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Rusia se vio con el ministro socialista Borrell en 2018 para hablar de "ciberseguridad" mientras inflaba el separatismo

Por aquellas fechas era conocida la injerencia rusa en el separatismo catalán y en el golpe rupturista del 1-O.

Por aquellas fechas era conocida la injerencia rusa en el separatismo catalán y en el golpe rupturista del 1-O.
Serguei Lavrov y Josep Borrell en el Palacio de Santa Cruz en 2018 | Europa Press

Un encuentro ha llamado la atención del Parlamento Europeo en la investigación de las injerencias rusas. Se produjo en noviembre de 2018 y sus protagonistas fueron Josep Borrell y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. Y era homólogo porque, por aquellas fechas, Borrell no ocupaba su actual cargo de alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, sino que era el ministro de Exteriores de España con Pedro Sánchez. El motivo de la cita fue avanzar, en teoría, en la defensa de la ciberseguridad: toda una paradoja cuando lo cierto es que ya por aquellas fechas era conocida la injerencia rusa en el separatismo catalán y en el golpe rupturista del 1-O.

El Grupo Popular en la Eurocámara ha incluido en sus peticiones de investigación un encuentro: el de Borrell con los rusos en noviembre de 2018: "El nuevo ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, el socialista Josep Borrell, recibió en Madrid a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, y ambos anunciaron que crearían un grupo de ciberseguridad", señala la documentación del PP. El "grupo de seguridad para combatir la desinformación fue, posiblemente, el aspecto más importante de la reunión", afirmó el propio Borrell en aquellas fechas. "Ambos dijeron que esperaban que otros países se unieran al equipo, pero este grupo de ciberseguridad nunca se puso en marcha", señala la documentación remitida al Parlamento Europeo.

"Posteriormente, Lavrov afirmó que su objetivo era "colaborar para que las relaciones sean más fluidas y fáciles", y añadió que "nadie ha fundamentado las acusaciones ni presentado pruebas" sobre la injerencia rusa en Cataluña". El documento añade que "negar la interferencia es una estrategia utilizada frecuentemente por Rusia, incluso durante la invasión de Ucrania en 2022, que fue precedida por una campaña sin precedentes de desinformación y piratería".

Posteriormente, en mayo de 2021, Borrell "reconoció que Lavrov le advirtió durante una visita a Moscú que "si mencionaba el asunto del activista opositor Navalny, sacaría a colación Cataluña". Navalny acaba de ser asesinado por Rusia por ser opositor al régimen de Putin.

Los populares recuerdan ahora aquel encuentro porque lo evidente es que el grupo de ciberseguridad nunca se materializó y que, sin embargo, Sánchez no ha dejado de beneficiarse del apoyo de un separatismo cuyas evidencias de conexión con Rusia son crecientes.

La documentación remitida a esta Cámara deja, de hecho, al descubierto una brutal y longeva conexión entre el separatismo catalán y Rusia que se remonta una década: desde que Moscú buscó aliados para respaldar su ocupación de Crimea de 2014 y encontró a un antiguo Junts perfectamente dispuesto a aliarse con Rusia con tal de contar con el apoyo necesario para su proyecto separatista. Por aquellas fechas era Artur Mas el líder de la aún denominada CiU, ni siquiera había llegado la época de PDeCAT y no se había ni pensado en el actual término de Junts. Pero el golpe separatista ya contó con un primer experimento el 9 de noviembre de 2014.

Conexión Crimea-Cataluña

"Putin compara la crisis de Cataluña con la de Ucrania". Así se llama uno de los apartados de ese extenso documento proporcionado por el PP a la UE en el que se explica que "el apoyo a la independencia siempre ha jugado un papel destacado en las campañas de interferencia de Rusia en los países de la UE y Estados Unidos, visto como una forma de socavar a los Estados que el Kremlin considera adversarios".

El informe recuerda que, curiosamente, "apoyar el separatismo en Rusia conlleva una pena de hasta cinco años de prisión", pese a lo que el "Kremlin ha defendido el derecho de Crimea a separarse de Ucrania y unirse a Rusia, al tiempo que criticó a gran parte de Europa y Estados Unidos por reconocer la independencia de Kosovo de Serbia, anuló a los separatistas chechenos y condenó a decenas de rusos que pidieron la secesión de territorios rusos como Karelia, Siberia y los Urales". Pero ese momento fue, precisamente, el del arranque de las relaciones más estables y coordinadas de Rusia con el separatismo catalán.

"La conexión entre el caso de Crimea y el de Cataluña como partes que supuestamente luchan por la separación de los Estados opresores –Ucrania y España– ha sido señalada repetidamente por los líderes rusos desde 2014, año de la primera invasión de Ucrania", explica el informe. "El 6 de marzo de ese año, Sergey Neverov, secretario del Consejo General de Rusia Unida, el partido de Putin, y vicepresidente de la Duma Estatal rusa, puso el ejemplo del separatismo catalán como argumento para justificar la anexión de Crimea por parte de Rusia. Dijo: "¿Por qué Crimea no puede salir de Ucrania? Cataluña se va a retirar de España", afirmó, refiriéndose al referéndum que algunos partidos catalanes ya intentaban organizar" en aquel 2014.

Y "fue el propio Putin quien en 2017, días después del referéndum ilegal de independencia en Cataluña, vinculó los casos de España y Ucrania en un sonado discurso sobre el separatismo y otros desafíos al orden mundial. Ocurrió el 19 de octubre en el foro Valdai", añade el documento.

Obstáculos a la investigación de la injerencia rusa

Esa misma documentación explica que durante el mismo Gobierno socialista del que fue ministro Borrell, "la Fiscalía, tanto de Madrid como de Barcelona, ​​ha obstaculizado la investigación de casos de injerencia rusa en el proceso independentista. Por ejemplo, el fiscal de la Audiencia Nacional presentó en 2021 un escrito pidiendo el cierre de la investigación sobre la presencia de espías rusos en Cataluña durante el referéndum de 2017. Por su parte, el fiscal Anticorrupción se ha opuesto en repetidas ocasiones a que se amplíe el alcance del proceso que sigue el juez Aguirre en el juzgado número 1 de Barcelona.

En abril de 2020, el juez pidió a la Guardia Civil que investigara el patrimonio de Josep Maria Alay, jefe de gabinete de Puigdemont, que tuvo un papel destacado en los recientes contactos con Moscú, para determinar si había adquirido riqueza de forma ilícita. después de encontrar posibles pruebas, el fiscal se opuso".

Y, "previamente, en septiembre de 2021, el fiscal también se opuso a que la Guardia Civil investigara una transacción de venta de petróleo entre una firma china y una rusa, acuerdo mencionado en las conversaciones de 2020 entre Alay y Dmitrenko, el empresario ruso afincado en Cataluña", añade la documentación.

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