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El BPE Juan Carlos I se desplegará 4 meses por el Mediterráneo Oriental y el Mar Báltico, áreas de influencia rusas

Encabezará el Grupo Expedicionario de Combate Dédalo 24. Su misión forma parte de la estrategia de disuasión y defensa de la OTAN.

Encabezará el Grupo Expedicionario de Combate Dédalo 24. Su misión forma parte de la estrategia de disuasión y defensa de la OTAN.
Cubierta de vuelo del BPE Juan Carlos I. | Flickr Armada / Cbo I.M. Guillermo Álvarez Carrasco

El Buque de Proyección Estratégica (BPE) Juan Carlos I, la actual joya de la corona de la Armada española, se desplegará durante los próximos cuatro meses por el Mar Mediterráneo Oriental, el Océano Atlántico y en el Mar Báltico. En una misión que será doble. Por un lado, formará parte de la estrategia de disuasión y defensa de la OTAN. Por el otro lado, servirá para realizar ejercicios navales con países aliados y amigos.

El barco emblema, que llevará a bordo al Batallón Reforzado de Desembarco I del Tercio de Armada, una unidad aérea embarcada compuesta por aviones de despegue vertical Harrier AV-8B, helicópteros y las embarcaciones de desembarco tipo LCM-8 del Grupo de Playa, no estará solo. Irá acompañado por el Buque de Asalto Anfibio L-51 Galicia, la fragata F103 Blas de Lezo y la fragata F-84 Reina Sofía.

Todo este contingente aeronaval conformará el Grupo de Combate Expedicionario Dédalo 24, un nombre con el que la Armada rinde homenaje a los dos primeros portaaeronaves que tuvo en servicio, ambos con este nombre. El primero, entre 1922 y 1936. El segundo, entre 1967 y 1989. Al mando de este grupo estará el contraalmirante –rango equivalente en los ejércitos al de general de brigada– Gonzalo Villar Rodríguez.

Este despliegue constará de cuatro fases. La primera, tendrá lugar frente a las costas de Grecia y Turquía en el Mar Mediterráneo Oriental. La segunda fase tendrá lugar frente a las costas de Italia, en el Mediterráneo Central. La tercera fase será su marcha al Océano Atlántico, donde aprovechará para realizar una parada en Gijón para participar en la parada aeronaval que tendrá lugar el 24 de mayo con motivo del Día de las Fuerzas Armadas.

La última fase del despliegue será en el Mar Báltico, un área estratégica para la OTAN donde de forma permanente hay dos agrupaciones navales aliadas (una de fragatas y otra antiminas) cuyos componentes marítimos van aportando los aliados de manera rotatoria. De hecho, en estos momentos las de fragatas (SNMG-1) está comandada por el contraalmirante español Joaquín Ruiz Escagedo, que va a bordo de la F102 Almirante Juan de Borbón, que está acompañada por buques de Alemania, Polonia, Portugal, Reino Unido y Países Bajos.

Se da la circunstancia que tanto el Mediterráneo Oriental como el Mar Báltico son las dos zonas marítimas de Europa con una mayor presencia rusa. En el Mar Báltico por la cercanía a las bases militares rusas de Kaliningrado y San Petersburgo. En el caso del Mediterráneo Oriental por ser la zona de salida natural de las bases rusas en el Mar Negro, además de para la base marítima que Rusia mantiene en la Siria de Bashar al Asad.

Este despliegue servirá además para realizar actividades navales tanto en el ámbito de la Alianza Atlántica como bilaterales con países aliados y amigos y consolidar el impulso adquirido por estos despliegues a lo largo del pasado año –el Grupo de Combate Expedicionario Dédalo realizó dos salidas similares en 2023– , y seguir mostrando el compromiso de España con sus aliados.

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