
Pedro Sánchez recibe este fin de semana a cuatro presidentes de la extrema izquierda latinoamericana para afianzar su perfil como líder internacional anti-Trump, tras una polémica gira por China en la que Xi Jinping lo ha colocado en "el lado correcto de la historia", un elogio que viene de un país sin cuyo apoyo Putin no habría podido iniciar la guerra contra Ucrania ni seguir con ella más de cuatro años después.
No es casualidad que Sánchez haya elegido Barcelona para el encuentro con Lula da Silva, Claudia Sheinbaum, Gustavo Petro y Yamandú Orsi, pues la Ciudad Condal es la sede de la Generalidad presidida por su amigo Salvador Illa. Mientras, en Madrid el Partido Popular recibe por todo lo alto a María Corina Machado. Un Madrid demasiado de derechas para recibir a unos líderes demasiado de izquierdas, pero no para Sánchez, cada vez más escorado hacia la extrema izquierda, aunque pretenda ahora simular un cierto toque centrista con nombramientos como el de Carlos Cuerpo. Una de cal y otra de arena, pensará el presidente del Gobierno, tratando de tocar todos los palos del espectro electoral.
Desde luego, el perfil de sus invitados este fin de semana es de izquierda muy radical, salvo quizás Orsi, más próximos a Podemos que a la socialdemocracia europea de la que Sánchez cada vez está más alejado.
Lula da Silva
El presidente de Brasil, Lula da Silva, es un exponente claro del iliberalismo de izquierdas iberoamericano, un líder populista que ha utilizado las instituciones para perpetuarse en el poder, en un proceso de degradación democrática, pese a presentarse como el salvador de la misma frente a Bolsonaro, siendo ambos parte del mismo problema. Bajo un barniz de justicia social, busca el control hegemónico del Estado, el debilitamiento de la propiedad privada y el fortalecimiento de un bloque geopolítico contrario a los valores de la libertad individual y el libre mercado.
Como cofundador del Foro de Sao Paulo y más recientemente del Grupo de Puebla, Lula ha actuado como padrino de las peores dictaduras de la región (Venezuela, Nicaragua y Cuba), algo que a Sánchez no parece molestarle mucho. No hay que olvidar el papel de José Luis Rodríguez Zapatero en el mismo ámbito, gran apoyo de Sánchez todos estos años. Además, Lula ha financiado y protegido en mandatos anteriores regímenes autoritarios a través del Banco Nacional de Desarrollo de Brasil.
Por otra parte, Lula estuvo condenado y en prisión por el caso Lava Jato, el mayor caso de corrupción de la historia de Brasil. La Justicia lo situó en la cúspide de esa estructura de sobornos a cambio de obras públicas. Sus partidarios, cómo no, hablaron de un caso claro de lawfare, mientras que sus detractores siguen pensando de él que es un exconvicto que salió de prisión por tecnicismo procesales pero no que fuese inocente de los cargos que se le imputaron.
En política exterior, Lula mantiene una política de cercanía hacia Rusia y China, de equidistancia hacia Ucrania y de blanqueamiento de figuras como Nicolás Maduro, a quien en su momento recibió con honores de Estado.
Por último, y también en línea con otro líderes populistas, y como veremos que hacen otros invitados de Sánchez a esta cumbre de Barcelona, el Gobierno de Lula está llevando a cabo una persecución a la oposición y a la libertad de expresión especialmente en redes sociales, bajo el pretexto de combatir los bulos y las noticias falsas. Suena familiar también en España.
Claudia Sheinbaum
La mexicana Claudia Sheinbaum es la "heredera radical" de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), claramente alineada con el populismo autoritario y el indigenismo antiespañol.
Sheinbaunm es la garante de la pervivencia del "obradorato" que bajo una "retórica buenista", que incluso recuerda a la exalcaldesa de Madrid Manuela Carmena, oculta una agenda de control institucional absoluto y de erosión de los contrapesos democráticos en México.
Promotora del estatismo económico bajo el pretexto del ecologismo, su visión de la soberanía energética es un ataque a la inversión privada y una vuelta al monopolio estatal ineficiente. Puede ser definida como una "izquierdista radical" que busca profundizar la dependencia de la ciudadanía de los subsidios gubernamentales.
