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Juristas alertan: reformar el delito de terrorismo tendría peores consecuencias que la ley del 'solo sí es sí'

La mayoría de casos tendrían que ver con el terrorismo yihadista. Con esta reforma, las consecuencias para España serían también internacionales.

La mayoría de casos tendrían que ver con el terrorismo yihadista. Con esta reforma, las consecuencias para España serían también internacionales.
Varios agentes de la Guardia Civil llevan a un detenido tras una operación policial antiyihadista el pasado enero. | Europa Press

El exdiputado de los comunes en el Congreso y negociador de Sumar con ERC y Junts, Jaume Asens, planteó esta semana una eventual reforma del Código Penal de los delitos de terrorismo tras el rechazo de los de Carles Puigdemont a la Ley de Amnistía precisamente porque, en opinión del prófugo, la norma no blindaba por completo los casos de terrorismo, ya que los exceptuaba del perdón cuando se hubieran cometido de forma manifiesta, con intención directa y supusieran graves violaciones de los derechos humanos.

Algunos son los que ya apuntan a que ésta puede ser la maniobra de los socialistas para conseguir sacar adelante la amnistía: aprobarla tal y como está pero con el compromiso de luego reformar la definición o del delito de terrorismo en el Código Penal.

Así las cosas, Europa Press ha consultado con varios juristas esta cuestión y son claros al avisar de que reformar los delitos de terrorismo podría acarrear las mismas consecuencias que tuvo la conocida como ley del solo sí es sí, es decir, la excarcelación de condenados o la rebaja de penas. Incluso peores porque las consecuencias en este caso serían también internacionales.

Bernardo del Rosal, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Alicante, advierte de que si se reduce el delito de terrorismo solo a los llamados delitos de sangre "habría gente en las cárceles que ya no entrarían en la definición de terrorismo". Según publica este viernes ABC, hay más de 150 presos por terrorismo sin sangre en España que podrían verse afectados, la inmensa mayoría son yihadistas y etarras.

Del Rosal explica que "habría que revisar las condenas" y, en algunos casos, "aplicar penas menores" que podrían conllevar excarcelaciones. "Es echar una piedra en un estanque que está tranquilo y agitar las aguas de forma impredecible", avisa.

Enrique Gimbernat, catedrático emérito de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid, coincide y explica que -tal y como pasó con la Ley Orgánica de Garantía Integral de Libertad Sexual- una ley que reforme el Código Penal y modifique los delitos de terrorismo, al ser "más favorable" para los ya condenados, tendría que aplicarse de forma retroactiva a quienes están cumpliendo penas de prisión.

Este penalista subraya además que dicha modificación afectaría también a quienes aún no han sido condenados y - estando en fase de investigación- podrían ver archivadas las causas que hubiera en su contra.

Sobre el hecho de que ahora se intente separar del terrorismo los denominados delitos de sangre, Gimbernat recuerda que desde hace varios años la gran parte de los casos en este ámbito que juzga la Audiencia Nacional son relativos al yihadismo, que en su mayoría no abarca a personas que hubiesen ejecutado acciones terroristas con explosivos o pérdidas humanas, sino que incluye delitos de adoctrinamiento yihadista, financiación y cooperación con el Estado Islámico.

"Consecuencias internacionales"

En este sentido, Del Rosal incide en que, si bien la reforma del Código Penal para modificar los delitos de agresión sexual "solo tuvo consecuencias nacionales", una reforma de los delitos de terrorismo tendría "consecuencias internacionales".

Para el catedrático de la Universidad de Alicante, en este caso el problema radicaría en que España quedaría como "socio no fiable" para la lucha contra el terrorismo. "Una cosa es el nivel de los políticos, pero otra cosa es el día a día en la cooperación de órganos judiciales y policías", indica en referencia a casos de detenciones en suelo español de personas investigadas por terrorismo en otros países de la Unión Europea.

Del Rosal recuerda que, en lo referente a los delitos de terrorismo, España tiene un marco normativo que no es propio, sino que está "sintonizado" con el de la Unión Europea. "La definición de terrorismo no se la inventa el legislador español, es fruto de un consenso", asegura.

Este penalista insiste en que modificar el Código Penal "desintonizaría" a España de esa legislación europea "a todos los efectos", algo que permitiría -por ejemplo- "refugiar" en suelo español a alguien que para la legislación de otro país de la Unión es un terrorista y para España no. "Eso generaría un problema de cooperación internacional. Te quedas fuera de juego de un combate global", detalla.

Problemas con las extradiciones

Sobre este extremo, Gimbernat recuerda que España solo puede entregar a personas que estén reclamadas por conductas que sean delictivas aquí y en el país que reclama la entrega, por lo que entiende que una reforma de los delitos de terrorismo podría afectar la relación de Madrid con otras capitales europeas.

Del Rosal insiste en que en la actualidad el terrorismo no es solo ETA o los Comités de Defensa de la República (CDR) vinculados al independentismo catalán que están a la espera de juicio en la Audiencia Nacional, "sino también el terrorismo yihadista" o el que pueda circunscribirse a otros ámbitos de conflicto en Oriente Próximo, el Mar Rojo o Rusia.

"Ahora mismo en un mundo global, en el que si tocas un palillo en un sitio eso tiene un efecto mariposa. Cualquier modificación hay que hacerla con muchísimo cuidado", apunta.

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