
De ser el guía espiritual de la izquierda, no sólo nacional sino internacional, el que inspiró el cursi movimiento de la Zeja, a casi un apestado. Esta es la situación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero tras su imputación por el titular del Juzgado Central de Instrucción n.º 4 de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, por delitos de organización criminal, tráfico de influencias y falsedad.
Tras un primer cierre de filas y muchos bulos y desinformación en torno a la imputación de Zapatero por el caso Plus Ultra, la verdad se fue imponiendo, primero entre tertulianos afines al sanchismo, esta vez no dispuestos a inmolarse por su jefe de filas, y después entre sus socios de investidura.
Así ha ocurrido con Gabriel Rufián, que en apenas 24 horas ha pasado de hablar de Manos Limpias, Aldama, Iker Jiménez, etc., a decir que el auto del juez Calama está "muy bien escrito" y a mostrarse muy jodido en la sesión de control al Gobierno en el Congreso.
Este giro de Rufián no ha sentado nada bien a Pablo Iglesias, el exlíder de Podemos, que ha señalado en una entrevista que le sorprende cómo "sectores progresistas han bajado el dedo a Zapatero. Me llama la atención el cambio del discurso de Rufián de ayer a hoy. El auto es muy duro y pinta mal para ZP pero hay cosas que me parecen inverosímiles", ha dicho en TV3.
Pero no es sólo el portavoz de ERC el que ha dado un giro en su valoración sobre el expresidente del Gobierno. El también portavoz de Justicia e Interior de Sumar en el Congreso, Enrique Santiago, de Izquierda Unida, ha señalado, en referencia al auto que imputa tráfico de influencias a Zapatero, que es hora de "regular bien todas las actividades" de los expresidentes del Gobierno, avisando de que "cobrar por gestiones políticas es delito". Otro giro de 180 grados el de Sumar, pues este martes los distintos portavoces de Sumar veían la imputación como un caso de lawfare. Hoy, en los pasillos del Congreso, ha sido categórico: "Si se han cobrado cantidades por gestiones políticas, eso es un delito, claramente". Todo en condicional, por supuesto, pero dejando el lawfare de lado.
"No pinta ni huele bien"
Por su parte, Alberto Ibáñez, portavoz adjunto del Grupo Plurinacional y diputado de Compromís, ha insistido en la misma línea que otros políticos de la izquierda y ha reconocido que la resolución judicial "no pinta ni huele bien", por lo que se necesita, como mínimo, "muchas explicaciones" sobre las actividades de Zapatero. Ninguna mención a que esto es un ataque de la fachosfera, todo un avance que hay que reseñar.
Ibáñez ha puesto además el énfasis en que en España "no se ha hecho bien el trabajo de limpiar las cloacas" y ha pedido que se reforme el estatuto que regula las actividades de los expresidentes ya que considera que "no es normal" que se trabaje en empresas que se dedican a asesorar a multinacionales para ver cómo pueden llegar a las administraciones públicas, "te llames Zapatero o te llames Felipe González o Aznar".
Cuando le han preguntado sobre si esa demanda de explicaciones se extiende al caso del actual presidente, Pedro Sánchez, el diputado de Compromís ha aclarado que este caso "de momento no está en la parte del Gobierno" sino que se ciñe al lobbismo, pidiendo una ley real que regule la actividad de los lobbies.

