Salvador Viada, expresidente de la Asociación Profesional Independiente de Fiscales (APIF), ha estado en La Noche de Cuesta de esRadio para criticar las presiones ejercidas por el Gobierno de Pedro Sánchez a través de Teresa Peramato, la fiscal de sala del Estado, a Alejandro Luzón, fiscal jefe Anticorrupción, para que no rebaje la pena al comisionista Víctor de Aldama por haber colaborado con la justicia en el caso Koldo, tal y como adelantó en exclusiva Libertad Digital.
Según ha podido saber este diario, Luzón se plantea discrepar públicamente de la orden de Peramato respecto a la rebaja de pena de Aldama y "podría afirmar que él sí aprecia una atenuante para rebajar uno o dos grados la petición de pena para Aldama".
Para Salvador Viada, esta maniobra del Gobierno y de la Fiscalía General del Estado es "tan fea como inútil". Le parece "inútil en el ámbito del proceso presente, no respecto del mensaje que se lanza a Aldama para el futuro y a otros acusados que quieran empezar a colaborar con la Fiscalía, pero es que en este caso hay otras acusaciones que lo están pidiendo y el tribunal, si considera que efectivamente la colaboración del señor Aldama ha sido tan intensa como para merecer una apreciación muy cualificada de colaboración con la justicia, pues lo hará y ya está".
"Es mancharse las manos la Fiscalía del Estado para algo que no tiene mucha trascendencia y es tratar al fiscal jefe Anticorrupción, que es una personalidad dentro del Ministerio Fiscal, como si fuera un abogado fiscal recién ingresado al que le tienen que corregir", ha criticado Viada.
"A lo mejor a Teresa Peramato lo que le viene bien es hacer méritos, pero desde el punto de vista del prestigio del Ministerio Fiscal, que estamos hartos de verlo arrastrado día tras día por los fiscales y por las personas directamente vinculadas a lo mismo, pues hombre, yo creo que ya está bien. Esto es un desastre", ha denunciado el expresidente de la asociación de fiscales.
"Es un sectarismo ya indecente lo que hay aquí dentro. Siempre nos hemos quejado, me he quejado toda la vida, de que el fiscal general del Estado, sea de la ideología que sea, en algún momento concreto actúa de manera poco imparcial desde mi punto de vista o ha hecho unos nombramientos excesivos. Pero lo de ahora ya no hablo del delincuente condenado que ha sido el antiguo fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, que eso pasará a los anales, hablo de estas anécdotas que son la expresión de un sectarismo en el que ha caído la Fiscalía de manos del Gobierno", ha alertado.
Ascenso de la mujer de García Ortiz
Sobre el polémico ascenso de la mujer de García Ortiz, ha señalado que es un "escándalo" y ha explicado el modus operandi: "Primero nombran a la fiscal superior y después utilizan el informe de la fiscal jefe para justificar el nombramiento del número dos en la Fiscalía de Galicia. Pero si hay 15 o 20 años de diferencia entre uno y otro. Pues se atreven".
"Estas cosas, como la depuración de Almudena Lastra, que es una auténtica vergüenza, son una depuración por haber declarado en un juicio. Esto es ganas de ir ayudando, protegiendo a García Ortiz, al que le salvan la carrera cuando tendrían que haberlo apartado, o por lo menos suspendido. Y sin embargo lo mantienen. Es un sectarismo lamentable", ha condenado.
"Álvaro García Ortiz es el ejemplo de hasta dónde puede llegar el sectarismo: hasta cometer delitos desde el cargo para favorecer a quien le nombra, perjudicando a un rival político", ha concluido.




