
Los investigadores sospechan que el presidente del Gobierno Pedro Sánchez ordenó montar las cloacas del PSOE durante los 5 días de reflexión que se tomó tras ser imputada su esposa Begoña Gómez por el titular del Juzgado de Instrucción n.º 41 de Madrid, Juan Carlos Peinado.
El 24 de abril de 2024, Sánchez publicó una carta abierta a la ciudadanía en redes sociales anunciando que cancelaba su agenda pública y se tomaba cinco días de reflexión para decidir si continuaba como presidente del Gobierno o presentaba su dimisión. El detonante fue la apertura de diligencias judiciales contra su esposa por presunto tráfico de influencias y corrupción en los negocios tras la denuncia del sindicato Manos Limpias. "Soy un hombre profundamente enamorado de mi mujer que vive con impotencia el fango que sobre ella esparcen día sí y día también", afirmó en la misiva. Cinco días después, Sánchez compareció públicamente y anunció que continuaba al frente del Gobierno "con más fuerza".
Fuentes jurídicas consultadas por Libertad Digital afirman que "los investigadores del caso de las cloacas del PSOE que instruye el titular del Juzgado de Instrucción n.º 9, Arturo Zamarriego, sospechan que Pedro Sánchez aprovechó los 5 días de reflexión que se tomó en abril de 2024 para montar las denominadas cloacas del PSOE".
Las mismas fuentes consultadas por LD subrayan que "a día de hoy, la tesis principal de investigación que se sigue en la causa es que el presidente del Gobierno dio la orden de proteger a toda costa a su esposa en esos días". De hecho, la supuesta reunión fundacional de esta cloaca se produjo el 25 de abril de 2024, en la planta noble de Ferraz.
Este encuentro se produjo apenas veinticuatro horas después de que Pedro Sánchez publicara su ya famosa carta. Bajo la batuta de Santos Cerdán, mano derecha de Sánchez en el PSOE, se encontraban figuras como Antonio Hernando, director adjunto del Gabinete de Presidencia; Ion Antolín, jefe de prensa del PSOE; y Juanfran Serrano, el número dos de Cerdán que fue blindado por el partido tras ser señalado por la justicia.
El objetivo central de este grupo clandestino liderado por Santos Cerdán e integrado por la fontanera del PSOE Leire Díez o el empresario Javier Pérez Dolset era desacreditar a guardias civiles, fiscales o jueces que investigaran a la familia de Pedro Sánchez o al PSOE. Tal y como desveló este diario, entre sus objetivos se encontraba la juez Beatriz Biedma por investigar al hermano del presidente del Gobierno David Sánchez, el propio juez Juan Carlos Peinado por investigar a Begoña Gómez o el magistrado Manuel Marchena por abrir en el Supremo la investigación al entonces fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz.
Precisamente, este jueves comparecía como testigo ante el juez Zamarriego el que fuera vicepresidente de la Junta de Andalucía Gaspar Zarrías para aclarar su relación personal con los investigados en esta causa, así como con la consultora Zañó Sociedad. El PP pidió su imputación apuntando que la empresa Zañó Sociedad Consultora, administrada por Zarrías, "históricamente vinculado al PSOE, podría haber participado activa y decisivamente en los hechos que constituyen el objeto de la presente causa, financiando las actuaciones indiciariamente delictivas investigadas". Los populares señalaban que Leire Díez "habría sido formalmente contratada" por esa consultora entre junio y octubre de 2024.
Zarrías ha explicado al juez Zamarriego que pagó 4.000 euros al mes a Díez durante cuatro meses para que esta realizara un trabajo "como periodista de investigación". Este trabajo habría consistido en emitir un supuesto informe después de investigar si el comisario José Manuel Villarejo estuvo "detrás" de la causa de los ERE de Andalucía. Zarrías ha entregado dicho informe al juez.
La carta de Sánchez, "profundamente enamorado" de 24 de abril de 2024
No suele ser habitual que me dirija a usted a través de una carta. Sin embargo, la gravedad de los ataques que estamos recibiendo mi esposa y yo, y la necesidad de dar una respuesta sosegada, me hacen pensar que esta es la mejor vía para expresar mi opinión.
Le agradezco, por tanto, que tome un poco de su tiempo para leer estas líneas.
Como ya sabrá, y si no le informo, un juzgado de Madrid ha abierto diligencias previas contra mi mujer, Begoña Gómez, a petición de una organización ultraderechista llamada Manos Limpias, para investigar unos supuestos delitos de tráfico de influencias y de corrupción en los negocios.
En mi opinión, son medios de marcada orientación derechista y ultraderechista los que han venido alimentando esta denuncia falsa desde hace meses. Como es lógico, Begoña defenderá su honorabilidad y colaborará con la Justicia en todo lo que se la requiera para esclarecer unos hechos tan escandalosos en apariencia como inexistentes.
Los ataques que sufro no son a mi persona sino a lo que represento: una opción política progresista, respaldada elección tras elección por millones de españoles, basada en el avance económico, la justicia social y la regeneración democrática.
Llegados a este punto, la pregunta que legítimamente me hago es: ¿merece la pena todo esto? Sinceramente, no lo sé.
Es tan grave y tan burdo el ataque que estamos sufriendo que necesito parar y reflexionar con mi esposa. Me urge responderme a la pregunta de si merece la pena, pese al fango en el que la derecha y la ultraderecha pretenden convertir la política, seguir al frente del Gobierno o renunciar a este alto honor.
Muchas veces se nos olvida que tras los políticos hay personas. Y yo, no me causa rubor decirlo, soy un hombre profundamente enamorado de mi mujer que vive con impotencia el fango que sobre ella esparcen día sí y día también.
Por todo ello, he decidido cancelar mi agenda pública unos días para poder reflexionar y decidir qué camino tomar.
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