
Los narcotraficantes han vuelto a atacar en las últimas horas a las fuerzas de seguridad que tienen como misión acabar con su actividad delictiva. Este nuevo incidente ha ocurrido en la provincia de Almería y ha tenido como objetivo a una patrullera de Vigilancia Aduanera, el cuerpo policial que depende del Ministerio de Hacienda. Unos incidentes que empiezan a ser una tónica habitual en el Estrecho de Gibraltar y su área de influencia.
La embarcación Audaz ha resultado dañada durante una persecución nocturna en aguas del mar Mediterráneo frente a la provincia de Almería, tras ser embestida por una narcolancha cargada con petacas de gasolina. El incidente se produjo en el marco de un operativo de interceptación contra redes de narcotráfico que operan en la zona utilizando embarcaciones semirrígidas de alta velocidad.
Según fuentes de la Agencia Tributaria y de la Subdelegación del Gobierno, varias narcolanchas fueron detectadas en el mar durante la madrugada, lo que activó el despliegue de los medios de Vigilancia Aduanera. Durante la persecución, las embarcaciones implicadas realizaron maniobras extremas para evitar la interceptación, generando una situación de alto riesgo para los agentes y para la integridad de los medios policiales desplegados.
En el transcurso de la huida, una de las narcolanchas realizó maniobras especialmente peligrosas, llegando a subirse sobre otra embarcación implicada en la persecución. En ese contexto de descontrol, una de las semirrígidas acabó impactando contra la patrullera Audaz, que se encontraba realizando labores de seguimiento a corta distancia en plena navegación.
Como consecuencia del choque, la patrullera sufrió daños materiales en una de las ventanillas laterales situadas junto al puente de mando, cuyo cristal quedó completamente destrozado. Pese a la violencia del impacto y a la cercanía entre las embarcaciones, ninguno de los funcionarios que participaban en el operativo resultó herido durante el incidente.
Tras el choque, los ocupantes de las narcolanchas lograron reagruparse en el mar y unificar su huida en una sola embarcación semirrígida, aumentando su capacidad de velocidad para escapar del dispositivo. Otra de las lanchas implicadas quedó abandonada en la zona sin posibilidad de ser remolcada de inmediato hasta el puerto de Almería por los medios desplegados.
El incidente se produce una semana después del episodio registrado en la provincia de Huelva en el que dos guardias civiles perdieron la vida en acto de servicio durante una operación contra el narcotráfico, un suceso que volvió a poner de relieve la creciente violencia de estas organizaciones criminales y el nivel de riesgo extremo al que se enfrentan las fuerzas de seguridad en el litoral sur peninsular.
