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El rastro criminal de 'Dinamita Montilla', el asesino en serie de TikTok

El homicida reincidente, condenado a 128 años por cuatro crímenes y excarcelado tras la derogación de la ‘doctrina Parot’, ha vuelto a matar.

El homicida reincidente, condenado a 128 años por cuatro crímenes y excarcelado tras la derogación de la ‘doctrina Parot’, ha vuelto a matar.
A José Jurado Montilla se le atribuyen al menos cinco asesinatos. | TikTok

"Soy un aventurero que parto de la base de que cada persona es única", así se define José Jurado Montilla en su perfil de TikTok. El varón -de 62 años y conocido como ‘Dinamita Montilla’- era muy activo en esta red social y precisamente este extremo facilitó su localización por parte de la Policía Nacional, que le detuvo el pasado jueves por el crimen de un joven que habría cometido en 2022.

En el momento del arresto, se encontraba en el bar Benito. Él mismo informó de su ubicación en un video que publicó desde el establecimiento. Había estado toda la tarde charlando con un hombre y una mujer que conoció en Valdebótoa, una pedanía de la provincia de Badajoz, y parecía contento. Las dos cervezas, el vino y el "cubata" que llevaba en el cuerpo algo habrían ayudado, ya que -asegura- no suele beber.

Jurado Montilla es un viejo conocido de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Fue condenado a 128 años de cárcel por cuatro asesinatos perpetrados en la provincia de Málaga en la década de los ochenta. Es sí, sólo cumplió veintiocho. Salió de prisión en diciembre de 2013, gracias a la derogación de la ‘doctrina Parot'. En estos diez años en libertad, habría matado a al menos otra persona.

El quinto crimen

Al detenido, para el que el Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga ha decretado prisión provisional, se le acusa de la muerte de un joven -David, de 21 años- el 30 de agosto de 2022. Según ha informado la policía, su cadáver presentaba heridas "por arma de fuego en cabeza y cuello" cuando fue localizado en una finca de Los Montes de Málaga. Hasta Montilla se ha llegado gracias a "los vestigios biológicos dejados por el presunto autor en la escena del crimen".

La investigación -admiten- ha sido "compleja". La operación policial comenzó horas antes del hallazgo del cuerpo de la víctima en el paraje de Los Ciegos, a partir de la denuncia por desaparición presentada por su familia. El chico -que era estudiante de ingeniería- se había dirigido a una casa de aperos propiedad de sus padres para recoger unas algarrobas. Tenía autorización de los dueños de las fincas colindantes para recoger los frutos. Con ello, se ganaba un dinero para sufragar sus gastos.

Desde allí le escribió un WhatsApp a su padre para informarle de que se había topado con un hombre armado -supuestamente un cazador y con "mala pinta"- que estaba en las inmediaciones de su propiedad y le dijo que estaba sediento, por lo que le dio agua. También comentó su encuentro con el extraño en un grupo que tenía con unos amigos en la mencionada plataforma de mensajería instantánea. Estas fueron las últimas comunicaciones que David mantuvo con su entorno. Ya no volvió a responder.

A la mañana siguiente, se encontró su cuerpo sin vida con dos disparos. "Un primer impacto de cartuchería de postas, y un segundo, a bocajarro, con munición de perdigones", detalla la policía. En su mochila hallaron material biológico de un hombre, una pestaña, que permitió "seguir la pista de un perfil genético". En primera instancia, les llevó hasta "una persona que no guardaría relación con los hechos investigados". Pero su identificación fue fundamental porque les condujo hasta el detenido.

Un asesino en serie

David sería la quinta víctima de José Jurado y la policía investiga si puede haber alguna más. No obstante, el sexagenario sólo reconoce el primero de sus crímenes. Fue el de Francisco González. Un vecino del municipio malagueño de Puerto de la Torre -de 57 años- que fue hallado muerto y tapado con sacos en su cortijo de Almogía, en el año 1985. El cadáver presentaba un disparo de escopeta que resultó mortal.

Pero al ‘Dinamita’ (también conocido como ‘el Titi’) se le atribuyen otros tres asesinatos en distintos pueblos de la Costa del Sol desde 1985 hasta su detención, el 4 de mayo de 1987 en Álora. Por un lado, los de dos turistas -un alemán y un inglés- que estaban de acampada en la zona de El Chorro y que aparecieron muertos, con varios disparos y heridas producidas por un arma blanca.

Por otro, el del exchófer del cantaor Juanito Valderrama -Antonio Paniagua-. Su cadáver fue hallado semicarbonizado en una casa de campo de Campanillas, en marzo de 1987. Algunas de las pertenencias de la víctima, que -según las averiguaciones de la policía- habían sido sustraídas de su domicilio (accesorios de bicicleta, entre otras cosas), obraban en poder de Montilla cuando fue arrestado.

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