
Este lunes ha arrancado la vista oral de la denominada operación Kitchen con la presentación de dos causas de nulidad: la del PSOE pidiendo que se impute a María Dolores de Cospedal; y la de la defensa de Jorge Fernández Díaz, que entiende que el tribunal no es competente para juzgarlo.
La vista oral juzgará durante los próximos meses si la excúpula del Ministerio del Interior del popular Fernández Díaz utilizó medios del Estado para robar al extesorero del PP Luis Bárcenas información comprometida para la formación política. Entre las actuaciones más destacadas, se encuentra la visita de una persona armada vestida de cura que habría amordazado a la familia Bárcenas para sustraer los papeles que guardaba en su caja fuerte.
En concreto, la letrada del PSOE, personado como acusación popular, ha presentado un incidente de nulidad que retrotraiga las acciones judiciales a la apertura de juicio oral para que se reabra la investigación y se impute a la exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. La exdirigente popular ya fue imputada en el caso, pero posteriormente la Audiencia Nacional la absolvió por considerar que no existían indicios suficientes de que participase en la operación.
La letrada también ha pedido la imputación del exmarido de Cospedal, Ignacio López del Hierro, y al propio Partido Popular "a modo de partícipe a título lucrativo" de la operación. La magistrada Teresa Palacios ha tenido que cortar en numerosas ocasiones a la letrada Gloria de Pascual, que representa al Partido Socialista, por su exposición de las cuestiones previas. A juicio de la juez de la Audiencia Nacional, se basaba más en una valoración de los hechos ya presentados en lugar de la exposición de nuevos hechos que puedan provocar una nueva situación procesal; para lo que se encuentra destinada esta primera sesión.
La Audiencia Nacional no es competente
Por su parte, la defensa del exministro Jorge Fernández Díaz ha espetado ante los magistrados que componen el tribunal –Teresa Palacios, Javier Mariano Ballesteros Martín y Francisca María Ramis Rosselló— que la Audiencia Nacional no es competente para juzgar a los investigados.
De hecho, el letrado ha presentado una causa de nulidad asegurando que el hecho de que este caso se haya desarrollado en la Audiencia Nacional se debe a una mala asociación entre la operación Kitchen y el caso Tándem. Mientras que el primero juzga a la excúpula del Ministerio del Interior por robar los papeles de Bárcenas; el segundo es la pieza principal en la que se juzga al comisario jubilado José Manuel Villarejo por favorecerse de su posición en la Policía Nacional para llevar a cabo investigaciones privadas e ilegales.
Según el letrado, la única conexión que hay entre un caso y el otro es que Villarejo ha participado en ambos casos, pero no por ello significa que las causas estén conectadas de alguna manera: "El único denominador común que hay es que el señor Villarejo se encuentra investigado en ambos casos, pero nada más". Por ello, ha pedido que sea la Audiencia Provincial la que se haga cargo del caso, que, según él, sería el tribunal competente para ello.
A esta tesis se han sumado los demás imputados por el caso, que en su día fueron los subordinados de Fernández Díaz en el Ministerio del Interior bajo el Gobierno del expresidente popular Mariano Rajoy.
Villarejo se une a todo
Por su parte, la defensa de Villarejo se ha unido a las "diez cuestiones previas" de nulidad, por lo que suscribe tanto la tesis de la acusación popular del PSOE, que entiende que deben ser imputados Cospedal, su exmarido y el PP; como a la de las defensas de los exaltos cargos de Interior, que piden que la causa sea juzgada en la Audiencia Provincial. Así, su letrado ha recalcado que "nada de lo que se investiga en el caso Tándem" se encuentra relacionado con la operación Kitchen.
Además, a su llegada a la sede de San Fernando de Henares de la Audiencia Nacional, Villarejo ha espetado que "el tribunal se está dando cuenta de que casi todo era humo". Asimismo, se ha definido como un "humilde agente de inteligencia" que habría servido como una especie de cabeza de turco a la que "colgarle" todas las investigaciones. Por ello, ha pedido que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) "deje de ser impune" y ha cargado contra la exvicepresidenta del Gobierno y exdirigente del mencionado centro Soraya Sáenz de Santamaría deslizando que esta podría haber estado al tanto de la operación Kitchen. Sáenz de Santamaría tendrá que comparecer como testigo.