Sheinbaum mantiene una actitud beligerante hacia la Conquista, algo que no disgusta en absoluto al Gobierno español, y hacia la Monarquía española. El revisionismo histórico de Sheinbaum no es más que una maniobra populista para desviar la atención de los problemas internos de México, por lo que le viene muy bien alimentar el resentimiento contra España.
Siguiendo la estela de Lula da Silva, Sheinbaum mantiene vínculos con el Eje de Puebla y los regímenes autoritarios de la región, criticando a quienes se oponen a financiar a la dictadura cubana, a los que tildó de "racistas y clasistas".
El Gobierno de la mexicana está profundizando en la degradación institucional del país a través de reformas electorales y judiciales, que amenazan la independencia del Poder Judicial. Su administración utiliza las conferencias de prensa (la "mañanera") y los medios públicos para estigmatizar a la prensa crítica y a la oposición, y utiliza la regulación de lo que llaman los "discursos de odio" como una forma encubierta de censura. También nos suena en España.
Gustavo Petro
El presidente colombiano Gustavo Petro, otro de los invitados por Pedro Sánchez a Barcelona, fue miembro del grupo terrorista Movimiento 19 de Abril, conocido como M-19 o El Eme, una organización guerrillera urbana que se creó en 1970 y se disolvió en marzo de 1990. Petro sigue conservando una mentalidad revolucionaria hostil hacia la democracia liberal, con ataques constantes a la Fiscalía y a la justicia cuando han investigado a su entorno, como el caso de financiación ilegal a través del narcotráfico de su campaña destapado por su propio hijo, Nicolás Petro. O mediante el uso de la calle y las movilizaciones populares como una forma de chantaje o presión al Congreso para que aprueben sus reformas.
Desde un punto de vista económico, Petro está camino de una "venezolanización" de Colombia, destruyendo sistemas que funcionaban, como el de salud y pensiones, o frenando la exploración de hidrocarburos, un suicidio económico por motivos ideológicos.
En política exterior, Petro es un peón clave del Grupo de Puebla y el Foro de Sao Paulo, rompió relaciones con Israel y apenas disimula su antisemitismo. También, igual que Lula, actuó como embajador de Nicolás Maduro, blanqueando la dictadura venezolana en foros internacionales.
Uno de los aspectos más controvertidos de Petro es su relación con los medios y las redes sociales, como analizaba Salud Hernández-Mora en En Casa de Herrero el pasado martes. El presidente colombiano no duda en intentar desacreditar o presionar a quienes le resultan incómodos. "Él lo intenta", ha sostenido la periodista, y ha aludido a inspecciones y mecanismos administrativos dirigidos contra varios periodistas. La periodista ha descrito un clima de hostigamiento constante, amplificado por las redes sociales. Según ha explicado, Petro cuenta con un entramado de perfiles que actúan de forma coordinada para responder y atacar cualquier crítica. A lo que se suma el señalamiento público desde el propio poder, que en ocasiones incrementa el riesgo para determinados profesionales.
Para no faltarle de nada, este exguerrillero y terrorista invitado por Sánchez comparte con Sheinbaum el "delirio indigenista" y el odio a España. Se sentirá en su salsa en Cataluña hablando del "yugo español" o de la "barbarie" de la conquista en una comunidad autónoma que utiliza el lema del "Espanya ens roba" para tapar su mala gestión y sus problemas internos, además de para cohesionar a sus bases. Igual que el colombiano y la mexicana. Un marco perfecto el que les ha preparado Pedro Sánchez.
Yamandú Orsi
El presidente de Uruguay desde marzo de 2025, Yamandú Orsi, el menos conocido de los invitados a Barcelona, es el rostro amable del Frente Amplio, pero no deja de ser un engranaje de la izquierda regional que amenaza el modelo liberal uruguayo de Luis Lacalle Pou, que era un oasis en una región populista y un auténtico referente de la libertad en el Cono Sur.
Orsi es el delfín de Pepe Mujica, con una agenda de estatismo gradual. Aunque su perfil es moderado, no puede escapar a las presiones de las facciones más radicales del Frente Amplio, como el PCU y el MLN-T. Es pronto para decirlo, pero Orsi puede implicar un riesgo de retorno al aumento del gasto público, la presión fiscal y acercar a Uruguay al estancamiento económico crónico de sus vecinos.



