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Ábalos y Koldo se pusieron pelo en pandemia con el hermano del asesino de Alcàsser

Mauricio Anglés asegura que adelantó 10.000 euros en la compra de mascarillas a Ábalos y Koldo, pero solo recibió la mitad del pedido.

Mauricio Anglés asegura que adelantó 10.000 euros en la compra de mascarillas a Ábalos y Koldo, pero solo recibió la mitad del pedido.
El exministro José Luis Ábalos, en el banquillo de los acusados junto a su exasesor, Koldo García. | EFE

El nivel de degradación institucional que rodea a la presunta trama corrupta incrustada en el seno del Ministerio de Transportes sigue superando cualquier límite imaginable. Los nuevos detalles sobre las actividades del exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García evidencian un relato propio del esperpento literario. En plena pandemia, mientras los españoles permanecían encerrados en sus casas, ambos acudieron a una clínica estética para ponerse pelo.

Según ha revelado el diario El Mundo, la operación se organizó con discreción en Top Clinic, un centro de medicina estética situado en Masanasa, a escasos kilómetros de Valencia. Y la identidad del especialista médico encargado de realizar estos injertos capilares fue Mauricio Anglés, hermano del asesino de las niñas de Alcàsser.

Pero el esperpento no acaba ahí. Según el relato recogido por El Mundo, Ábalos y Koldo aprovecharon su visita para estafar a Anglés —ahora conocido como Joaquín Martins—. Según ha denunciado el especialista médico, recibió propuestas vinculadas al suministro de mascarillas en plena pandemia. "Me dijeron que se iban a agotar", explica. Él respondió encargando 20.000 unidades y adelantando cerca de 10.000 euros en efectivo. El resultado: solo recibió la mitad del pedido. El resto nunca llegó. El propio empresario terminó denunciando los hechos en 2024 al conocer el alcance del caso.

El mismo patrón

Ábalos, según su entorno, quiso ponerse "muy poquito pelo" para que el cambio no fuera excesivo, aunque finalmente "se le notaba". Koldo, por su parte, habría necesitado más sesiones, aunque con un buen resultado a tenor de las últimas imágenes difundidas durante la primera semana del "juicio mascarillas".

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La evolución capilar de Koldo García.

El episodio sin duda encaja con el patrón o modus operandi que se ha dibujado durante esta primera semana del juicio, que ha servido para conocer los tejemanejes en la contratación de dos amigas en empresas públicas y volver a hablar de la entrega o recogida de dinero en la sede del PSOE.

La imagen que han proyectado los testimonios de algunos de los más de veinte testigos que han pasado por el Tribunal Supremo es la de la España de los enchufes, en la que la expareja de un exministro ha reconocido cobrar de dos empresas públicas sin ir a trabajar y una "amiga" y compañera de partido, aunque aseguró que trabajó, y mucho, admitió que al principio se dedicó a leer libros de trenes en horario laboral.

Su "arbitraria" contratación forma parte de la acusación que dirige la Fiscalía contra Ábalos y su asesor, Koldo García, que también están siendo juzgados por el supuesto concierto con el tercer acusado en discordia, el empresario Víctor de Aldama, para beneficiarle en sus negocios con la Administración —como varios contratos millonarios de mascarillas— a cambio de presuntas mordidas.

El caso sigue asediando la figura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, puesto que las revelaciones demuestran que el nivel de descontrol e impunidad era absoluto. Una historia que pasará a los anales de la crónica política española por su inigualable sordidez.

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