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El tormento escolar catalán llega a Navarra con Bildu: fin del apoyo a los colegios rebeldes y jaque al español

Desde el Gobierno foral han comenzado una estrategia de desgaste hacia los colegios de los municipios gobernados por UPN y el PP

Desde el Gobierno foral han comenzado una estrategia de desgaste hacia los colegios de los municipios gobernados por UPN y el PP
La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, durante una sesión plenaria en el Parlamento de Navarra. | Europa Press

Dos medidas se han cruzado en el panorama navarro. La primera se ha conocido de forma oficial: gratuidad para las escuelas infantiles públicas desde el próximo curso para niños de 0 a 3 años. ¿Y quién controla esos centros? Pues el eje socialista-comunista-proetarra que ha pactado en Navarra. La segunda medida no se ha conocido de forma oficial, sino por la denuncia del alcalde de Tudela: la presidenta socialista de Navarra, María Chivite, ha empezado a discriminar en la asignación de fondos a los colegios de los municipios gobernados por fuerzas constitucionalistas, en una estrategia de claro desgaste contra UPN o el PP, que toma como rehenes nada menos que a los niños de esta comunidad.

La unión de las dos estrategias dibuja claramente el panorama buscado por el PSOE o Bildu: fin del apoyo a los colegios rebeldes y gratuidad para los dóciles. Todo ello combinado, por supuesto, con el hecho de que Bildu ya ha dejado claro que quiere marginar la educación exclusivamente en español –el denominado como modelo educativo G–.

Las familias con hijos de entre 0 a 3 años –en etapa de escuela infantil– celebraban estos días el anuncio oficial de cara al próximo curso: si acuden a centros públicos ya no tendrán que justificar su nivel de renta porque el Gobierno de Navarra acaba de anunciar la gratuidad completa. Sólo queda al margen el coste del comedor. El modelo navarro combina centros gestionados directamente por el Ejecutivo foral y centros dependientes de las entidades locales con convenios con Educación.

La medida, más allá del alivio económico obvio para las familias –que se lo puede permitir Navarra por estar, junto con el País Vasco, fuera del sistema general de financiación de las comunidades autónomas españolas– tiene una derivada igualmente evidente: nace un incentivo absoluto para enviar a los niños a centros públicos.

Y esa medida se ha combinado con la denuncia de UPN de la discriminación a los colegios de municipios donde mandan las fuerzas constitucionalistas. El alcalde de Tudela, Alejandro Toquero, ha acusado al Gobierno de Navarra en manos de María Chivite, de "utilizar políticamente un asunto tan intocable como los colegios públicos, para atacar a Tudela y al resto de los municipios navarros gobernados por UPN".

Toquero asegura que en los últimos tres años, el Gobierno foral formado por socialistas, separatistas y comunistas con el apoyo de los proetarras, ha gastado dos millones de euros en reparación y mejoras de los colegios públicos de localidades navarras y ni uno sólo de esos euros ha acabado en colegios de municipios liderados por UPN.

El alcalde ha lanzado la denuncia aprovechando la visita de la Comisión de Educación del Parlamento de Navarra al Colegio Público Huertas Mayores, de Tudela, precisamente para ver el estado del centro educativo y comprender la problemática a la que se enfrentan este tipo de sedes.

El asunto y la denuncia no son nuevas. UPN ha subrayado que ya en la pasada legislatura exigió en diversas ocasiones en sede parlamentaria determinados arreglos y obras de mantenimiento en el colegio mencionado y nunca llegaron. Y es que el pacto entre Bildu y el PSOE-PSN en Navarra incluye de forma prioritaria el control de la educación para avanzar en la implantación obligatoria del vascuence en la comunidad foral –donde no es lengua oficial– y en el adoctrinamiento político.

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