
Las elecciones en Hungría de este domingo han supuesto el final de 16 años de poder de Viktor Orban, el hombre de Rusia en la UE (hace sólo unas semanas trascendió una investigación sobre cómo su ministro de Exteriores informaba regularmente a su homólogo ruso sobre lo que se hablaba en las reuniones a puerta cerrada de los líderes europeos).
Pero Orban no era sólo el caballo de Troya de Putin en Bruselas y el más fiel aliado de Donald Trump en Europa: también era el hombre de Santiago Abascal en una alianza política y también económica, reflejada en el grupo que compartían en la UE y en la cercanía y múltiples elogios del líder de Vox al ahora derrotado en las urnas. Hace sólo unos días, en plena campaña, Abascal calificaba a Orban de "auténtico protector de Europa" y avisaba de que estas "también son nuestras elecciones" como defensores de "una Europa próspera en la que las naciones son soberanas". Tras confirmarse el fin del polémico primer ministro húngaro, Abascal se apresuró a lamentarlo, diciendo que "deja una honda huella en todas las fuerzas patriotas de Europa". "Hungría era la única nación de Europa a salvo de la invasión islamista", afirmó el líder de Vox en las redes sociales.
Esa cercanía entre Vox y el partido de Orban se tradujo en 2024 en su alianza en el grupo Patriots en la Eurocámara: en un movimiento muy lamentado por antiguos líderes de Vox, Abascal decidió abandonar el grupo europeo ECR, presidido por Giorgia Meloni, para integrar el liderado por Fidesz y otros partidos unidos por su discurso antiinmigración y sobre todo sus simpatías hacia Rusia y ambiguas posiciones respecto a Ucrania. El grupo, con 86 europarlamentarios y once partidos, está liderado por el propio Abascal.
Por otro lado, hace menos de un año terminó de confirmarse hasta qué punto la financiación desde la órbita de Orban era relevante para Vox. Según se conoció en junio del año pasado, el partido de Abascal accedió a un segundo préstamo de siete millones de euros del banco húngaro MBH vinculado al Gobierno de Orban destinado a financiar la campaña de las europeas. Antes, había recibido otro de 6,5 millones también del MBH Bank para la campaña de las generales de 2023, que llevó al PSOE a denunciarlos por financiación ilegal aunque la investigación fue finalmente archivada.
Según las cuentas anuales de la formación, Vox debía en 2024 más de dos millones a MBH de este segundo préstamo mientras que el primero ya había sido devuelto. Dichas cuentas anuales también reflejaban la donación de dos millones de Vox a la Fundación Disenso, según el balance de cuentas anuales de 2024 que adelantó LD.
En una carta a los militantes que acompañaba a la memoria de gastos de ese año, el vicepresidente y secretario general de Vox, Ignacio Garriga, alegó que tuvieron que "volver a recurrir a un banco húngaro" porque entidades españolas le habían negado "la financiación cuando sí se la ofrecen al resto". En la misiva, Garriga llegaba a hablar de que el Gobierno amenazaba a los bancos para que no financiaran a Vox y denunciaba la tardanza de la Administración en devolverles "los más de tres millones de euros que nos deben por las últimas elecciones en función de los resultados electorales". Las mismas cuentas reflejaban que el partido también había recibido préstamos de Banco Santander y BBVA con un importe de 955.000 euros y 1,8 millones.

