia consejera, con jueces del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) y con la defensora del pueblo autonómica.

En paralelo, la "Plataforma per la Llengua", la entidad de comisarios lingüísticos voluntarios famosos por espiar a los niños en el recreo para denunciar el uso del español, ataca a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, por haber permitido la misión parlamentaria de la comisión que analiza las denuncias que afectan a derechos y libertades que son consideradas esenciales en territorio europeo.

Tanto la Generalidad como su aparato "cívico" denuncian el "sesgo" de la misión y la selección de los dos centros para el análisis de las "bondades" de la inmersión lingüística, uno de educación especial y el centro del caso de la niña de Canet, en el que se tuvo que aplicar la primera sentencia a favor de un 25% de español en la enseñanza obligatoria de Cataluña. Dicha resolución del TSJC, avalada posteriormente por el Tribunal Supremo, provocó la feroz campaña de amenazas en las redes sociales contra la familia que había logrado la sentencia con el apoyo entusiasta del consejero de Enseñanza del momento, el republicano Josep Gonzàlez Cambray. Hasta hubo una manifestación separatista con antorchas en señalamiento de la familia.

El desprecio de Anna Simó

La sustituta de Cambray, Anna Simó, que fue miembro de la mesa del parlamento catalán del golpe de Estado separatista, no se ha tomado nada bien la selección y asegura que en dichos centros la aplicación de la inmersión lingüística no es representativa. "Yo no sé inmersión lingüística quieren ver en un centro de educación especial y en un instituto de secundaria", ha dicho despectiva.

La misión de la UE escuece a los independentistas porque pone la lupa en el sistema educativo catalán en un momento de especial debilidad de sus promotores tras los nefastos resultados del Informe PISA sobre las competencias matemáticas y de compresión lectora de los alumnos. También arremeten contra la inclusión en el grupo de eurodiputados del PP como Dolors Montserrat, presidenta de la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, Ciudadanos y Vox entre la decena de diputados del Partido Popular Europeo, liberales y conservadores alemanes, italianos y franceses.

Las conclusiones de la misión no son vinculantes, pero sentarán un precedente europeo respecto a la vulneración de los derechos básicos de los castellanohablantes en Cataluña y el adoctrinamiento nacionalista en la "escola catalana". En el contexto de la cuestión figura la campaña emprendida por el Gobierno de Pedro Sánchez para que el catalán sea considerado idioma oficial en la Unión Europea. Puigdemont advirtió sobre ese punto a Sánchez en la sesión en el Parlamento Europeo de la semana pasada. Habló de que "las consecuencias nunca son agradables" cuando se incumplen las promesas.

El independentismo se siente fuertemente cuestionado en Europa y la inspección europea se encaja como una injerencia intolerable de la misma UE cuyas comisiones y tribunales eran claves en la batalla judicial de Puigdemont contra la supuesta tiranía española.

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